En México, más de 11 mil personas de talla baja, o baja estatura, enfrentan cotidianamente barreras que les impone su entorno social para lograr su inclusión plena y efectiva, y en igualdad de condiciones con el resto de la población, lo que les impide el ejercicio efectivo de sus derechos básicos.
Ante ello, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) urgió a señalar e identificar las necesidades de manera puntual respecto de la población que tiene esa condición, rangos de edad, barreras a las que se enfrentan, oportunidades laborales, educativas y sanitarias a las que tienen acceso.
Ello, con el fin de contar con estadísticas, sensibilizar y construir una sociedad preparada para la correcta inclusión de todas las personas.
En ocasión del Día Mundial y del Día Nacional de las Personas de Talla Baja expuso que no sólo es el ámbito físico lo que marca constantemente la discapacidad de las personas de talla baja, sino el social, relacionado con la discriminación y la falta de información que hay sobre este tema.
Por ello, pidió a la sociedad brindar las herramientas y apoyos necesarios para el pleno desarrollo de las personas de talla baja en un entorno de inclusión y a utilizar el lenguaje adecuado, evitando conceptos despectivos e inadecuados.
Ante la falta de estadísticas oficiales en México relacionadas con el número de personas en condición de talla baja, los datos existentes indican que la incidencia de esa alteración varía entre una de cada 25 mil a una de cada 40 mil personas que nacen con alteraciones genéticas que producen la acondroplasia.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) no cuenta con un padrón de ese grupo poblacional. De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis 2017), 20.2 por ciento del total de la población mayor de 18 años declaró haber sido discriminada, y entre los principales motivos de discriminación señaló la estatura.
Un 58 por ciento opinó que no se respetan los derechos de las personas con discapacidad. Una de las mayores causas que dan lugar a la condición de talla baja es la acondroplasia, de origen congénito, que produce la alteración en el tamaño, forma o resistencia del hueso en la columna vertebral y las extremidades.
La talla baja puede darse en diferentes etapas de la vida, ya sea de inicio prenatal o postnatal, y cada una de ellas conlleva situaciones diferentes, es por ello que existen más de 300 tipos diferentes de displasias óseas.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera persona de talla baja toda aquella persona mayor de 25 años cuya estatura es inferior a los 1.30 metros de altura.
Además, las personas de talla baja presentan dificultad en la movilidad por falta de accesibilidad en la vida cotidiana, en espacios educativos, laborales y para participar en la vida cultural, actividades recreativas, esparcimiento y deporte.
