•Política y ética
•“Golpes de pecho”
•El hombre transparente
Luis Velázquez
20 de diciembre de 2019
EMBARCADERO: En nombre de la ética, los políticos se dan “golpes de pecho”… La semana anterior, por ejemplo, y luego de que el diputado local de MORENA, Magdaleno Rosales, asegurara que el secretario General de Gobierno está comprando con dinero público bienes materiales en Baja California… Y luego de que el góber de AMLO “tirara su espada en prenda” y lo defendiera, y también la senadora Gloria Sánchez, Éric Cisneros acuñó su frase bíblica del año, la siguiente… “Soy transparente”…
ROMPEOLAS: Pero la ética es, parece ser, la virtud teologal más incómoda del nicho de principios de la vida pública… Desde antes de Cristo, los políticos “se cortaban las vestiduras (igual que ahora) declarándose almas puras, en tanto los otros, son pillos, ladrones, corruptos y cínicos… Pero, bueno, y en todo caso, hablar de la ética es un asunto conflictivo, digamos, como si en una reunión amical se hablara sobre religión, política y sexo, pues nadie se pone de acuerdo y el riesgo de que todos salgan peleados… Y más, por lo siguiente… Lo que para unos puede ser honesto, incluso, justo, para otros, deshonesto e injusto…
ASTILLEROS: El viejo tema de la ética y la política salió a flote cuando los restos mortales de Valentín Campa, el luchador de izquierda, izquierda delirante, que fue en el siglo pasado, fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres en la Ciudad de México… Entonces, los políticos de MORENA, izquierdosos y socialistas como se proclaman, se declararon hijos de Valentín Campa, quien estuviera preso la mitad de su vida y la otra mitad luchando contra el sistema político de su tiempo como fue la hegemonía priista, “dictadura perfecta” que le llamara el escritor Mario Vargas Llosa…
ESCOLLERAS: Valentín Campa fue candidato presidencial sin registro ante José López Portillo… También formó parte de la dirección colectiva del viejo Partido Comunista… Durante catorce años seguidito estuvo preso en el viejo palacio de Lecumberri, allí donde los presidente de la república en turno enviaban a sus adversarios y enemigos… Terco (igual que AMLO), intransigente, lleno de principios, sencillo y modesto, nada de protagonismos y mesianismos, el Alzheimer se adueñó de las neuronas de Campa hacia el final de sus días, y con todo el mal neurológico, cada jueves asistía en la Ciudad de México a las juntas del Partido Comunista, siempre alternando la política con la ética, una, inseparable de la otra…
PLAZOLETA: Pero igual que en el siglo pasado, el tiempo político y social de Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Heberto Castillo y Rosario Ibarra de Piedra, entre tantos otros, con todo y ética, la mayoría de políticos, incluso de la izquierda, han salido manchados en su hoja de servicios… Así, la ética, salvo excepciones excepcionales, es la invitada incómoda e indeseable, pues todos hablan de ella, pero la mayoría está lejos… Bastaría referir que el país ocupa el primer lugar de corrupción política en América Latina y uno de los primeros en el mundo, y nada indica la posibilidad de que las cosas podrían cambiar…
PALMERAS: De acuerdo con el viejito del pueblo, la ética ha de caminar siempre en todas y cada una de las actividades, oficios y profesiones de la vida… Tanto en un político (que ni se diga porque maneja el dinero público) como en un reportero y en un policía y en una trabajadora sexual… Y, sin embargo, una cosita es la teoría y otra, mil años luz de distancia, la práctica, porque la ética ha terminado como un trapo de cocina, sucio y maloliento…
