Escenarios
•Asilos VIP
•País de viejos
•Desgaste familiar
Luis Velázquez
UNO. Asilos VIP
Los asilos son, entre otros, la única esperanza para que la gente mayor viva, pueda vivir, en tranquilidad los últimos días, meses, años de sus vidas.
Y como un retrato del país desigual, hay asilos, digamos, para gente pudiente y para gente pobre.
En los asilos VIP, digamos, cobran de entre quince a veinte mil pesos mensuales, aun cuando hay más caros. Casi casi, el paraíso terrenal. Hoteles de 5 estrellas.
DOS. “Pollita” familiar
Por lo regular, en el 90 por ciento de ancianos internados en asilos los familiares viven una pesadilla para cubrir el pago mensual.
Con frecuencia, los parientes hacen “una pollita” y entre todos, hasta donde se pueda si se puede, le entran con una aportación monetaria.
Pero a veces, muchas veces, empujar la carreta es demasiado pesado y llega un momento cuando uno que otro familiar se desliga argumentando que la situación económica es adversa.
Por ejemplo, ahora, recrudecida las circunstancias con el coronavirus, metidos ya todos en la recesión. Desempleo creciente, subempleo, jodidos, salarios de miseria. Incluso, reducción salarial al cincuenta por ciento.
TRES. Nación de viejitos
En contraparte, la realidad insoslayable. La tendencia poblacional es que el país pronto se volverá una nación de viejitos y bebés.
Hay asilos, por ejemplo, en la ciudad de Veracruz totalmente saturados y los dueños siguen aceptando más y más personas de la séptima década con problemas neurológicos, los más incidentes.
Una familia, por ejemplo, está en la peor crisis económica y moral con una anciana internada en un asilo.
Simple y llanamente, ya llegaron al tope y los primos y los tíos que venían aportando mil, dos mil pesos mensuales, ya no pueden. Y han “tirado el arpa”. Y dejado a la pariente a la deriva, con riesgo de ser lanzada.
CUATRO. Desgaste familiar
La familia se desgasta. Por ejemplo, un anciano enfermo de Alzheimer puede durar muchos años, 7, 8, 9, 10 años, o más, y ni modo, y hasta donde posible sea, el pago en el asilo ha de apechugarse.
Y más, cuando la persona mayor tiene hijos todos trabajando, sin disponer de tiempo cada día y noche para su atención.
Y es que, además, contratar, digamos, una enfermera en casa cuesta “las perlas de la virgen”.
Miles de ancianos a la deriva expresan un Estado rebasado en la seguridad social.
CINCO. Días sin brillo
El geriatra dice que la juventud y la madurez son tramos demasiados cortos en la vida, en tanto la vejez es un camino demasiado largo y lleno de espinas y cardos.
Y más, cuando se tiene un familiar de 70, 80, 90 años, enfermo, que necesita de auxilio las 24 horas del día para vivir.
Es el tiempo, por ejemplo, cuando los días son sombríos y sin brillo. Un amigo lo dice así:
“En la juventud la vida se pasa en los antros y los moteles. Y en la vejez, en el consultorio médico, la farmacia, el hospital, el asilo y en la iglesia pidiendo perdón por tantos pecados cometidos”.
SEIS. Ganar indulgencias
Es el tiempo del asilo para los ancianos y en donde sin entrar en homilías desde el púlpito la familia completa ha de entrar para cubrir los gastos en un asilo y que por lo regular se multiplican con la compra de medicinas, muchas, tan caras, que cuestan hasta mil pesos y solo duran un mes.
En todo caso, el donativo familiar ha de servir para ganar indulgencias en el otro lado del charco.
Expediente 2020
El avispón asesino…
Luis Velázquez
Los peores pronósticos para México se están confirmando.
En la mirada del doctor en Economía, Raúl Arias Lovillo, la caída de la economía. La caída del Producto Interno Bruto, PIB. Las pérdidas de Pemex. La refinación del petróleo con altos costos nacionales. Seguir manteniendo la producción de pozos de baja productividad. La percepción desalentadora de los inversionistas nacionales y extranjeros. El desacierto en las medidas de la contingencia de salud.
Y en la mirada de la doctora Denise Dresser, con MORENA en el Palacio Nacional, «un tren (Maya) incosteable, un aeropuerto (de Santa Lucía) inviable, una refinería (Dos Bocas) quebrada y un Estado moribundo». (Proceso 2269)
De postre, lo que la politóloga de Proceso llama «el austericidio», donde sin ton ni son, desaparecen fideicomisos y ordenan reducir el salario a los funcionarios federales en un 50 por ciento, además de lo inverosímil, como es suspender el aguinaldo para los mandos superiores y medianos, por lo pronto.
Además, los estragos del coronavirus son incalculables. Y de ñapa, en Estados Unidos apareció nueva plaga apocalíptica. Los expertos le apodan «El avispón asesino». El más grande del mundo. Un bichito de 5 centímetros. Devorador de abejas, su picadura es mortal. Tan canijo… que parece haber salido de una tira de dibujos animados. Los entomólogos dicen que es asiático. Donald Trump pudiera, entonces, inculpar de nuevo al líder chino, luego de su obsesiva obsesión de que ellos crearon el COVID.
Y si el Papa Francisco pide que «Dios reciba en su seno a las víctimas del coronavirus», entonces, ojalá y se acordara de México, porque los tiempos por venir son de pronóstico reservado.
La recesión, por ejemplo, será peor que la de 1929 en Estados Unidos, palabras mayores, dice el ex rector de la Universidad Veracruzana.
VIENTOS HURACANADOS
Resume el maestro Raúl Arias:
1. En el primer trimestre del año, la economía cayó en un 1.6%. La peor desde el año 2009.
2. Las consultorías y los organismos financieros internacionales pronostican una disminución del PIB de entre 7 y 8.4%, incluso algunos opinan que bajará más del 9% este año.
3. Las pérdidas de Pemex en el primer trimestre fueron de un poco más de 562 mil millones de pesos y se espera que el segundo trimestre sea peor.
4. En el primer trimestre, el precio promedio del petróleo en el mercado internacional fue de 42 dólares y ahora tenemos un precio de un solo dígito, incluso fue negativo la semana pasada.
5. Hay dos causas del desastre:
A) Seguir refinando petróleo con altos costos nacionales.
B) Continuar aumentando la producción en pozos de baja productividad y altos costos.
6) Los inversionistas nacionales y extranjeros, unánimemente piensan que el gobierno de Amlove no ha atendido de forma acertada los problemas de contingencia de salud y las de crear condiciones de apoyo a las PYMES para evitar el desastre económico.
7) Lo anterior contrasta con los altos índices de aprobación de la población que aún otorga al desempeño del gobierno federal ante el COVID 19 y la crisis económica que se avecina.
Por eso, y entre otras inquietudes, el doctor en Economía se pregunta ¿de dónde saldrá el dinero para seguir financiando los proyectos de la refinería de Dos Bocas, tren maya, el aeropuerto de Santa Lucía, además, de los programas sociales?
HERVOR SOCIAL
Por lo pronto, el clamor popular es indicativo y significativo.
Cada vez, más jefes de familia, mujeres y hombres, contestatarios en las calles y los pueblos, las avenidas y las ciudades, frente a los palacios de gobierno y las oficinas públicas.
«¡Tenemos hambre!» gritan los trabajadores informales (asistentes domésticas, meseros, volovaneros, músicos, pintores, carpinteros, fontaneros, changarreros, etcétera) y quienes viven al día y saben, están conscientes, que si dejan de cobrar dejan de llevar el itacate y la torta a casa y los niños y la esposa y los padres ancianos vivirán un infierno.
Y aun cuando los programas sociales (programas electoreros les llaman) ahí están, al mismo tiempo, son insuficientes, pues ni modo que dos mil 500 pesos bimensuales alcancen, por ejemplo, para tantas necesidades familiares, la más importante, el bastimento del día, ya ni se diga si un miembro de la familia enferma de otro mal diferente a la pandemia.
Miles de comercios, talleres, fábricas, industrias incluso, cerradas, y/o en todo caso, operando al mínimo.
Miles de empleados enviados a sus casas sin que los patrones les cubran el salario, con todo y el llamado del gobierno federal.
Y de ñapa, la desacertada política económica y social como la miran y sienten los doctores Denise Dresser y Raúl Arias.
Además, claro, de las circunstancias internacionales, pues ni modo de que México sea una ínsula aislada del resto del mundo.
Barandal
•Biblioteca derruida
•Desidia política
•Caso Soledad de Doblado
Luis Velázquez
EMBARCADERO: Hubo en el pueblo, Soledad de Doblado, un presidente municipal, militante panista, de nombre Enrique Marín. En su tiempo, y entre otros programas sociales, creó y recreó una biblioteca. Edificio grande y bonito, en el parque. A la vista de todos. 5 mil libros.
El Ayuntamiento compró libros. También convocó a la solidaridad local para que los particulares donaran libros. Muchos particulares hubo que entregaron parte de sus libros. Incluso, una que otra dependencia pública, ligada a la secretaría de Educación Pública, obsequió libros.
Fue gran cruzada cívica, sin llegar, claro, y por falta de recursos, se ignora si por imaginación estrecha, al tiempo de José Vasconcelos Calderón como secretario de Educación Pública cuando editara los clásicos en papel revolución para más baratos y regalara a los estudiantes y campesinos e indígenas del país para leerse, incluso, hasta debajo de los árboles.
ROMPEOLAS: Enrique Marín, el alcalde panista, terminó el periodo constitucional y agarró camino por la vida privada y partidista, y tiempo después, fue asesinado.
Pero la biblioteca allí quedó como testimonio de un tiempo político.
Pero como «la política es un tragadero de hombres» hasta en los pueblos rurales, el siguiente alcalde dejó la biblioteca a la deriva.
Nunca, jamás, por ejemplo, mantenimiento.
Y siguieron otros presidentes municipales, y también, el desdén y el menosprecio por la cultura.
Y la biblioteca, huella panista, tiempo priista después, se fue deteriorando hasta que de plano, de los meses de noviembre y enero del año anterior, 2019, el primero del sexenio de izquierda en el trono imperial y faraónico de Xalapa, fue desvalijada.
Tanto que, por ejemplo, el edificio construido en el parque fue tumbado, derruido, a mazazo limpio.
La cultura. Los libros. El alimento espiritual de un pueblo. La única fuente de consulta de la población estudiantil. La barbarie, pues.
ASTILLEROS: Luego del panista Enrique Marín, la silla embrujada del palacio municipal fue ocupada por el priista Tomás Sosa. Indiferencia por la biblioteca.
La historia del menosprecio y el desprecio se repitió con el panista Gabriel Lagunes.
Y con la alcaldesa priista, Martha Utrera.
Y con la edil en funciones, Ximena Rodríguez Utrera, cuyo cargo le fue legado por su madre, Martha Utrera, como si se tratara de una herencia familiar. Nepotismo puro. Tráfico de influencias. Conflicto de intereses.
Ella, Ximena Rodríguez asestó la puñalada final a la biblioteca.
La derruyó.
Cinco mil libros, al sótano de la historia local, allí donde Manuel Doblado firmara, a nombre de Benito Juárez, los Tratados de la Soledad.
ESCOLLERAS: Por ahí, los libros fueron reacomodados. Están en una casa por donde vive el reportero Joaquín Torres, alias «El Cualín», años atrás el terror periodístico de los políticos de la aldea, la llamada patria chica.
Bien dicen, la primera víctima de los políticos es la cultura.
Malecón del Paseo
•Viaje fascinante
•Aventura excepcional
•Lectura de libros
Luis Velázquez
EMBARCADERO: Mario Vargas Llosa, escritor y cronista, Premio Nobel de Literatura, tiene una escena maravillosa para decir que los libros son siempre grata compañía… Dice, por ejemplo, que en un viaje de España o París a Perú, su tierra, o en ferrocarril de un lado a otro de Europa, o en barco, siempre va acompañado de tal o cual escritor, porque son los libros que en turno está leyendo… Ayer, dice, pasé todo el día platicando con León Tolstói, por ejemplo,.. O con Gustavo Flaubert… Emilio Zola… Carlos Fuentes… Incluso, con Gabriel García Márquez…
ROMPEOLAS: Leer un libro de escritor preferido es como si se sostuviera una plática con ellos… Y estuvieran solos tomando café en un restaurante… O viajando juntos de un extremo a otro del mundo… Y uno y otro dialogando sobre un tema equis y de paso, revisando el sentir y el palpitar y el pensar del mundo… Se trata, dice, y en todo caso, “de una conversación a larga distancia y de persona a persona”… Y que desde luego, trasciende los años y los siglos…
ASTILLEROS: Los libros son, dice el peruano, una grata compañía, un placer, una delicia… Una tarde, unos peruanos de asueto en París, sentados en un café a la orilla del río Sena, miraron caminar a lo lejos aprisa y con prisa a Vargas Llosa… Uno de ellos, con unas copitas de más, se llenó de fervor patrio y salió corriendo atrás de él para alcanzarlo… “Mario, Mario, dijo, tuteando, soy fulano de tal y soy peruano… ¡Paisano querido!… Gracias, respondió Vargas Llosa… ¿Te invito un café, una copita?… ¡No, gracias, llevo prisa, a las 6 en punto debo empezar a leer y escribir!… ¡Pero Mira, somos paisanos!… ¡Sí, claro, en la próxima visita nos citamos!”… Y Vargas Llosa apresuró el paso para llegar a su departamento y gozar la compañía del escritor que estaba leyendo…
ESCOLLERAS: En un viaje en barco por Europa iban en el ferrocarril Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Vargas Llosa… Los tres primeros tomaban café y vino a deshoras de la noche… Vargas Llosa leía en su camarote… Fuentes, García Márquez y Cortázar le hablaron para una consulta… Vargas Llosa se negó… Ellos insistieron y el peruano aceptó gustoso… Aclaró las dudas del trío y se retiró a seguir leyendo, sin que nada lo detuviera…
PLAZOLETA: Octavio Paz decía de Alfonso Reyes, el gurú del Ateneo de la Juventud en la Ciudad de México, tiempo de José Vasconcelos, que un escritor enseña a vivir y a pensar y, también, claro, a escribir… Se lee, por ejemplo, para estar informado y documentado y actualizado, pero más, para dar un sentido a la vida… Bastaría referir que don Alfonso Reyes publicó unos cien libros, pero más aún, leía unos ciento cincuenta libros cada año, o más, los mismos quizá que también leerá Vargas Llosa… Es decir, un diálogo fecundo con unas 150 personas cada año por más años que cada uno tuviera de viejo o muerto, pues como decía Vasconcelos, siempre han de leerse los libros de escritores y autores ya fallecidos, pues significa que su obra literaria ha trascendido el tiempo y el espacio…
PALMERAS: La lectura de un libro es un viaje fascinante, una aventura excepcional… Por ejemplo, la relectura de los Doce Césares, de Suetonio, como si tuviéramos enfrente a Suetonio en conferencia magistral hablando de la docena de emperadores romanos que él conociera… Muchas vidas, pues, se viven leyendo…
