Línea Caliente: Flavino, la gobernabilidad

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Por Edgar Hernández*

 

Entre los pocos aciertos del agonizante gobierno se puede contar la incorporación de Flavino Ríos Alvarado a la titularidad de la dependencia que garantiza la gobernabilidad.

Tras una imparable cascada de remociones, enroques, cambios y un ir y venir de nombramientos de primer nivel que por estos días suman el centenar… más los que se acumulen, el gobierno de Javier Duarte le apuesta al diálogo, a la conciliación y el fin del manipuleo de la cosa pública.

Flavino Ríos Alvarado, -un hombre de prestigio, un político serio y de resultados- se pretende sea el garante de una elección, la del 2016, que garantice la paz social y permita la transición de la Fidelidad a la normalidad democrática.

Eso es lo que al menos se espera del destacado político quien asume las riendas de la Secretaría de Gobierno en medio del escándalo provocado por Gerardo Buganza, quien infortunadamente tejió un sueño sexenal para que el día que empezara a cristalizarlo se tropezara por creer en su tutor.

Flavino Ríos Alvarado, por el contrario, viene de la nada.

Prácticamente abandonado por la Fidelidad-Duartismo construye su circunstancia desde el Congreso local en donde hace gala de su capacidad de concertación misma que le da para ayudar al ejecutivo a resolver temas tan calientes como el magisterial, para de ahí brincar a la poderosa Secretaría de Educación a la que llevó por el camino de la reordenación.

Al frente de la SEV en lo inmediato y de un plumazo acabó con los aviadores, reordenó el presupuesto, llevó a buen diálogo a los maestros güevones y atajó la escalada corrupta que caracterizó a la institución en el pasado reciente.

Flavino de política hace tiempo que sabe y domina.

Desde la época de Miguel Alemán le tejió fino de la mano de Alejandro Montano para establecer la paz social a grado tal que se colocó en el más sólido aspirante a la gubernatura. Acaso su oriundez oaxaqueña le impidió llegar, amén de las triquiñuelas del propio Fidel Herrera que se posiciona desde el centro.

Flavino es pues el Secretario de Gobierno que entra, quince meses, en la pretensión de un buen cierre en materia de política interior. No trae pretensiones sucesorias ¡ya nomás eso faltaba! y por su madurez y experiencia a lo único que le apuesta es al bienestar social y equilibrio económico de Veracruz.

Es un hombre de convicciones y apetitos personales, pero quienes lo conocen saben que en él prima su espíritu republicano.

Doctor en Derecho, Notario Público en Minatitlán y con una experiencia en el servicio público de cuatro décadas va pues al rescate del barco que se hunde.

Tiempo al tiempo.