viernes, mayo 15, 2026

Columnas Luis Velázquez

Escenarios

•“Lee en casa”

•Libros a domicilio

•Operativo en Xalapa

Luis Velázquez

UNO. “Lee en casa”

Once librerías de Xalapa están llenas de ilusiones en el tiempo del coronavirus. Han decidido vender libros por Internet. Y llevar los libros “hasta la puerta de tu hogar”. ¡Súper felicidades!

Pero si de por sí, y de acuerdo con la estadística, el promedio de lectura anual por persona es de un solo libro, y el libro, por lo general, de autoayuda y para hacerse millonario en un dos por tres, la legítima utopía de todas ellas estrellará en la realidad.

Del “Quédate en tu casa”, proclaman al “Yo leo en casa”, ajá.

DOS. Vivir de la esperanza

Las librerías de Xalapa sueñan “contrarrestar un poco el daño económico que enfrentan ante la cuarentena”.

Ojalá. Pero si con esta cuarentena un montón de iglesias católicas están preocupadas por la caída de las limosnas, mucho se duda que puedan levantarse.

Nada sería más grato que la bolita de cristal se equivocara y en verdad la mitad del mundo xalapeño y la otra mitad se pusieran a leer con este encierro infernal.

TRES. Librerías cerradas

Quizá el operativo les sirva para mantener cada una a sus clientes. Pero se duda, por lo siguiente:

Ellos tienen la dirección electrónica de su clientela y a la mayoría ningún correíto electrónico ha llegado a la bandeja de entrada en la computadora.

Y por tanto, desconocen la lista de las novedades en existencia, y/o en todo caso, de las ofertas.

Y más, cuando las librerías de las plazas comerciales están cerradas.

CUATRO. Nadie lee por decreto

Hay una competencia de prestadores de servicio por vender a domicilio. Por ejemplo, taqueros, torteros, el menú del día en restaurantes, etcétera.

Así, la batalla por ganar al cliente se vuelve volcánica y resulta difícil que algún cliente prefiera comprar un libro que, por ejemplo, comida “a la puerta de casa” y hasta el servicio de cortesanas.

Y más, por lo siguiente:

Queda claro que el hábito de la lectura implica muchísimos años de conducción subliminal.

Nadie lee por decreto como sueña el obradorismo, así editen los libros más baratos del mercado como hace el Fondo de Cultura Económica.

Se trata de una formación que nace desde el hogar cuando todos son niños y que ha de multiplicarse en el kínder y la escuela primaria.

CINCO. Los libros, sacrificados

Luego de los estragos humanos con tantos muertos por el COVID, de acuerdo con los expertos sobrevendrá espantosa crisis económica, llegando a la recesión.

Y el siguiente paso estremecedor será la hambruna.

Y los primeros grandes sacrificados serán los libros. Poca, excepcional, disponibilidad, espacio, tiempo y voluntad existirá para los libros.

SEIS. Mejor leer a Superman

En tiempos normales, el cierre de librerías resulta insólito. En los últimos años, por ejemplo, en la ciudad de Veracruz han cerrado unas quince. Librerías prestigiadas de la Ciudad de México con una filial han bajado el portón.

Desde el presidente Álvaro Obregón, José Vasconcelos secretario de Educación, soñaron con crear y recrear un país de lectores.

Vasconcelos, por ejemplo, ordenó la impresión de los clásicos en libros con papel revolución para abaratar costos, pero en el siguiente gobierno federal abandonaron el sueño.

El doctor Raúl Arias Lovillo, cuando fue rector de la Universidad Veracruzana, imprimió los clásicos elegidos por el escritor Sergio Pitol y un cuerpo editorial y obsequiaba los libros a los estudiantes de nuevo ingreso.

Luego, el erial, el desierto, el páramo cultural.

Las políticas inconsistentes han derrumbado el legítimo sueño de un país de lectores. Todavía vivimos alucinados con las historietas de Walt Disney.


Expediente 2020

Góber exonerado

Luis Velázquez

Los narcos en Veracruz, como en el país, ocupan uno de los capítulos más oscuros de la vida pública y más turbulentos de la vida privada. Pero como los gobernadores en turno siempre argumentan que se trata de un delito federal, digamos que “tiran la piedra y esconden la mano” y de igual manera que Poncio Pilatos, piden una palangana con agua y jabón para purificarse.

Es, sería el caso, del góber jarocho de Amove, anexos y conexos.

Inverosímil, por ejemplo, la matanza de 4 mujeres y un niño en Papantla el viernes 3 de abril, allí mismo donde el 30 de marzo fue asesinada la reportera María Elena Ferral, treinta años en el frente de batalla. Pero por eso mismo, indicativo el silencio del góber, los secretarios General de Gobierno y Seguridad Pública y de la Fiscal.

Y la matanza de dos niños más en poblado de Tierra Blanca, límites con Oaxaca.

Inverosímil que el miércoles 8 de abril, un par de sicarios entraran al hospital civil de Martínez de la Torre y remataran a un par de heridos.

Inverosímil el miércoles 8 de abril con el asesinato del activista ambiental, Adán Vez, en Actopan, allí mismo donde fue asesinado el primer reportero del sexenio guinda y marrón, Jorge Celestino.

Con todo, la dinastía de MORENA en el palacio de Xalapa queda exonerada.

Los carteles y cartelitos, sicarios y pistoleros, malandros y malosos, son incumbencia del altiplano.

Y por eso mismo, caray, está aquí la Guarida Nacional, en tanto la Fuerza Civil local solo es, digamos, una coadyuvante.

Algunos teóricos y prácticos dirán, por ejemplo, que dejar la pelota en la cancha federal es una “mera pantalla para distraer la atención” (Jan Martínez Ahrens), pero al mismo tiempo, para blindar al gobierno de Veracruz, de cara, digamos, a la elección intermedia de alcaldes y diputados locales y federales a mediados del año entrante.

Quizá.

Pero en tanto, están o estarían exculpados.

Javier Duarte también decía que el narcotráfico y secuelas y estragos era asunto federal.

Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto enviando a militares y soldados a combatirlos, dejando unos cuatrocientos mil muertos.

“LA VIOLENCIA INEVITABLE”

Está claro el espaldarazo de Amlove a su góber fifí y sabadaba, cuya más alta virtud, dice el presidente tabasqueño, es la lealtad. Lealtad, claro, que para nada significa eficacia y eficiencia.

Pero, bueno, si hay un tiradero de cadáveres se debe a los carteles y es asunto federal.

Si Veracruz ocupa el primer lugar nacional en feminicidios los malandros y los machos jarochos son los culpables.

Si Veracruz se mantiene en el primer lugar nacional de secuestros, la mano de los malosos está atrás.

Y más, y como decía Renato Sales, el Comisionado de Seguridad Nacional en el Peñismo, en Veracruz “operan casi todos los carteles”.

Por eso, y si la sangre continúa chorreando de norte a sur y de este a oeste, ni modo, decía Agustín Acosta Lagunes, “la violencia es inevitable”.

Y más, porque Veracruz no es una ínsula aislada del resto nacional.

Y como los carteles suelen caminar de un extremo a otro, desde cuando hace veintisiete años descubrieron aquí tierra fértil (Patricio Chirinos Calero y José Albino Quintero Meraz, convicto en el penal de Almoloya y liberado, vecino de Miguel Alemán Velasco en el Frac. Costa de Oro, de Boca del Río), ni modo, “¡la vida es así y qué le vamos a hacer!”.

Pero porfis, el góber guinda y marrón bien puede lavarse las manos y seguir bailando salsa en los sabadabas porque la verdad cae por su propio peso.

Hay carteles y cartelitos en la tierra jarocha… por culpa de los ex presidentes de la república que dejaron hacer y dejaron pasar y dejaron crecer al peor jinete del Apocalipsis, el peor mal de la caja de Pandora.

VIVIR AL DÍA

El góber está pendiente.

Todos los días, antes de la mañanera en Palacio Nacional, Amlove preside la Comisión por la Paz y la Pacificación, y también, su góber jarocho, puntual, puntualito…

Todos los días un reporte sobre las últimas 24 horas con el tiradero de cadáveres y luego luego, enviado a Palacio Nacional.

Digamos, el trámite burocrático. El vivir al día. Pero entendidos todos que la cruz a cuestas camino al Gólgota la carga seguirá en el gobierno federal.

Y si no pueden en otras latitudes geográficas del país (Sinaloa, Tamaulipas, Jalisco y Chihuahua, por ejemplo) tampoco en Veracruz.

Fardo encima de la espalda de Amlove y su equipo de seguridad nacional, Alfonso Durazo, el secretario soñando con la gubernatura de Sonora, y quien renunciara a la secretaría particular de Vicente Fox en una extensa, larga, kilométrica carta.

Fernando Gutiérrez Barrios, el góber de dos años en el sexenio de Miguel de la Madrid, pensaba de otra manera.

“El Hombre-Leyenda”, el policía político, el político policía, pacificó Veracruz en los primeros cuarenta días enfrentando a “La Sonora Matancera” florecida con su antecesor, los carteles de entonces.

Además, sin extender la mano al gobierno federal pidiendo ayuda.

Él solito, con su impresionante equipo de seguridad pública.

Pero los tiempos han cambiado. Una cosita, por ejemplo, fueron los gobiernos priistas, el centro, y los panistas, la derecha, y otra, mil años luz de distancia, la izquierda.

Amlove, el papá de los pollitos, su mano extendida a los carteles para la amnistía, pero sin que en Veracruz, plaza jugosa, se la acepten.


Barandal

•Es la gente…

•O los malandros

•Justicia por mano propia

Luis Velázquez

ESCALERAS: La ciudad de Veracruz lleva la delantera en la aplicación de la justicia por mano propia. Más allá de ponerse a rezar como dijera el arzobispo de Xalapa para enfrentar el oleaje de la violencia, solo resta defenderse entre todos. Por poquito y linchan a un asaltante en una colonia popular. Y a otro ladrón amarraron a un poste en céntrica calle.

Cierto, en Soledad Atzompa y el Valle de Uxpanapa, lincharon a unos secuestradores y a un macho que matara a su esposa con las balas de una pistola por la espalda.

Pero en la ciudad jarocha son reincidentes. Y ni siquiera, vaya, necesitan integrarse en autodefensas. Gente fiera. Bragada. Lejos de la contemplación mística. Actuando y operando.

PASAMANOS: El jueves 2 de abril, en la colonia Fernando López Arias, un ladronzuelo de unos 29 años, Edgar N, se metió a una vivienda para robar. En el barrio tenía fama de ratero.

Y cuando apenas, apenitas, intentaba husmear en la casa sintió los madrazos limpios. Golpes y patadas le llovieron. Unos vecinos, hartos de su fama de pendenciero, lo querían linchar.

Cupo la prudencia y la mesura. Lo amarraron. Y avisaron a la policía. “Vengan por él”, pidieron.

CORREDORES: El lunes 6 de abril, otra justicia jarocha por mano propia.

Un trío de ladrones se fueron encima de un taxista. Cuchillo en mano exigieron sus pertenencias y la cuenta del día.

Entonces, llegó un taxista y otro y otro solidarios y los rodearon y echaron montón.

Dos, lograron huir. Uno, detenido. César N. N, como se estila en el expediente penal. Luego, amarrado a un poste. Y avisaron a la policía.

La vida en el tiempo de la secretaría de Seguridad Pública guinda y marrón. La población, los ciudadanos, prestos a enfrentar el peor de los mundos. Es la gente o son los malandros.

BALCONES: Algún teórico social le llamaría el despertar ciudadano. Pero con todo y resistencia cívica, la población está harta, hartísima del oleaje de inseguridad, incertidumbre y zozobra y del tsunami de impunidad.

Día tras día, semana a semana, mes con mes, los malandros aquí siguen, dueños de Veracruz. Y canijo el desempleo y el subempleo y los salarios de hambre y la migración de Veracruz a Estados

Unidos y Veracruz en el primer lugar nacional en producción y exportación de trabajadoras sexuales (investigadora Patricia Ponce), ni modo de resignarse y cruzarse de brazos.

Los hombres, solteros y casados, padres de familia, defendiendo el legítimo derecho a vivir con tranquilidad.

PASILLOS: Algún día, profetizan desde el púlpito nacional, el coronavirus se irá. Siempre, no obstante, permanecerán la violencia y el desempleo y el subempleo y la pobreza y la miseria.

Por eso, y ante la ineficacia oficial, rebasadas las dependencias oficiales por la izquierda y la derecha y el centro, sean priistas, panista o guindas, la resistencia civil es, sería, la única esperanza para vivir en paz.

VENTANAS: Habría, entonces, activistas, organizar la resistencia civil, lejos, demasiado lejos, sin ninguna influencia ideológica, de los partidos políticos. Ninguna liga con el gobierno. Los barrios, las colonias, los ranchos, los pueblos, integrados, digamos, como en el sur de Veracruz, con las guardias comunitarias, donde el secuestro y asesinato de una señora unió a todos.

Hemos de empezar en cada calle, en cada cuadra. Poco a poquito. Así sean unos cuantos y los más se resistan, digamos, para evitar problemas.

Día llegará cuando los vecinos pudieran estar unidos. Sería, digamos, cuando vieran el resultado social. Una vida tranquila, sin sobresaltos.


Malecón del Paseo

•El Milusos

•Historia vigente

•Héctor Suárez 1981

Luis Velázquez

EMBARCADERO: Una película del siglo pasado (El Milusos, 1981) sigue retratando el México de hoy… La pobreza y la miseria… El desempleo y el subempleo y los salarios de hambre… La migración del campo a la Ciudad de México y a otras ciudades ilusorias… Y a Estados Unidos… Y en su mayor parte, el fracaso económico y social… Y por añadidura, los cinturones de miseria, colonias populares, en las ciudades urbanas… Y la errática política económica del gobierno… Un país de pobres y con pobres como dijera Alejandro de Humboldt en el siglo XVIII, asombrado con la riqueza natural…

ROMPEOLAS: La película se basó en un guión del escritor Ricardo Garibay, el mejor cronista del país… Un escritor, por ejemplo, con una capacidad insólita para reproducir el lenguaje popular en sus vertientes locales y regionales… El día cuando un productor de Televisa le ofreció comprar su historia para llevarse al cine en trescientos mil pesos y que significara un éxito en el mundo, Garibay había publicado veintiocho libros y meses después confesaba que haber escalado la cresta más alta del éxito con todo y su obra literaria publicada…

ASTILLEROS: La película fue filmada por Héctor Suárez en papel estelar… Hay, claro, otros actores, pero en segundo y tercero y cuarto plano… Es la historia de un hombre que sale de su pueblo a buscar el paraíso terrenal en la capital del país… Y sin educación primaria terminada y sin una habilidad en el desempeño de un oficio, camina de fracaso en fracaso… Casi casi como el millón de paisanos de Veracruz en Estados Unidos, migrantes sin papeles… Casi casi los once millones de mexicanos en el otro lado enfrentando la furia del presidente Donald Trump…

ESCOLLERAS: Entonces, 1981, la ciudad de México tenía dieciséis millones de habitantes… Ahora, son veintidós millones… Y sin embargo, cuarenta años después, la misma realidad avasallante y adversa para los jodidos de este país… Peor tantito, pues cada vez los ricos se hacen más ricos y los pobres se hunden en el abismo social y la miseria… Un dato estremecedor: Veracruz, en el primer lugar nacional en la producción y exportación de trabajadoras sexuales… Las jarochas, laborando de cortesanas en la república, subastando el cuerpo para garantizar el itacate y la torta en casa a los hijos y quizá a los padres ancianos…

PLAZOLETA: “El Milusos”, mil usos, trabaja de todo en la película… Y en ningún lado hace antigüedad, pues los patrones lo despiden al primer error, aprendiz de todo, especialista en nada… El productor cinematográfico de Televisa filmó dos películas… Y cuando intentaron la tercera, Ricardo Garibay condicionó a un cambio social del personaje central para redondear la identidad del mexicano… Y la empresa se opuso… Y Garibay renunció a la posibilidad con todo y los honorarios generosos obtenidos…

PALMERAS: Publicó más de treinta y cinco libros… Crónicas, reportajes, cuentos, novelas y cuentos infantiles… También fue reportero y la mayor parte de su obra en el Excélsior y el Proceso de don Julio Scherer García… Fue amigo del presidente Luis Echeverría Álvarez y a su lado, como enviado especial, caminó en casi todo el mundo… Sus crónicas están recopiladas en 4, 5 tomos y constituyen una especie de manual de redacción para escribir mejor… También tuvo un programa televisivo, donde siempre aparecía fumando y su silueta en medio del humo… En aquel tiempo publicó una larga y extensa crónica sobre la miseria en Coatzacoalcos, Veracruz, incluida en uno de sus libros…

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