Expediente 2021
Policía modelo, ajá
Luis Velázquez
05 de enero de 2021
El góber jarocho de la 4T tiene un sueño, digamos, legítimo, pero al mismo tiempo, utópico. Simple y llanamente, irrealizable. Mil años las tribus políticas han soñado con lo mismo. Una policía «que esté lejos de la corrupción». Y que no esté ni ande metida con los carteles» y cartelitos. Ni tampoco con «los delincuentes de cuello blanco». Ni tampoco ande «en los negocios de particulares».
¡Ah!
Así, dijo (¡Vaya descubrimiento social!) en el Consejo Nacional de Seguridad Pública, la población tendrá, tendría (¡Oh, el paraíso terrenal, la tierra prometida!) una policía que usufructúe «la confianza ciudadana».
Y por añadidura, una policía próxima como la soñada en los cuentos de Matute y «Don Gato y su pandilla».
Soñar, claro, dijo aquel, «no cuesta nada».
Pero al mismo tiempo, precisó Ernesto El Che Guevara, ha de soñarse con hechos posibles a corto, mediano y largo plazo.
En el resto de su perorata ante sus iguales, el góber jarocho habló de rollos populistas y demagógicos, como por ejemplo, la honestidad, la justicia, la paz, la tranquilidad, el bienestar de las mayorías, «los más desfavorecidos y marginados», la legitimidad, y todo el merengue de la izquierda, el centro y la derecha tratándose de discursos «con golpes de pecho».
Lo que más llamó la atención fue el menjurje de una policía que usufructúe la confianza social cuando Latinobarómetro ha demostrado que los policías están en el sótano de la confianza ciudadana, al mismo nivel que los políticos y los reporteros.
Peor aún, porque luego de 78 gobernadores que han ocupado la silla embrujada del palacio (embrujada porque a todos enferma, marea y hacer perder el piso según descubriera Eufemio Zapata, el hermano menor de «El caudillo del sur»), el palabrerío de una policía reinventada suena hueco, vacío, sin sentido.
Y por más y más que suenen y retiemblen los tambores, ningún trascendido.
En Álamo y Paso del Macho, la secretaría de Seguridad Pública halló 24 meses después de iniciado el sexenio que los policías tenían malas amistades. Eran, simplemente, narco/policías y que nunca en tres años, los presidentes municipales lo habían advertido.
¡Vaya cuento!
Pero al mismo tiempo, la percepción ciudadana es que los jefes policiacos, los policías y los políticos suelen aliarse con los barones de la droga para la desaparición forzada de ciudadanos, como fuera demostrado a plenitud en el duartazgo por los Colectivos, integrados con padres con hijos desaparecidos y a quienes todavía siguen buscando con el desdén oficial de por medio.
Sea por malos sueldos…
Por ambición desmedida…
Porque las tentaciones son canijas…
O porque «ningún general resiste un cañonazo de 50 mil pesos» según dijera el presidente Álvaro Obregón…
Sea porque «muchas cornadas da el hambre»…
O porque «entre más se tiene más se quiere»…, el caso es que la policía en Veracruz (hay, claro, excepciones excepcionales) tiene una pésima y deplorable imagen social.
MÁS TERROR A UN POLICÍA QUE A UN RATERO
Desde hace varios siglos, el ciudadano de a pie tiene más miedo, temor, horror, pánico, a un policía que a un ladrón, pillo o ratero.
Incluso, si en la banqueta se mira venir a un hombre con cara de ratero y a un policía uniformado, millón de veces cruzarse con el ladrón porque el ratero roba y se va y el policía tiene la fama de robar, madrear, detener, llevar a la barandilla, acusar de ofensas a la autoridad y encarcelar.
Un policía, por ejemplo, de estatura napoleónica, panzón, carón, con lentes negros, bigotito, uniformado, cachucha, pistola al cincho y macana en la mano, con una mirada turbia, casi casi sórdida y siniestra, y una risita burlona y siniestra, inspira el peor de los temores en el ciudadano común y sencillo.
Más, con la fama pública de las amistades peligrosas que suelen cooptarlos por el dinerito mensual untado en las manos.
Más con la fama de que por aquí abusan y se exceden en el ejercicio del poder, la autoridad finge despedirlos y hasta anuncia un proceso penal, cuando en realidad los transfieren al otro extremo de Veracruz, digamos en la sierra de Huayacocotla, mientras el desaguisado cometido se olvida o puede olvidarse y las aguas sociales se tranquilicen.
Famosos los policías que en el duartazgo establecían los retenes carreteros y desaparecían personas.
Famosos los policías y jefes policiacos aliados con los malandros para las fosas clandestinas, la más famosa, Colinas de Santa Fe, en la ciudad de Veracruz.
Famosos los policías de Ixtaczoquitlán que en el sexenio de la 4T desaparecieron a 7 comerciantes de Ciudad Mendoza y Río Blanco y hasta la fecha los familiares los siguen buscando, sin que ninguna autoridad tenga la voluntad social para actuar.
Incluso, si los policías usufructuaron salarios dignos, la fama en el palenque público es que seguirían cometiendo deslices, conscientes y seguros del oleaje de impunidad que los favorece.
LA HERENCIA MALDITA
Cierto, hay en la secretaría de Seguridad Pública un aproximado de veinte mil policías estatales, más la Fuerza Civil, más los policías municipales.
Y en un universo poblacional de más de veinte mil personas (más, mucho más grande que el número de habitantes de cientos de comunidades, rancherías y poblados de Veracruz), resulta tarea insólita para el jefe Matute y «Don Gato y su pandilla» purificar el servicio público de la policía.
Pero por eso mismo, hay escaleras en el ejercicio del poder con montón de peldaños para que los secretarios y subsecretarios, directores y subdirectores, jefes y subjefes, comandantes y subcomandantes, y el resto de mandos intermedios, vigilen con lupa, microscopio y lentes de aumento el trabajo de las corporaciones.
Y, bueno, con un manotazo basta y sobra cuando, por ejemplo, en 40 días, Fernando Gutiérrez Barrios gobernador pacificó Veracruz a partir de la herencia maldita de «La Sonora Matancera», aquella donde los sicarios cobraban cincuenta mil pesos de entonces para matar a un adversario, un enemigo, una persona incómoda e indeseable.
UN PUEBLO HUMILLADO
Está bien vender la esperanza de que con una estampita con la leyenda de «¡Detente enemigo!» el COVID sale huyendo despavorido a la provincia china donde incubara y naciera.
Pero echarse el chorizo de una policía «lejos de la corrupción» que «no esté metida con los carteles y los delincuentes de cuello blanco», caray, parece, significa una ofensa, una bofetada, una humillación burda, ramplona y barata a la población.
«Es hacerse tonto… uno mismo».
Se vale, claro, soñar. En la televisión comercial, por ejemplo, hay varios programas para que la gente sueñe. «La Voz», ahora de TV Azteca. «Un minuto para ganar» de Televisa. «Todos quieren fama», de TV Azteca. Antes, mucho antes, el gran premio de los 64 mil pesos. A cada rato, «el gordo» de la Lotería Nacional.
Los ciento cincuenta aspirantes y suspirantes de MORENA a la candidatura a gobernadores en quince estados del país.
Los mil quinientos aspirantes a la candidatura a presidentes municipales de Veracruz y que únicamente serán 212.
El góber de la 4T sueña con una policía ejemplar, cuando, caray, la 4T ha descarrilado en Veracruz con el nepotismo, el tráfico de influencias, el conflicto de intereses, el dedazo para la obra pública, la renegociación de la deuda pública que suele dejar diezmos y doble diezmos, más los negocios lícitos e ilícitos que por ahora se desconocen.
El ejemplo, diría el viejito del pueblo, ha de empezar en casa.
Desde arriba de la pirámide del poder.
Barandal
•La priista ingrata
•Anilú, en el paraíso
•Va por reelección
•Alcaldía desdeñada
Luis Velázquez
05 de enero de 2021
ESCALERAS: Desde su mirador en la Torre Ximara, en la localidad “Isla del Amor”, en Alvarado, mirando el Golfo de México como paisaje, las olas desembarcando en la arena, parvada de gaviotas en vuelo sin frenos, la diputada federal cavila sobre su futuro inmediato.
En uno de los 33 departamentos de súper lujazo, que los hay desde 2 millones 295 mil 225 pesos hasta 9 millones y medio, huele el incienso que arde en la tarde apacible y tierna, y combina con una copita de tequila, su bebida preferida.
PASAMANOS: Dueña del día y de la noche, ella cavila. El PRI, su partido, la necesitaba como candidata a presidenta municipal de Veracruz en el peor tiempo de su vida institucional.
Derrotado en el año 2016, derrotado en el año 2018, en el tercer lugar de la preferencia nacional y estatal, el tricolor la miraba como la única esperanza para quizá, con un milagro “y el tiempo y un ganchito”, ganar, y en todo caso, de perder, quedar en segundo lugar.
Pero con todo y que el PRI le ha dado todo y sin medida, por ejemplo, cuatro cargos públicos en menos de un sexenio, ella prefirió reelegirse en la curul federal, igual, igualito que los 434 homólogos que levantaron la mano para ser considerados.
Ultra contra súper amarrada que está, entre otras cositas, por su padrino, el ex secretario de Gobernación, ex gobernador de Hidalgo, ex diputado federal, senador de la república, Miguel Ángel Osorio Chong.
CORREDORES: En la torre Ximara tiene de vecinos, entre otros, al secretario de Turismo con Fidel Herrera Beltrán, Gustavo Sousa Escamilla.
Pero también a Adolfo Ramírez Arana, líder de la CNOP, ex presidente municipal de Paso de Ovejas y ex diputado local por el distrito.
Y, sin embargo, Ramírez Arana, ni tampoco Fernando Kuri, secretario de Elecciones del CDE del PRI, uno de sus más fervientes defensores, ni Marlon Ramírez, el presidente a quien Javier Duarte llamó “enano”, la convencieron.
En estas horas cuando el tricolor la requería más que nunca, una parte singular de la militancia roja, quedó más desencantada que nunca del patriotismo priista de Anilú Ingram Vallines.
BALCONES: Directora de Radio, diputada local y presidente de la Mesa Directiva, derrotada como candidata a diputada federal, delegada de la Sedesol federal, dueña de curul federal por la vía pluri, tanta fuerza política tuvo en el duartazgo que hasta de nombre se cambió.
Luego, las versiones eran que, en momentos de cohabitación política con Duarte, Duarte le llamaba “ex Ana Guadalupe”. Y se reía, bromista que se creía al fin.
PASILLOS: Muchos años vivió Anilú en una casita cerca del estadio de beisbol, en una calle paralela donde su vecina era Carolina Gudiño Corro, 5 cargos públicos en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán.
Pero quiso distanciarse más de ella y se fue a la Isla del Amor, el nido paradisiaco en la ribera jarocha.
Y desde ahí, cavilando, también planea acomodar a su amiga y aliada, Vanesa Castro, como candidata a regidora jarocha en la planilla del PRI, y en el primer lugar para amarrar, considerando, claro, la inminente derrota del tricolor en las urnas.
Y es que Vanesa es una histórica amiga, por ejemplo, quizá desde antes, pero desde cuando Anilú fuera delegada federal de la Sedesol y Vanesa directora de las Estancias infantiles, los organismos tan evidenciadas en la cancha de la purificación moral..
VENTANAS: Desde la torre Ximara, el infinito. La mirada se pierde en el horizonte, allí donde se juntan el mar y el cielo.
En el PRI, creció rápido y en poco tiempo. Y sigue en su mundo rosáceo.
La diputada federal vuela. Inderrotable. Torera en tarde de luces. Ningún límite para vivir. Y si los priistas la definen como una ingrata, allá cada quien con sus amarguras y frustraciones.
Ella vuela. Y vuela. Y vuela. Dueña del día y de la noche…
Malecón del Paseo
•Vivir luchando
•Lleno de coraje
•Batalla perdida
Luis Velázquez
05 de enero de 2021
EMBARCADERO: Ernest Hemingway es cronista escritor preferido… El lector se prende de su novelística porque los personajes tienen una característica común, eje rector, vaso comunicante… Todos luchan llenos de coraje en contra de los otros, los poderosos, y en contra de los peligros naturales de la vida… Por ejemplo, se agarran a trompadas con los días y las noches para alcanzar ideales, sueños, utopías… Y para ser y estar… Pero, sobre todo, para ser dichosos y felices… La felicidad es una premisa repetitiva en Hem (que así le llamaban los amigos)…
ROMPEOLAS: Quizá la novela donde el ser humano lucha con el coraje de la vida es “El viejo y el mar”… El pescador ya viejo y arrugado que durante 85 días y noches nunca, jamás, pudo capturar un pez… Y al día número 86 captura un pez espada con el que se agarra a madrazo limpio y lo mata… Pero el pez queda herido y sangra… Y la sangre atrae a los tiburones… Y el pescador se agarra a guamazos con los tiburones…Y luego de pelea bíblica, los tiburones solo dejan el esqueleto…
ASTILLEROS: El viejo pescador decide llevarse el esqueleto a la bahía con el único deseo de que sus amigos lo miren y sepan que la pesca fue buena, pero los tiburones se comieron al pez espada… Pero más aún, para que un niño, hijo de pescador, recobrara la confianza y la fe en él porque todos en el pueblo ribereño aseguraban que estaba salado…
ESCOLLERAS: En todos los cuentos y novelas, los personajes de Hemingway luchan para lograr el objetivo… Ya en la guerra que tres frentes bélicos cubrió en la Primera y la Segunda Guerra Mundial y en la guerra civil española… Cazando tigres, leones y elefantes en África… Pescando en el Golfo de México… En las tardes de toros en España… En Estados Unidos luchando como boxeador… Ya en las cosas del amor y el deseo… Siempre luchando… La mayor parte de las ocasiones, victoriosos… Y en caso de salir derrotados, contentos, porque lo importante es luchar con coraje, con mucho coraje, por conseguir los ideales y los sueños…
PLAZOLETA: La vida de Hemingway fue una lucha diaria y constante… Primero, por ganarse un espacio… A los 19 años de edad era reportero policiaco en The Toronto Star… Y todos los días corría como loquito de la comandancia a la estación del tren, donde llegaban las noticias, y a la estación de bomberos para acompañarlos en una tragedia… Luego, partió a París para cubrir la Primera Guerra Mundial… Y terminó en África como cazador… Su gran lucha, lucha heroica, y en donde, por cierto, salió derrotado fue contra la depresión… Su padre, un tío, una sobrina, se suicidaron, igual que Hemingway un 6 de junio de 1962 cuando a las 6 de la mañana se levantó de
su recámara, fue al sótano donde guardaban las pistolas y los rifles, tomó el preferido y se pegó un tiro en la boca…
PALMERAS: Hemingway traía la depresión en su ADN… En los días previos al suicidio estaba seguro de que la CIA lo perseguía en el mundo… En repetidas ocasiones fue internado en un manicomio y la última vez fue dado de alta convenciendo a todos que estaba curado… Pero era cuando estaba peor… Todos sus héroes triunfan en su narrativa… Pero él, por desgracia, perdió la gran batalla de la vida por más y más que lleno de coraje intentó derrotar sus fantasmas…
