Lo que comenzó como un acto de justicia territorial en San Salvador Atenco, Estado de México, terminó con una de las declaraciones más contundentes que la presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho frente a la presión de Estados Unidos — sin mencionar el caso Rocha Moya ni una sola vez.
Durante la segunda fase del Plan de Justicia para Atenco y la Montaña, en la que el gobierno federal devolvió 54.5 hectáreas al ejido de la comunidad, Sheinbaum aprovechó el contexto histórico del acto para lanzar una advertencia que difícilmente puede leerse sin pensar en el momento político que vive México con Washington.
“La última vez que estuvieron aquí se llevaron 55% del territorio”
En su discurso, la presidenta hizo un recorrido por las cuatro transformaciones históricas de México y llegó a un punto que arrancó aplausos en el recinto:
“Hay algunos que dicen: ‘No, que venga Estados Unidos a ayudar con la seguridad’. La última vez que estuvieron aquí se llevaron 55% del territorio. O sea, nada más para que pensemos lo que eso significa.”
La referencia histórica es a la guerra entre México y Estados Unidos de 1846-1848, que culminó con la pérdida de los territorios que hoy conforman California, Texas, Nuevo México y otros estados del sur estadounidense. Pero el mensaje, dicho en el contexto actual del escándalo por el indiciamiento de Rubén Rocha Moya y los debates sobre soberanía nacional, resonó como algo más que una lección de historia.
El contexto que le da peso a la frase
La declaración de Sheinbaum llega en uno de los momentos más tensos de la relación bilateral entre México y Estados Unidos en años. Fiscales estadounidenses indiciaron esta semana al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios de Morena por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, desatando un debate nacional sobre si la acción de Washington es un acto de justicia o una operación de presión política sobre el gobierno mexicano.
Sheinbaum ya había respondido públicamente al indiciamiento con una postura soberanista: rechazó la solicitud de arresto de EU argumentando falta de evidencia y advirtió que su gobierno no se subordinará a presiones externas. El discurso en Atenco fue, en ese sentido, una segunda capa del mismo mensaje — pero envuelta en historia y simbolismo.
“Donde hubo entreguismo al extranjero, hoy hay defensa de la soberanía”
Más adelante en su intervención, la presidenta fue igualmente directa al trazar la diferencia entre el modelo de gobierno actual y los anteriores:
“Donde hubo entreguismo al extranjero, hoy hay defensa de la soberanía nacional. Los que piensan que agachando la cabeza se sirve a la patria, están muy equivocados.”
Y remató con una frase que sintetizó el tono del acto completo:
“Las mexicanas y los mexicanos siempre tendremos la frente en alto.”
La restitución de tierras como telón de fondo
El acto en sí marcó un hito para las comunidades de Atenco, que llevan más de dos décadas luchando por la defensa de su territorio. La segunda restitución incluyó 81 parcelas equivalentes a 54.5 hectáreas devueltas al ejido, en continuidad con la primera entrega de 430 parcelas realizada en 2023 durante el gobierno de López Obrador.
El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra también demandó durante el acto justicia por los represores del llamado Mayo Rojo de 2006, cuando elementos policiales bajo las órdenes del entonces gobernador Enrique Peña Nieto reprimieron violentamente a la comunidad. Sheinbaum escuchó las demandas y reiteró que su gobierno nunca permitirá que la Guardia Nacional reprima al pueblo.