CRÓNICAS DE MI PUEBLO: LA MANDA

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Profr. Sixto Carvajal

Cronista de San Andrés Tuxtla.

Que es la manda…?

Es un voto de fe o promesa que se hace a Dios, a la Virgen o algún Santo.

El caso que hoy me ocupa, es la manda a la Virgen de los Remedios.

Existe hasta nuestros días, una costumbre muy ancestral, que data aproximadamente de principios del siglo XX en San Andrés, la manda a la imagen de la virgen de los Remedios.

Era tal la devoción y fe a la imagen que, las personas que tenían algún problema difícil de salud o material, porque quisieran emprender un negocio, construir su casa o lograr un buen empleo, etc; invocaban a la imagen de los Remedios y conforme a su creencia, lograban su objetivo.

A cambio ofrecían que, si lograban el beneficio solicitado, la promesa consistía en hacer el velorio a la Virgen, con todo el ritual que se acostumbra.

Una vez logrado el milagro, el beneficiado o quien hacía la promesa, tenían que solicitar la imagen al dueño que habitaba en la comunidad de «Los Mérida»; la petición de la milagrosa imagen, se tenía que hacer con mucha anticipación, ya que era muy solicitada, e ir ahorrando para el pago de la manda.

De acuerdo al milagro recibido, las personas haciendo un gran esfuerzo, iban criando sus animales o los compraban, reses, gallinas, cerdos, totoles, según la situación del creyente y, el beneficio recibido.

Era un ritual muy especial, había una gran participación de los familiares, vecinos y amigos.

Un día antes del velorio, se hacía el altar donde pondrían la imagen; un gran arco con ramas y flores adornaba el frente y, la parte de atrás; en el centro se colocaba una mesa cubierta con una sábana blanca y encima un palio, con imágenes de Santos y Ángeles bordada a mano.

Se compraban varias cargas de leña en raja, para cocer los tamales y hacer la comida de quienes acompañaban a ir por la imagen a su lugar de origen.

Los vecinos prestaban sus mesas y sillas, porque en esos tiempos no habían de alquiler;

las cantadoras principales, las que sabían leer, llevaban sus libros de alabanzas y se sentaban al frente en butacones.

Las cantadoras más solicitadas eran María Caguichi de Otapan, Josefa Chontal de la Primero de Mayo, Don Chico Lucho y Margarita Lucho del barrio San Francisco y, Don Ángel Baxin de Belén Chico, entre otros.

Las alabanzas más entonada eran, primero el saludo «Buenos días Paloma Blanca»; «Sentadita está la Virgen»; «Ave, Ave,Ave María «; «Oh Virgen Santa» y, » A Dios Reúna del cielo», entre otras.

Los jaraneros eran Don Diego Bustamante Azamar y su hno.Tito y Zito de los mismos apellidos de la Primero de Mayo, Don Diego Gil de Rincón de Zapatero radicado en San Andrés; tocaban el violín Don Jacinto Medel y Don Tino Cárdenas del barrio San Francisco y la jarana leona, Don Manuel Escribano del barrio Chichipilco, entre otros.

Los sones más tocados eran, el Son de Bastantes que bailaban puras mujeres; el Butaquito, los Enanitos y, la Guacamaya entre otros..

Las bailadoras eran Eutimia Azamar del barrio San Francisco,, Juana Figarola de Ranchoapan, Doña Nicha Ventura de Otapan, Doña Juana Bernal de Chichipilco, Angela Hernández de San Francisco, Cloetilde, Luz y Anastacia Serrano originarias de la Florida, radicadas en esta ciudad y, Adelita Quino de la Estación, entre otras .

Don Felipe Linares, acarreaba la leña, prendia la fogata y conseguía las hojas de bexo y de verijado para los tamales.

Para dar de comer a la gente se guizaba, tatabiguiyayo, picadillo ranchero o arroz colorado aguado con gallina o totole; se daban tortillas de mano y Chile verde molido en chilmolera.

De tomar se daba pinole, café o atole; a los jaraneros y bailadores, se le daba té de patololote con piquete ( aguardiente de caña)

Las mujeres hacían las tortillas en comales de barro, los tamales y el guisado se ponían en pailas y, se colocaban al fuego en tres piedras grandes donde se hacía las fogatas para cocer los alimentos.

Las mesas se colocaban a lo largo, una tras otra y las sillas al rededor, los familiares prestaban sus platos, jarros,

cucharas y, manteles.

Como tarima para el fandango, usaban las tablas de las camas, o algunas que conseguían prestadas.

Se iba por la imagen a las 5 de la mañana pero, desde las 4 comenzaban a soltar los corredizos, era el aviso para que la gente se reuniera.

El nicho de madera que resguarda la imagen, es muy pesado y, lo tenía que cargar como hasta la fecha, quien paga la manda; salían del «Los Mérida» cantando y, los jaraneros tocando; había un encargado de soltar los corredizos y, otro que iba sahumando al frente .

Al llegar a la casa del beneficiado, la imagen se detenía en la puerta, se s

ahumaba en cruz y, se rociaba con agua bendita y le estonaban la alabanza «Detente».

Posteriormente la colocaban en su altar y comenzaba la romería de personas limpiándose con ramas, flores y voladoras.

Las personas que limpiaban con ramas frente a la imagen a los niños o personas enfermas, de acuerdo a la tradición religiosa popular, se convertían en sus padrinos.

Por otra parte comenzaba la gente a comer, se servían mesas y más mesas; el fandango daba inicio y, durante toda la noche llegaba creyentes a velar.

Veladoras, velas, flores, café, canela, hojas para tamales y, limosna (dinero), era la aportación de quienes se unían o visitaban a la imagen, durante la magna celebración religiosa.

En algunas ocasiones la Virgen era motivo de novenario( 9 días ), en la mayoría de los casos sólo permanecía de un día para otro, dada la gran demanda de la multimensionada imagen.

Actualmente esta que fue una tradición religiosa popular, muy arraigada entre las personas más humildes de nuestro municipio, va desapareciendo.

Por lo que con mucho respeto a la ideología de los lectores y, como parte de mi responsabilidad como cronista, me permito compartir.

Por mi parte fes todo, deseo que tengan un día feliz y, que Dios los bendiga abundantemente.