Escenarios

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•El político de fuego

•Suenan tambores de guerra

•Pelea estelar de Yunes

Luis Velázquez

27 de agosto de 2019

UNO. El político de fuego

Miguel Ángel Yunes Linares está hecho de fuego. Toda su vida, sonando los tambores de guerra. Un guerrero, digamos, de la política. Por ejemplo:

Nunca pudo encarcelar a Fidel Herrera Beltrán, su enemigo histórico, pero lo envió al hospital. Todavía hoy anda en silla de ruedas.

Soñó con encarcelar a Javier Duarte con una condena de unos 20, 30 años. Y lo internó en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México por solo 9 años.

Quiso vengarse de Juan Antonio Nemi Dib y lo asiló un tiempecito en el penal de Pacho Viejo y luego envió al hospital.

Encarceló por segunda ocasión a César del Ángel, a quien también privara de su libertad en el Chirinismo y luego remitió al hospital.

Encarceló a María Georgina Domínguez Colio, la vocera de Duarte, y también la refundió en el hospital.

Encarceló a Arturo Bermúdez Zurita, ex secretario de Seguridad Pública de Duarte, y a su Fiscal carnal, Luis Ángel Bravo Contreras, y por la tensión cardiaca los obligó a utilizar muletas.

Encarceló un tiempecito a Flavino Ríos Alvarado, el gobernador de 48 días y hasta le quitó su notaría pública, ya recuperada.

68 policías estatales metieron la mano en la desaparición forzada y a todos confinó en el penal de Pacho Viejo.

Y aun cuando los jefes duartistas alcanzaron la libertad bajo fianza para llegar el proceso penal en arraigo domiciliario, los polis siguen presos.

Yunes, un hombre de fuego y con fuego.

DOS. Nueva pelea estelar

Ahora, enfrenta una nueva pelea estelar. El domingo 8 de septiembre trepará al ring electoral partidista a través de su nuevo discípulo, José de Jesús Mancha Alarcón. Y será por la presidencia del CDE del PAN ante su ex amigo, Joaquín Guzmán Avilés, 3 veces presidente municipal de Tantoyuca, 3 veces diputado, una vez secretario de Desarrollo Agropecuario.

Y una vez más, a tono con su biografía, con los guantes listos. Es Yunes o Guzmán Avilés. Mancha es un títere. Claro, un títere abusado, tan beneficiado en el bienio azul con obra pública por dedazo.

Dato indicativo y significativo:

Ningún panista en Veracruz, encumbrado, con capital político, económico y social como Guzmán Avilés fue operador de Yunes.

“El chapito” le entregó toda su confianza, su fe, su esperanza, y en el momento estelar cuando tomara posesión como gobernador, Yunes le dio una patada y lo arrojó del paraíso terrenal.

Pepe Mancha le servía mejor.

En el camino al Gólgota, la cruz se hizo más pesada y el camino más largo lleno de espinas y cardos para Guzmán Avilés, y entonces, marcó su raya.

Y se distanció de Yunes. Igual como en otros tiempos, Elba Esther Gordillo, Roberto Madrazo Pintado, Emilio Chuayffet y hasta Carlos Padilla Becerra y José Luis Lobato Campos, con quienes luego se reconciliaría, generosos Padilla y Lobato.

TRES. Doctorados de Yunes

En su mérito, digamos, en su hoja de servicios, Yunes tiene doctorados.

Un doctorado, el encarcelamiento de tres gobernadores. Dante Delgado Rannauro, Javier Duarte y Flavino Ríos.

Otro doctorado, el encarcelamiento de un montón de duartistas.

Otro doctorado, renunciar al PRI luego de su derrota electoral con 107 presidencias municipales y resurgir en la cumbre con Vicente Fox y Felipe Calderón.

Otro doctorado, desde su inicio a los 24, 25 años con Rafael Hernández Ochoa como agente del Ministerio Público en Coatepec hasta la fecha, “trepado en los cuernos de la luna” política, días buenos y días malos como es la vida misma.

Una vez, sonando los tambores en su cuarto de guerra.