miércoles, enero 14, 2026

El Tri no pudo ni con una ‘Memo-rable’ actuación de Ochoa

La Selección mexicana que dirige el colombiano Juan Carlos Osorio, perdió ante  Portugal y con el “ya merito’, se quedó con la cuarta posición.

Todo esto ocurrió que el Estadio Spartak, que a ratos fue un Estadio Azteca a escala, en cirílico y en caucásico. El apoyo corrió por cuenta de los aficionados rusos, que se regodearon en el terso juego de posesión patrocinado por Márquez, Guardado y Herrera en los primeros compases. Sin Cristiano, y sin filo, Portugal intentó cercenar con una espátula; la brújula de Nani había perdido el norte. Entonces, Moutinho lanzó a André Silva y Márquez, con el impulso, se dejó llegar a las piernas del ariete. A Al Mirdasi le traicionó, una vez más, la ceguera, pero por fortuna está ya el VAR para corregir las aberraciones oculares. La secuencia terminó con un deje de justicia poética, no por la legalidad del penalti, sino por la atajada de Ochoa: vuelo elegante, fiero, como un felino a la caza, para negar el tiro de André Silva. La coronación de Ochoa, el guardián de las ilusiones de Osorio. «¡Mexika, Mexika!», rugió el Spartak.

El Tri encontró la tranquilidad bajo los botines de Carlos Vela quien con su talento llevaba a los aztecas en busca de ese anhelado tercer lugar, pero los portugueses respondían a cada embate.

Pizzi se perdió en dos oportunidades abrir el marcador, las mismas veces en las que Rui Patricio se vistió de héroe ante Rafa Márquez y Chicharito antes del descanso.

La segunda parte comenzó con un gol perdido por Semedo, jugada que fue el prólogo de la que hizo Javier Hernández sobre la banda izquierda, su centro que no conecta Vela, Rui Patricio que duda en salir y el cuero rebota en la figura de Neto antes de introducirse en la red lusa. México era el justo vencedor parcial hasta ese minuto 53.

Después de ese 0-1 Portugal estiró a sus hombres y fue Ochoa el que se convirtió en un muro, sobretodo, en una parada a bocajarro que le hizo a Semedo y en la acción posterior, que se repitói a la que hubo tras el penalti, Nani cabeceó fuera desde una inmejorable posición.

El descuido de Layún en el minuto 91 fue letal para las aspiraciones de los mexicanos de acabar en el podio de la Copa. El defensa del Oporto se dejó ganar la posición por Pepe, que marcó con un plantillazo desde muy cerca de la portería. Era la alegría lusa y el comienzo de la tristeza mexicana.

Chicharito tuvo el segundo, pero una mano salvadora de Rui Patricio mantenía con vida a su selección. Luego vino el gol de Pepe y el empate.

La prórroga se decantó a favor de los lusos tras otro penal, esta vez marcado por Adrien Silva tras una mano de Layún, en una media hora en la que hubo dos rojas (Semedo y Raúl Jiménez), dos buenas paradas de Rui Patricio y otras airadas protestas de Juan Carlos Osorio al no entender por qué se usó el VAR en un supuesto empujón a Héctor Moreno en el área portuguesa sobre el final.

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