“A salto de mata”
Luis Velázquez
02 de enero de 2020
Cuatro meses después, casi 120 días, el 4 de septiembre del año que termina…, Jorge Wínckler Ortiz y Marcos Even Torres Zamudio, Fiscal General y Fiscal Anticorrupción, fueron declarados prófugos de la justicia.
De pronto, como Remedios la bella en la novelística de Gabriel García Márquez que voló al cielo cuando acomodaba ropa recién lavada en el tendedero en el patio de su casa, el par de ex Fiscales yunistas desaparecieron “de la faz de la tierra” como dice el clásico.
Y desde entonces, por más y más que la Fiscal, ex reina de belleza en el pueblo tuxtleco, los ha buscado, ha fallado en el intento.
En contraparte, Miguel Ángel Yunes Linares, el primer gobernador panista de Veracruz, tuvo espacio y tiempo en un par de años para encarcelar a unos treinta funcionarios de Javier Duarte y al mismo Duarte, además de a 68 policías, acusados de desaparición forzada, una parte de los cuales todavía continúan, parece, en el penal de Pacho Viejo, sujetos a un proceso penal que nunca prescribe.
4 meses como prófugos, viviendo “a salto de mata”, quizá cambiando de casa de vez en vez, evitando dejar huellas y rastros, acaso cuidados por policías experimentados duchos en la persecución política, evidencian la capacidad y la inteligencia de la Fiscal para atrapar al par de ex Fiscales.
Además, la manifiesta incapacidad para detener al trío de ex funcionarios de la secretaría de Finanzas y Planeación en el bienio azul a quienes les giraron órdenes de aprehensión y solo uno fue detenido.
Además, del montón de denuncias penales interpuestas por varios secretarios del gabinete legal de MORENA en el palacio de gobierno de Xalapa en contra de sus antecesores y cuyo estado jurídico se ignora, pero sin que al momento hayan expedido, digamos, órdenes de aprehensión.
Además, de la impunidad inverosímil, insólita, insospechada, de los más de dos mil 500 crímenes cometidos y los 250 feminicidios y los 40 infanticidios y los veinte políticos y líderes partidistas y sindicales ejecutados y los veinte taxistas y los diez activistas y los 19 policías asesinados, entre ellos, unas mujeres policías.
La carga de impunidad que ahora se vive y padece con la nueva Fiscal (herencia, parte, claro, claro, claro, de Jorge Wínckler y anexos y conexos) entra en la leyenda creciente de que una ex reina de belleza procurando justicia nunca se parecerá a la kriptonita que debilitaba a Superman o a las tijeras con que cortaban el cabello a Sansón para quitarle su fuerza descomunal.
Y NO OBSTANTE, MORENA POSICIONADA
Y en contraparte, la ONG Solecito, integrada con madres con hijos desaparecidos desde Javier Duarte, siguen escarbando la tierra y descubrieron más fosas clandestinas en “El arbolillo”, en el municipio de Alvarado, y a tono con los tiempos izquierdistas que caminan inculparon a Wínckler, el peor de los peores en el tiempo de MORENA en el poder sexenal.
Además, y como para recordar el grave pendiente del gobierno de Veracruz pues se trata de un delito de lesa humanidad, un par de árboles navideños fueron instalados en Córdoba y Veracruz con las fotos de los familiares desaparecidos para que la mitad del mundo y la otra mitad recuerde los casos y las historias y la indolencia y el desdén oficial para hacer justicia.
El camino al infierno se ha vuelto más tétrico que nunca.
Uno: el par de ex Fiscales como prófugos de la justicia “a salto de mata” sabrá el chamán el estado de la república donde estén refugiados o en el extranjero quizá.
Dos: los Colectivos buscando más fosas clandestinas, en tanto hay un montón de cadáveres sin la prueba ADN.
Tres: la resistencia pacífica de los Colectivos y las marchas y caminatas y las procesiones del silencio con los feligreses de iglesias católicas cargando las fotos de los suyos.
Cuatro: los dieciséis desaparecidos en la región de Orizaba y Córdoba, donde la policía municipal y estatal de Ixtaczoquitlán fue acusada por los familiares, incluido el director o ex director de Gobernación del Ayuntamiento.
Cinco: decenas de expedientes de las personas asesinadas en Veracruz en los últimos trece meses y en donde la impunidad permea como ave de mal agüero, además, preconizando que por más y más protestas ciudadanas que pudieran darse, a la Fiscalía le vale o de plano, el principio de Peter la alcanzó y no puede.
Y sexto: una dinastía política de MORENA, encaramada en el poder sexenal de Veracruz, incapaz de cumplir tantas expectativas levantadas el año anterior cuando treinta millones de mexicanos votaron por AMLO para presidente de la pública.
Y n obstante tantas fisuras en el barco del poder, MORENA se conserva en la preferencia electoral porque la oposición sigue débil sin poder reaccionar con una estrategia efectiva para reposicionarse en la conciencia ciudadana.
El PAN, fracturado, por más y más homilías del dirigente nacional, Marko Cortés, a los diputados locales.
El PRI, “con palos de ciego”, y un presidente a quien Javier Duarte cesó como subsecretario General de Gobierno por su manifiesta incapacidad según revelara en su oportunidad el político preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México.
El PRD, apostando a la denuncia en contra de la elite estatal de MORENA creyendo que así pueden levantar, incluso, hasta reclamando la renuncia del secretario General de Gobierno por el asesinato sin esclarecer con los homicidas físicos e intelectuales de su tres veces presidente municipal de Paso del Macho.
Y el resto de partidos políticos, soñando con sobrevivir a su propia hecatombe electoral, sin los suficientes feligreses en su capilla partidista.
