Saña contra las mujeres
Luis Velázquez
Cada vez la saña y la barbarie recrudecen en Veracruz en contra de las mujeres. Y lo peor, cuando, y por ejemplo, unos veintitrés millones de mexicanas están listas para participar en el movimiento nacional de «Un día sin mujeres» el 9 de marzo.
Y cuando los políticos se atragantan hablando de los derechos humanos de las mujeres y hasta cuando en medio de la discordia son clasificados entre conservadores y liberales, entre mensajeros del pasado y chairos y Siervos de la Nación, entre impuros y puros.
Por ejemplo, el martes 25 de febrero apareció el cadáver de una mujer más asesinada.
Uno, secuestrada tres días antes en Yanga. Dos, desaparecida. Tres, al parecer, ultrajada.
Cuatro, con huellas de violencia, golpeada. Cinco, ejecutada. Seis, todo indica, calcinada. Siete, abandonado su cadáveres en unos cañaverales del pueblo La Concepción.
Se llamaba Judiht Zuleyma San Salvador Contreras y tenía 26 años de edad.
Había salido de su casa alrededor de las 19:30 horas del sábado. Y ya no regresó a casa.
La familia pidió ayuda a través de las redes sociales. Pero nunca hubo una pista, una señal, un mensaje esperanzador.
Un feminicidio más. Genocidio le llama la senadora Lorena Villavicencio. Exterminio aseguró una diputada federal.
Y sea como sea, «veinte y las malas» que el secuestro, desaparición, tortura, ultraje y asesinato de Zuleyma entrará «al infierno de las cosas olvidadas» (Francis Scott Fitzgerald).
El fracaso, además, del rígido sistema de moralidad de AMLO, el presidente de la república, convocando desde el púlpito nacional a «no mentir, no robar y no matar».
Veracruz, con la dinastía política guinda y marrón en el trono imperial y faraónico, en el primer lugar nacional de secuestros y de feminicidios.
Los camposantos de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, repletos cada vez más de cruces de mujeres.
Más pronto y rápido es condenado en Estados Unidos el productor cinematográfico, Harvey Weinstein, por tantos abusos sexuales, entre ellos, el acoso a Salma Hayek, que en Veracruz la captura de más de doscientas sesenta asesinos de mujeres.
Y lo peor:
Los malandros, así sean parejas de las mujeres muertas, refocilándose en la barbarie.
Caray, si ya las secuestraron y las desaparecieron y las ultrajaron, demasiada saña con matarlas.
Y más saña…si las calcinan.
Y más, y como ha sucedido, si las decapitan.
Y más si tiran el cadáver en la vía pública, y/o como en el caso de Zuleyma, en medio de cañaverales de Yanga.
Simple y llanamente, se sentiría como colofón que la saña y la barbarie de los hombres a las mujeres se multiplica en tierra fértil por el grado insólito y creciente de impunidad.
Y es que si por aquí un feminicida quitara la vida a una mujer y fuera detenido luego luego y sometido a proceso penal y sentenciado, digamos, a setenta años de cárcel como ahora plantea la Fiscalía General de la República, y/o a cadena perpetua (en caso de prosperar) como la oposición propone, entonces, quizá, acaso, los feminicidas (entre ellos, golpeadores de mujeres) le bajarían a su bilirrubina y desviaciones sicológicas y mentales.
NADA PASA, NADIE ESCUCHA
Las activistas protestan por tanto feminicidio y nada pasa.
Las ONG y las académicas levantan la voz clamando y reclamando justicia y nadie las escucha.
La ONU declara que los feminicidios en México expresan una política fallida y nada sucede.
Los medios se llenan de declaraciones de políticos teorizando sobre los feminicidios, incluso, debatiendo con el gobierno federal, y todo queda en un fuego pirotécnico.
El góber jarocho de AMLO, y la secretaría de Seguridad Pública y la Fiscal juran y perjuran que los feminicidios están bajando y nadie les cree.
Y, en contraparte, las mujeres viviendo y padeciendo el peor infierno del mundo.
Y es que más allá de las causas sociales y sicológicas de los crímenes de mujeres…
Y mucho más allá de la venta de esperanzas de que han de atenderse las causas del grave pendiente…
Y más allá de la purificación moral de los políticos, cierto, pero también de la vida diaria…
Y si la secretaría de Seguridad Pública está rebasada por el principio de Peter y no puede y está o estaría atónita y perpleja ante la manifiesta incapacidad…, entonces, la impunidad constituye la puerta abierta a los feminicidas para seguir ensombreciendo la vida de las mujeres en un Veracruz donde 6 de cada diez habitantes es población femenina.
Más, mucho más allá del chorizo de que en el 70 por ciento de los crímenes se trata de violencia intrafamiliar.
Un cuento absurdo para que «las buenas conciencias, conciencias VIP… se laven las manos».
VENTA DE ESPERANZAS
Lo peor de todo es que el sexenio guinda y marrón de Veracruz cree, parecen estar seguro de que la población electoral tiene la inteligencia de una cucaracha y todavía cree en Santa Claus y los Reyes Magos cada vez cuando los políticos de MORENA dan la cara sobre un feminicidio más y repiten como loritos que están investigando y que pronto, pronto, pronto, los asesinos serán detenidos y habrá justicia.
Incluso, fastidia cada vez cuando en el boletín oficial y/o los escribidores de la página roja dicen que la policía está investigando y que tiene pistas y el retrato hablado de los presuntos homicidas.
Y los días y las semanas y los meses pasan y nada.
Nada de nada.
Incluso, en los últimos quince meses fueron asesinados veintidós policías, de los cuales cuatro eran mujeres, y tampoco un detenido.
La impunidad total.
