Expediente 2020

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Primas incómodas

Por Luis Velázquez

Alan Riding, el famoso reportero norteamericano autor del libro “Vecinos distants” para referirse a México y Estados Unidos, fue, digamos, el precursor de una verdad bíblica. Todos, por ejemplo, tenemos parientes, pero al mismo tiempo, distantes, lejanos.
Incluso, y a quienes vimos cuando éramos bebés y luego, antes de hacer la comunión en la iglesia católica y evangelista, ya les habíamos marcado una raya, digamos como la fiscala de Veracruz, Verónica Hernández Giadans, con su famosa prima incómoda, Guadalupe Hernández, “La jefa”, jefa alterna, digamos, del “Comandante H”, Hernán Martínez Zavaleta, preso en cárcel de alta seguridad por delincuencia organizada.
Incluso, y aun cuando la fiscala y “La jefa” (que jefa máxima también es la fiscal) son primas hermanas, la distancia kilométrica, años luz, forma parte ya, ya, ya, de la percepción ciudadana y del imaginario colectivo.
Más todavía:
En su comparecencia en la LXV Legislatura, la fiscala (“Aquí mando yo”, “Yo dirijo la Fiscalía!) también puso en el tinglado otras verdades universales.
Una: Los hermanos, los primos, los tíos y los abuelos son impuestos, y ni modo, familia se vuelven, aunque sea lejana.
Y entre más lejanos, mucho mejor.
Dos: Los amigos son como piedras rodando en la ladera cuesta abajo y que a veces se encuentran.
Y ni hablar, milagros de la vida, a veces llegan a quererse más, mucho más que una prima incómoda, por ejemplo.
Tres: Los amigos, cierto, se eligen, pero a veces hay equivocaciones fatales, por ejemplo, Miguel Ángel Yunes Linares y Fidel Herrera Beltrán.
Y por eso mismo, en la versión popular y bíblica, enseñanza religiosa, “los amigos se cuentan con los dedos de una mano”.
Así, habría entonces de preguntar, visualizar, imaginar, si “La jefa” Guadalupe Hernández, la prima de la fiscala, piensa de la fiscala lo mismo que la fiscala de ella.
Y es que, advierte el dicho popular, “caras vemos… y corazones ignoramos”.

MÁS PRIMOS MALANDROS PUDIERAN APARECER…

La fiscal compareció en la LXV Legislatura para, digamos, rendir cuentas sobre la procuración de justicia.
¡Y oh sorpresas que da la vida!
La noticia del día fueron las primas incómodas, indeseables, una aborreciendo, mejor dicho, renegando de la otra.
La impunidad quedó atrás. Pasó a segundo término, con todo y que Veracruz ocupa el primer lugar nacional en feminicidios y secuestros.
Incluso, si durante muchos meses el tema Jorge Wínckler Ortiz ha sido demasiado revolcado, salpicando lodo por todos lados, también descarriló en el abismo parlamentario, social y político.
El tema fueron las primitas amadas.
Y en honor a la verdad ha de otorgarse todo el crédito del mundo a la reportera, escritora y académica, Claudia Guerrero Martínez, quien en su columna “Entre lo utópico y lo verdadero” destapó, digamos y como dice el erudito, la cloaca, o la posible cloaca, de las primitas incómodas.
Don Julio Scherer García, el Francisco Zarco del siglo XX como le llamaba el escritor Carlos Fuentes Macías, era primo del presidente José López Portillo. Y un día le preguntaron cómo iban sus relaciones y el famoso periodista dijo:
“Entre más lejos… mejor”.
Emiliano Zapata creyó en la amistad del general Jesús Guajardo, quien le regaló un caballo blanco y lo invitó a comer en la hacienda Chinameca, y lo emboscó y mató tanto a Emiliano como al caballo.
Los primos Miguel Ángel Yunes Linares y Héctor Yunes Landa fueron unidos en la vida por la sangre, pero la política los separó, todo indica, para siempre, mientras, claro, estén vivos, porque quizá en víspera de la muerte pudieran reconciliarse.
Marlon Ramírez, presidente del CDE del PRI, y el ex regidor Raúl Díaz Diez, más que hermanitos se llamaban primos, primos entrañables, se decían, y terminaron peleados y odiándose, llenos de rencor.
Hacia mitad del sexenio, harto de tantos abusos y excesos del poder de sus hermanos, el gobernador Agustín Silvestre Acosta Lagunes precisó a los medios que su familia solo eran su esposa y sus dos hijos.
¡Qué más da, entonces, que la fiscala tenga una prima incómoda, por lo pronto, pues la vida es tan rara y extraña que más primos malandros pudieran aparecer!

SÓLO SE ESCUCHABA EL TACONEO DE SUS ZAPATILLAS…

Tal cual, entonces, ninguna razón hay para que la fiscala se doble o arrodille. Por el contrario, y como la describió el cronista Noé Zavaleta, ha de seguir para adelante, sin escuchar a los lados las tentaciones de las sirenas ni de los quisquillosos ni envidiosos ni intrigantes.
Escribió el director del periódico digital, cronicadexalapa.com: “Verónica Hernández Giadans desciende por el inmueble del Congreso Local, mirada altiva, sonrisa forzada y esbelta figura, con tímidos saludos a la concurrencia. Giadans hace sonar con fuerza los tacones de sus zapatillas en los escalones antes de iniciar su primera comparecencia ante diputados de todas las fracciones políticas.
Fueron cinco horas y media, equivalentes a 330 minutos de comparecencia, con apenas dos recesos para ir al baño, en donde Hernández habló de al menos diez temas: Desaparecidos, secuestros, depuración de policías ministeriales, exámenes de control y confianza, el pasado, Jorge Wínckler, robo de autos, feminicidios, órdenes de aprehensión, etcétera.
Temas dilapidados, por una sola admisión, el lazo sanguíneo de “la Fiscal honesta y capaz” –bautizada así por el gobernador Cuitláhuac García- con Guadalupe Hernández “La Jefa”, operadora criminal de Hernán Martínez Zavaleta “El Comandante H” y de quien hoy la fiscala admitiría que es su prima hermana.
‘Yo no escogí a mi familia, a mis amigos sí, pero ni mi familia ni mis amigos están por encima de la ley, expuso”.
Ante todo, pues, la dignidad. Y allá cada primo, tíos tipo, digamos, Eleazar Guerrero, incluso, cada hermano, con sus cositas, debilidades, talones de Aquiles y pasiones desaforadas.
“Sólo soy responsable de lo que yo haga y de mis palabras. Respondo por mis actos y aclaro, a esa persona tiene más de 30 años que no tengo contacto con ella. No tengo relación con esa familia y en mi examen de control y confianza claro que lo dije, tenemos que conducirnos con la verdad”, refutó en dos ocasiones Hernández Giadáns.
Sabeldo, entonces, príncipes, vasallos y primos, y tíos, y familiares políticos, y hermanos carnalitos, la verdad ha sido recordada a su tiempo.
Nadie elije a su familia.
Y los primos y los tíos y hasta los hermanos son impuestos.
Y en todas las familias “hay frijolitos en el arroz”.
Incluso, Dios Padre tuvo en el paraíso como a un ángel de la pureza a Luzbel.
Y también a una Eva, quien tentara con la dichosa manzana al padre Adán.
Y Jesucristo a un Judas.
Y la iglesia católica, a un Marcial Maciel y antes, mucho antes, a un Lutero.
¡Qué más da, entonces, que la fiscala tenga a “La jefa”!