Expediente 2016

408

Por: Luis Velázquez

Políticos a la cárcel

Salvo un milagro, y sin necesidad de una astróloga, hacia los primeros meses del año 2017 vendrá un Apocalipsis político en Veracruz.

Lo ha reiterado Héctor Yunes Landa: los políticos pillos y ladrones terminará en la cárcel. Pero además, serán obligados a “devolver el dinero oficial robado”.

Lo ha sostenido Miguel Ángel Yunes Linares: cuatro meses, dice, serán suficientes para encarcelar a Javier Duarte y duartistas. “Los saqueadores (del erario) terminarán en Pacho Viejo, en vez de Barcelona”, el destino presumible que Javier Duarte ha planeado.

Lo ha dicho Juan Bueno Torio: hay miseria y pobreza y desempleo en Veracruz “por tanta corrupción”. Y la cárcel espera a los pillos.

Lo ha anunciado Cuitláhuac García, a tono con la tesis de Andrés Manuel López Obrador: la mafia jarocha que ha saqueado el erario.

De ser así, entonces, y en la lógica de la priista Claudia Pavlovich en Sonora con el panista Guillermo Padrés y Jaime “El bronco” Rodríguez en Nuevo León con el priista Rodrigo Medina, las cárceles de Veracruz tendrán huéspedes políticos.

Por lo pronto, el nuevo presidente del CDE del PRI, Felipe Amadeo Flores Espinoza, es el único que ha enviado a la cárcel a una mujer política. Sara Luz Herrera Cano, ex alcaldesa de Alvarado, por el asesinato de su secretario particular en alianza con los policías y los narcos.

Claro, en Sonora y Nuevo León parecieran estar tardándose demasiado. Estarían, quizá, agotando la investigación.

Pero de ser así, entonces, el candidato triunfador a la mini/gubernatura de Veracruz tendrá luego de la elección cinco meses, mínimo (quizá desde ahora un equipo rastreador de pistas) para documentar el expediente, y aplicar la ley apenas tome posesión.

Lo dice Yunes Linares: en cuatro meses los duartistas… a la cárcel.

PLANCHAR LA CASA…

Mucho, pues, habrán de procesar los duartistas para dejar claras y transparentes las cuentas, si es que tal pudiera dado el manifiesto “desorden administrativo, caos financiero y corrupción política” de lo que se ha ocupado el senador Pepe Yunes Zorrilla.

Incluso, y para brincarse tropelías del duartismo, Yunes Zorrila ha cabildo más de tres mil millones de pesos para presidentes municipales y productores y la secretaría de Hacienda y Crédito Público los ha depositado en forma directa a sus cuentas bancarias para evitar pasen por la SEFIPLAN, donde todo lo vuelven “mierda” como dijera un líder empresarial.

No obstante, y con todo y la denuncia penal de la Auditoría Superior de la Federación en la procuraduría General de la república en contra de 19 duartistas, el llamado sexenio próspero ha de maquillar las cosas, pues si Héctor y Miguel Ángel Yunes y Juan Bueno y Cuitláhuac García llegan a palacio, nadie dudaría que aplicarían la ley.

Más les valdrá.

Y más porque luego de tanto ocuparse del asunto en el discurso público significaría la gran decepción, el desencanto superior, que transcurrieran los meses y nada pasara, nada trascendiera, ningún duartista parara en la cárcel.

Más aún, y como dice el politólogo Carlos Ronzón Verónica, quien suceda a Javier Duarte en el trono imperial y faraónico (silla embrujada le llamaba Epifanio Zapata, el hermano de Emiliano) solo alcanzará la legitimidad a partir de encarcelar a uno que otro duartista.

Pepe Yunes Zorrilla ha dicho que si el sucesor es un priista, tal cual Héctor Yunes, entonces, el destino de Javier Duarte estaría en manos del presidente Enrique Peña Nieto, pero del secretario General de Gobierno pa’abajo, nadie se salvará de la cuchilla hectorizada.

Por el contrario, Yunes Linares ha reiterado que el primero en su mira será Duarte, el doctor en Economía graduado, dice, en la Universidad Complutense de España.

FIN DEL MAXIMATO. FIN DE LAS PILLERÍAS

En la versión del candidato priista, por ningún concepto transará la impunidad al duartismo.

En la lógica del candidato aliancista PAN y PRD, el abanderado priista terminará pactando.

Y más si nos atenemos al discurso light, tibio y fresa ante la realidad avasallante de Felipe Amadeo Flores Espinoza como presidente del CDE del PRI por segunda ocasión:

“Un PRI con la cara y las manos limpias, sin sombras ni dudas que abriguen la desconfianza.

“No habrá discursos o promesas que no se cumplan.

“No se permitirá que el egoísmo, la arrogancia y los interese perversos afecten al partido”.

Es decir, un discurso mesiánico, repetitivo, más de lo mismo, palabras manoseadas, sin significado.

Y más porque como director de la Policía Judicial y director de Seguridad Pública y secretario General de Gobierno con Agustín Acosta Lagunes, nunca Flores Espinoza procedió en contra de los caciques, señores de horca y cuchillo de entonces, y en contra de la llamada “Sonora Matancera”.

Por eso, en 40 días, el sucesor, Fernando Gutiérrez Barrios pacificó Veracruz, encarcelando (lo mismo que Flores Espinoza pudo) a cuatro caciques, Luis Rivera Mendoza, los hermanos Justo y Roberto Cabrera Sahagún y Cirilo Vázquez Lagunes, una de cuyas hijas, Regina Vázquez Saut, fue ratificada como secretaria General del CDE del PRI para trabajar al lado del hectorizado Felipe Amadeo.

Lo bueno es que en todo caso sería Héctor Yunes quien llegara a la mini para aplicar la ley contra los políticos “pillos y ladrones” que así lo ha ofrecido en repetidas ocasiones.

Lo peor sería que terminara traicionándose a sí mismo.

El destino carcelario, pues, habrá alcanzado al duartismo. Fin del Maximato. Fin de la impunidad. Fin del abuso en el ejercicio del poder. Fin al enriquecimiento ilícito. Fin a “las manos metidas al cajón”. Fin a la desfachatez, la soberbia, la frivolidad y el mesianismo. Fin del pitorreo que tanto ha lastimado a la población electoral.

Ya veremos si el candidato triunfador a la mini, sea quien sea, convierte a Veracruz en el paraíso terrenal tan soñado por los 8 millones de habitantes.

Un Veracruz donde se respete la libertad y la dignidad humana.

Y en donde la nueva elite gobernante ejerza el poder con la Constitución Política (las garantías individuales por delante) como eje rectora en la vida cotidiana.