sábado, mayo 16, 2026

Escenarios

•Libertad a don Ramón

•Mató en defensa propia

•Tragedia de Acultzingo

Luis Velázquez

16 de diciembre de 2019

UNO. Libertad a don Ramón

Un hombre mató a un secuestrador en Acultzingo. Fue en la comunidad Tecamalucan. El 9 de diciembre. Y le quitó la vida en defensa propia. Y es que dos malandros pretendían llevarse a su hijo.

Entonces, tomó la pistola y disparó. Y dejó herido al otro.

Y el hombre enalteció su vida. Y fue y es más digno que nunca. La vida por un hijo. La defensa propia ante la ola de violencia y el tsunami de impunidad que flagela el corazón familiar y el corazón social en Veracruz.

La peor y atroz pesadilla en la historia local.

Tiempo cuando, entre otras cositas, la vida se ha reducido, más allá del llamado Estado de Derecho, a hacer justicia por mano propia.

Terrible, espantoso, desolador, que el hombre fue detenido y condenado a un año de prisión preventiva… mientras, sorpresas que la da la vida, investigan cuando si lo mató fue en defensa propia.

Nunca, por ejemplo, fue detenido aquel ganadero de Jáltipan que en defensa de su familia mató a tres malosos.

Ni tampoco nadie fue detenido y procesado en Soledad Atzompa cuando el pueblo, enardecido, detuvo a un sexteto de secuestradores, y los linchó y quemó vivos.

Así es la vida hoy en Veracruz. Y así, todo indica, seguiremos, porque igual que en los orígenes de la humanidad, cada familia ha de protegerse a sí misma.

DOS. No pueden. No quieren. Están rebasados

El padre evitó el plagio de su hijo en un Veracruz campeón nacional en secuestros feminicidios.

Quizá, la famosa ley de Talión. “Ojo por ojo, diente por diente”. Acaso, la lucha del más fuerte. Quizá, “el que se lleva… se aguanta”. Acaso, hacerse respetar.

Pero en el fondo, el principio de Peter a que ha llegado el gobierno de Veracruz.

No pueden. No quieren. Han sido rebasados. La inexperiencia los está chupando. Y evidenciando.

Nadie pensaría en una presunta alianza de malandros y la policía para “dejar hacer y dejar pasar”, y/o en todo caso, cometer tropelías juntos y repartirse el botín.

Pero con la fama pública de que las policías siguen aliándose con los carteles y cartelitos, sabrá el chamán la realidad.

Una sola realidad se impone: doce meses y medio después, más de dos mil crímenes. Más de doscientas mujeres asesinadas. Cuarenta niños ejecutados. 18 policías asesinados. 19 políticos y líderes sociales y partidistas, aniquilados.

TRES. Resistencia pacífica

El padre de Acultzingo es el gran héroe social.

Los malandros ya saben que el padre es bragado y peleador callejero.

Ninguna duda hay de que es el único camino que la autoridad ha dejado a la población.

Además, de las autodefensas, las guardias comunitarias, los comités vecinales, los vecinos de los barrios integrados, la vigilancia permanente, un velador de día y otro de noche pagado por los residentes de cada calle y cada colonia.

Solo, y únicamente, para defender la vida y defender el patrimonio personal.

Y más, mucho más, cuando se trata de defender a un hijo en un Veracruz con casi veinte Colectivos integrados con padres con hijos desaparecidos, como el caso de los dieciséis desaparecidos de Ciudad Mendoza, Ixhuatlán del Café y Río Blanco y la familia desaparecida de Isla.

Los malandros de Acutzingo pretendían llevarse al muchacho para solicitar un rescate millonario. Y nada existe más terrible que el plagio de un hijo.

Una resistencia pacífica se ha formado en Veracruz y la autoridad se hace omisa y occisa.

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