El Rey Felipe VI ha reconocido este lunes que durante la colonización de América por parte de los conquistadores españoles “hubo mucho abuso”, declaraciones que se han producido durante una visita al Museo Arqueológico Nacional de Madrid. “También ha habido luchas, digamos, controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder desde el primer día”, ha señalado Felipe VI, quien ha mencionado las directrices de los Reyes Católicos y las Leyes de Indias como ejemplos de intentos normativos de regular la relación con las poblaciones indígenas. Según ha explicado, ese marco jurídico reflejaba “un afán de protección”, pero en la práctica no siempre se aplicó como estaba previsto. “La realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho, mucho abuso”, ha añadido.
Las palabras del jefe del Estado se han producido en una conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, captada en un vídeo difundido posteriormente por la Casa Real. Este intercambio se ha producido durante un recorrido por la exposición ‘La mitad del mundo. La mujer en el México indígena’, una muestra organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.
La visita del monarca no figuraba en su agenda pública y se produjo sin anuncio previo. El gesto adquiere relevancia por el momento diplomático que atraviesan España y México, caracterizado por un progresivo deshielo tras varios años de tensiones institucionales vinculadas al debate histórico sobre la conquista.
Una crisis diplomática aún reciente
El origen de esa fricción se remonta a 2019, cuando el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador envió una carta a Felipe VI solicitando que la Corona española pidiera perdón por los abusos cometidos durante la conquista de América. El Rey, de acuerdo con la posición mantenida por el Gobierno español, no respondió públicamente a la misiva, una decisión que el mandatario mexicano interpretó como un desaire.
Aquel episodio abrió una etapa de enfriamiento en las relaciones bilaterales que se prolongó durante años. La tensión alcanzó un nuevo punto cuando la actual presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, decidió no invitar al Rey a su toma de posesión. Como respuesta, el Ejecutivo español optó por no enviar tampoco a ningún representante oficial a la ceremonia.
En los últimos meses, sin embargo, ambos países han dado señales de acercamiento, con gestos diplomáticos y culturales orientados a rebajar el conflicto. La propia exposición visitada este lunes por el monarca se ha convertido en uno de los escenarios de ese proceso.
Durante su inauguración en noviembre pasado, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pronunció un discurso que fue interpretado como un primer paso en esa dirección. “La historia compartida entre España y México, como toda historia humana, tiene claroscuros. Ha habido dolor e injusticia hacia los pueblos originarios. Hubo injusticia, justo es reconocerlo y lamentarlo”, afirmó entonces el jefe de la diplomacia española.
Las declaraciones tuvieron eco inmediato en México. La presidenta Claudia Sheinbaum las valoró públicamente como un gesto significativo y destacó que era la primera vez que una autoridad española hablaba de lamentar las injusticias cometidas durante la conquista. “El perdón engrandece a los pueblos, no es humillante. Al contrario. Reconocer la historia y los agravios forma parte de ella”, señaló.
Pese a ese reconocimiento, desde el Gobierno mexicano se había insistido en que el conflicto diplomático tenía una dimensión simbólica centrada en la figura del Rey, a quien López Obrador había dirigido directamente su petición de disculpas.
Una exposición con valor simbólico
La muestra visitada por Felipe VI forma parte de un proyecto cultural conjunto impulsado por España y México con el objetivo de reforzar los vínculos entre ambos países a través de la cultura. Según fuentes de la Casa Real consultadas por El País, la iniciativa busca reconocer la relevancia histórica de las culturas originarias y destacar el papel de las mujeres en las comunidades indígenas mexicanas.
La exposición reúne cerca de 250 piezas procedentes de distintas culturas prehispánicas, muchas de las cuales se exhiben por primera vez fuera de México. El recorrido pone el foco en el protagonismo femenino en ámbitos religiosos, políticos y sociales dentro de esas sociedades.
Durante su visita, el monarca estuvo acompañado por el director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Antón Leis García; el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel; el catedrático de Antropología de la Universidad Complutense Andrés Ciudad, integrante del comité científico de la exposición; y la directora del Museo Arqueológico Nacional, Isabel Izquierdo.
Entre las piezas expuestas figuran la representación de una guerrera águila y un guerrero jaguar procedentes de Tehuacán, varias terracotas olmecas que representan ancianas de la Costa del Golfo, un portaincensario maya y la denominada sacerdotisa de Palenque. También forma parte de la muestra la escultura conocida como la joven de Amajac, una figura descubierta hace pocos años en el estado de Veracruz.
El proyecto expositivo se integra en un programa cultural más amplio iniciado el pasado otoño en distintas instituciones de Madrid, concebido para mostrar la riqueza y diversidad de las culturas originarias de México.
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