Barandal

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•El payasito de Salud

•Plantón de madres

•MORENA lo blinda

Luis Velázquez

14 de octubre de 2019

ESCALERAS: Entre el dengue, el Sida y los niños enfermos de cáncer, el secretario de Salud del gobierno de Veracruz ha expresado el decibel más alto del principio de Peter.

El cargo público le quedó demasiado grande. Sus zapatos, más bien, parecen las chancletas de un payasito de circo aldeano.

Todos los días de la semana anterior, un muerto más por dengue. En primera plana la noticia fue recurrente. Un joven, un universitario más, muerto por dengue. Incluso, hasta el pobrecito y ridículo secretario General de Gobierno defendiendo lo indefendible. Que los muertos eran por otras cositas, digamos, como Felipe Calderón Hinojosa cuando justificó el asesinato de una indígena de la sierra de Zongolica, ultrajada, todo indica, por unos soldados, que muerta de anemia.

PASAMANOS: Y por vez primera, Veracruz, sin medicina para los enfermos de VIH. La peor crisis humanitaria. Que el desabasto. Que la falta de recursos. Que la carencia de medicinas en el mercado. Que errores administrativos.

Las madres con niños enfermos de cáncer se fueron a la calle en protesta social.

CORREDORES: Entonces, acuñaron frases célebres.

“Ellos (los funcionarios de Salud) no lo sienten porque no son madres. Porque no ven a sus hijos enfermos y casi morir. Pero aquí estaremos de pie hasta que den la cara”.

Y “hasta que den la cara” porque en días previos el secretario de Salud salió huyendo ante el acoso reporteril preguntando sobre las medicinas para los enfermos de cáncer, con todo y ser defendido por su góber.

Incluso, y como parte de la resistencia pacífica en puerta, las madres de los niños interpusieron un amparo por la falta de equipo necesario para brindar las quimioterapias.

BALCONES: Está muy bien la austeridad. ¡Hosanna, hosanna!

Está mejor el recorte a los salarios privilegiados que tenían los funcionarios públicos en el priismo. ¡Hosanna, hosanna!

¡Súper que AMLO viaje en avión comercial así se retrasen los vuelos! ¡Hosanna, hosanna!

Pero…

Pero está canijo que en nombre de la austeridad obradorista dejen sin medicina a los niños con cáncer.

De algún modo reproduce la villanía de Javier Duarte cuando daban agua simple y común a los niños con cáncer como medicina infalible.

Cinismo puro: el secretario de Salud apareció en la cancha pública inculpando a los laboratorios proveedores de la escasez de medicamentos.

Y, entonces, ¿cuál es la tarea y la responsabilidad del secretario de Salud para prever y anticiparse a los hechos?

¡Pobrecito doctor Roberto Ramos Alor!, tipejo sin argumentos sociales, excusas vulgares y baratas para “lavarse las manos”.

PASILLOS: Y de ñapa, el secretario General de Gobierno, el consentido de Villa Aldama, el gran escritor político a la altura, digamos, del tuxpeño Jesús Reyes Heroles, regañó a las madres de niños con cáncer por salir a la calle a expresar su inconformidad.

Los hechos ahí están. Y el único aval de un político como de un ser humano son los hechos.

VENTANAS: Las madres de familia pidieron la renuncia del titular de Salud. Obvio, el góber nunca se las dará. Todo indica, el doctor tiene una madrina o padrino poderoso y, bueno, lo decía Iván Turgueneiv, “la fuerza política de las circunstancias tiene más fuerza que la fuerza de la razón”.

Además, renunciar al titular de la SS significa que el góber se habría equivocado al nombrarlo.

Y así “se caiga Roma” o se incendien Sodoma y Gomorra, en tanto el padrino o la madrina de Roberto Ramos tengan vigencia, el góber “aguantará vara”, a menos, claro, de una resistencia pacífica de norte a sur y de este a oeste de Veracruz y que dure varios días.