- Decir la verdad
- La ética según Poniatowska
- Tentaciones en la esquina
Luis Velázquez
DOMINGO
Decir la verdad
En la Universidad de Guadalajara, donde inauguró la cátedra abierta en su honor, la escritora y periodista Elena Poniatowska dijo que “para ser reportero lo importante es observar, leer, oír lo que dicen, prepararse, tener una formación. Saber idiomas ayuda mucho. Pero lo esencial es sentir que lo que haces a servir de algo y que dices algo que es la verdad”.
Entonces, pidió que los reporteros “además de ser éxitos sean exigentes de un trato respetuoso hacia su trabajo, que no los ninguneen”.
“A los periodistas, los hacen esperar. Te tienen debajo de una gotera durante horas. Haces antesala durante mil horas. Además de lo mal que te va, llegas con tu jefe de redacción y si no le gusta el título te lo cambia, te mocha la parte que creías importante, no reconoce ni lo que escribiste. Hay mucha falta de respeto en eso” expuso.
La escritora ha publicado más de 25 libros, entre novelas, cuentos y crónicas, entre ellos, “La noche de Tlatelolco”, una larga y extensa crónica de aquella masacre estudiantil en el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, libro de cabecera para un reportero.
LUNES
La ética según Elena Poniatowska
Un tema espinoso que Elenita Poniatowska tocó en su exposición fue la ética que, bueno, en el periodismo como en la vida cada quien interpreta como traje a la medida.
Bastaría referir que lo que para uno es, puede ser, ético, para el de enfrente significa lo contrario.
En todo caso, como afirmaba don David Constantino, el sacerdote más íntegro que se ha conocido, QEPD, la ética es una actitud solitaria y discreta, que cada quien asuma como eje rector de su vida.
Es honesta la persona que así desea, y se corrompe quien también lo acepta, digamos, como su valor universal.
En la vida, decía un letrero colgado en una oficina burocrática, es fácil ser bueno; pero es difícil ser justo.
Pero, además, el concepto de justicia implica ene número de definiciones e interpretaciones, incluso, subjetivas.
¿Cómo, de qué manera, por ejemplo, denominar el robo de una gallinita en la sierra de Zongolica cometida por un indígena urgido de llevar el itacate a casa y por el que es detenido y consignado y encarcelado cinco, tal cual como sucede en Veracruz?
Antes de que mis hijos mueran, diría el compita, me robo la gallina y les llevo de comer, aunque al otro día me encarcelen.
MARTES
Rigor informativo y pulcritud literaria
La escritora habla de la ética periodística.
Y, bueno, cada profesor de ética tiene su librito y su mirada del mundo.
Pero sin entrar en polémica, la ética, digamos, está relacionada con que el reportero escriba con rigor informativo, que es una aproximación al pie de la letra a la verdad, digamos, a la verdad misma, y con pulcritud literaria, que significa escribir bien según las reglas gramaticales, además de la calidad.
Más aún: la ética también incluye pluralidad en el contenido informativo, si se parte de que el mundo es universal, y en donde en cada familia hay una divergencia de opiniones, incluso, en edad electoral, de militantes de partidos políticos diferentes.
Y, por tanto, tal diversidad debe considerarse en el texto periodístico.
La ética es, además, en un país con pobreza y miseria dar espacio a los pobres, miserables y jodidos, que por lo regular son las víctimas de la elite política, tal cual, como dice el viejo del pueblo, dar voz a quienes carecen de voz.
Pero…
Pero… y con los salarios tan jodidos en el periodismos (sueldos de 4 mil pesos mensuales y pago de 20 pesos a reporteros de la radio por nota transmitida al aire), ¿cómo, de qué manera puede practicarse la ética cada día, en cada nuevo amanecer, cuando el reportero sale a buscar información?
En “El Heraldo” de Coatzacoalcos, por ejemplo, propiedad de Antonio “Tony” Macías, exigieron (¿todavía?) a los reporteros vender un par de suscripciones mensuales para tener derecho a cobrar su salario.
Además, los hermanos Sánchez Macías, los copropietarios, suelen despedir al personal sin liquidación de por medio, como aconteció la semana anterior, y eso que uno de ellos, de nombre Eduardo, es presidente de la Comisión de Periodistas en la LXIII Legislatura.
La ética, pues, inicia en la propia casa editorial.
Pero más aún: en los ideales y principios que cada trabajador de la información tiene.
MIÉRCOLES
Tentaciones a la vuelta de la esquina
En términos generales, la ética, digamos, periodística siempre está ligada a extender la mano para aceptar el embute, y/o en todo caso, rechazarlo.
Julio Scherer García, por ejemplo, era reportero en el periódico Excélsior, y cubría la fuente de la UNAM y la secretaría de la Reforma Agraria, SRA, parece.
Un día el jefe de prensa de la SRA le dijo que fuera con el director administrativo para cobrar su embute mensual y Scherer reaccionó molesto, irritado, diciendo que respetaba la decisión de cada uno; pero que él… no.
Simple y llanamente, no.
Nunca, pues, lo cobró, pero meses después se enteró que otro reportero lo cobraba a su nombre con una firma falsa.
Muchos años después, el periodismo se honraría con la trayectoria de don Julio, por su rigor informativo y la pulcritud literaria de sus textos; pero también por su congruencia ética en el ejercicio reporteril, donde las tentaciones están siempre a la vuelta de la esquina.
JUEVES
Guardar silencio
Arthur Miller, reportero, escritor, uno de los esposos de Marilyn Monroe, dice que la ética se relaciona con guardar silencio y dejar de protestar ante los hechos de la vida cotidiana.
Desde luego, se refiere, digamos, al trabajo reporteril y literario y cita el caso de Emilio Zola, León Tolstoi y Fiódor Dostoievski, quienes, incluso, en ejercicio de la libertad, la ética y la dignidad periodística, pues también publicaban crónicas y reportajes, llegaron a la actividad panfletaria, tiempos aquellos cuando los disidentes a José Stalin eran confinados en los campos de concentración, el peor de todos, Kolimá, en el trasero del mundo.
Y es que, bueno, sólo hacia el final de la vida, en el tiempo de la mirada introspectiva, en el momento del balance, quizá, acaso, el reportero, y cualquier ser humano, decide si en la vida caminó soñando con los ideales, los principios y las convicciones.
VIERNES
De reportero a gatillero
Y es que si la tarea del campesino es abrir el surco, sembrar el grano y encomendarse a Dios para un buen tiempo lluvioso para que el grano germine…
Y la tarea del albañil es fajarse bajo el sol para hacer la mezcla y pegar ladrillos hasta levantar los muros y los techos que creen la casita diseñada por el arquitecto.
Y la tarea de un profesor es transmitir el conocimiento al estudiante con eficacia, pero también, prepararlo para la vida.
Entonces, la tarea del reportero es contar las cosas de todos los días al pie de la letra, tal cual como acontecieron, sin maquillaje, sin ocultar datos, sin tergiversar a conveniencia los hechos.
Y si la palabra y la información periodística enfurecen al político más, mucho más que una R-15, y si el reportero se asusta con el manotazo de un funcionario público, pues entonces, los voceadores suelen ganar más, mucho más que un periodista, aunque se frieguen el lomo bajo el sol, y tal cual significa una posibilidad laboral.
La ética, decía Gabriel García Márquez, va pegada a las entrañas del reportero.
Y si el reportero se inocula, entonces, mudará en un publicista, un gacetillero, un boletinero, un relacionista público.