CRÓNICAS DE MI PUEBLO

384

LA MANDA

Que es la manda…?

Es un voto de fe o promesa que se hace a Dios, a la Virgen o algún Santo.

El caso que hoy me ocupa, es la manda a la Virgen de los Remedios; imagen que trajo de Oaxaca a la ranchería de Francisco J.Moreno, la señora Carmen Cortés, a fines del siglo XIX.

Existe en el municipio de San Andrés, hasta nuestros días, una costumbre muy ancestral, de la manda a dicha imagen, que data aproximadamente de principios del siglo XX.

Era tal la devoción y fe que, las personas que tenían algún problema difícil de salud o material, porque quisieran emprender un negocio, construir su casa o lograr un buen empleo, etc; invocaban a la imagen de los Remedios y conforme a su creencia, lograban el beneficio.

A cambio ofrecían que, si obtenían el favor solicitado, la promesa consistía en hacer el velorio a la Virgen, con todo el ritual que se acostumbra en esa época.

Una vez logrado el milagro, el beneficiado o quien hacía la promesa, tenían que solicitar la imagen con un año de anticipación a sus dueños, la señora Rosa Cóbix Piaga y su esposo Feliciano Ventura Cortés, ya que era muy solicitada .

De acuerdo al milagro recibido, las personas tenían que comenzar ahorrar y, haciendo un gran esfuerzo, iban criando sus animales o los compraban, reses, gallinas, cerdos, totoles, según la situación del creyente y, el beneficio recibido.

Era un ritual muy especial, había una gran unidad entre los familiares, vecinos y amigos; niños y jóvenes participaban con mucho respeto.

Un día antes del velorio, se hacía el altar donde pondrían la imagen; un gran arco con ramas y flores adornaba el frente y, la parte de atrás; en el centro se colocaba una mesa cubierta con una sábana blanca y encima un palio, con imágenes de Santos y Ángeles bordada a mano.

Se compraban varias cargas de leña en raja, para cocer los tamales y hacer la comida de quienes acompañaban a ir por la imagen a su lugar de origen.

Los vecinos prestaban sus mesas y sillas, porque en esos tiempos no habían de alquiler;

las cantadoras principales, las que sabían leer, llevaban sus libros de alabanzas y se sentaban al frente en butacones.

Las cantadoras más solicitadas eran María Caguichi de Otapan, Josefa Chontal de la Primero de Mayo, Don Chico Lucho y Margarita Lucho del barrio San Francisco y, Don Ángel Baxin de Belén Chico, entre otros.

Las alabanzas más entonada eran, primero el saludo «Buenos días Paloma Blanca»; «Sentadita está la Virgen»; «Ave, Ave,Ave María «; «Oh Virgen Santa» y, » A Dios Reina del cielo», » Bellísima Niña» y, otras más.

Los jaraneros eran Don Diego Bustamante Azamar y su hno. Tito y Zito de los mismos apellidos de la Primero de Mayo, Don Diego Gil de Rincón de Zapatero radicado en San Andrés; tocaban el violín Don Jacinto Medel y Don Tino Cárdenas del barrio San Francisco y la jarana leona, Don Manuel Escribano del barrio Chichipilco y, por supuesto, se sumaban otros más.

Los sones más tocados eran, el Son de Bastantes que bailaban puras mujeres; el Butaquito, los Enanitos y, la Guacamaya y otros más .

Las bailadoras eran Eutimia Azamar del barrio San Francisco,, Juana Figarola de Ranchoapan, Doña Nicha Ventura de Otapan, Doña Juana Bernal de Chichipilco, Ángela Hernández de San Francisco, Cloetilde, Luz y Anastacia Serrano originarias de la Florida, radicadas en esta ciudad y, Adelita Quino de la Estación, entre otras .

Don Felipe Linares, acarreaba la leña, prendia la fogata y conseguía las hojas de bexo y de verijado para los tamales.

Para dar de comer a la gente se guizaba, tatabiguiyayo, picadillo ranchero o arroz colorado aguado con gallina o totole; se daban tortillas de mano y Chile verde molido en chilmolera.

De tomar se daba pinole, café o atole; a los jaraneros y bailadores, se le daba té de patololote o canela con piquete ( aguardiente de caña)

Las mujeres hacían las tortillas en comales de barro, los tamales y el guisado se ponían en pailas y, se colocaban al fuego en tres piedras grandes donde se hacían las fogatas para cocer los alimentos.

Las mesas se colocaban a lo largo, una tras otra y las sillas al rededor, los familiares prestaban sus platos, jarros, posillos y, manteles; la tortilla la usaban como cuchara.

Como tarima para el fandango, usaban las tablas de las camas, o algunas que conseguían prestadas.

Se iba por la imagen a las 5 de la mañana a la Estación del Tren pero, desde las 4 comenzaban a soltar los corredizos, era el aviso para que la gente se reuniera.

El nicho de madera que resguarda la imagen, es muy pesado y, lo tenía que cargar como hasta la fecha, quien paga la manda; salían de la ranchería cantando y, los jaraneros tocando; había un encargado de soltar los corredizos y, otro que iba sahumando al frente .

Al llegar a la casa del beneficiado, la imagen se detenía en la puerta, se sahumaba en cruz y, se rociaba con agua bendita y le estonaban la alabanza «Detente».

Posteriormente la colocaban en su altar y comenzaba la romería de personas limpiándose con ramas, flores y voladoras.

Las personas que limpiaban con ramas frente a la imagen a los niños o personas enfermas, de acuerdo a la tradición religiosa popular, se convertían en sus padrinos.

Por otra parte comenzaba la gente a comer, se servían mesas y más mesas; el fandango daba inicio y, durante toda la noche llegaba creyentes a velar.

Veladoras, velas, flores, café, canela, hojas para tamales y, limosna (dinero), era la aportación de quienes se unían o visitaban a la imagen, durante la magna celebración religiosa.

En algunas ocasiones la Virgen era motivo de novenario( 9 días ), en la mayoría de los casos sólo permanecía de un día para otro, dada la gran demanda de la multimensionada imagen.

Esta que fue una tradición religiosa popular, muy arraigada entre las personas más humildes de nuestro municipio, está desapareciendo.

Actualmente la imagen se encuentra en una modesta capilla de la calle Jesús García, de la Col. La Estación, de esta ciudad, hasta donde todavia llegan creyentes a solicitar su intercesión.

Por lo que con mucho respeto a la ideología de los lectores y, como parte de mi responsabilidad como cronista, me permito compartir.

Por mi parte es todo, deseo que tengan un día feliz y, que Dios los bendiga abundantemente.

Profr. Sixto Carvajal

Cronista de San Andrés Tuxtla.