
A mediados del mes de noviembre del 2018 el problema de abasto de agua en San Andrés Tuxtla era realmente grave, ya que los ciudadanos sufrían por la ausencia del vital líquido, Antonio Solana Calzada, dueño del rancho Abescoma, herencia familiar, chantajeó al alcalde de aquel entonces Octavio Pérez Garay de no permitirle el paso a su propiedad a menos que, además de los dos millones de pesos que se le paga por uso de suelo, le compusiera el camino de sus tierras, mismas que antes eran del pueblo, pues eran tierras ejidales pero los terratenientes de épocas antiguas se las apropiaron de manera ilegal y las escrituraron a su nombre, una de esas familias abusivas es la de la alcaldesa sanandresina María Elena Solana Calzada. Tanto ella como su hermano aprendieron bien de su padre, ver por los intereses propios antes que los de la ciudadanía pese a servirse de ella. El apoyo que da a través de su farmacia sale del pueblo mismo, no de sus bolsillos, esa es la gran mentira que durante años le ha ganado el mote de doctora Remedios. El enfrentamiento que tuvo en el 2018 el entonces alcalde Tavo Pérez con los hermanos Solana Calzada por su voracidad para chantajearlo en cumplir sus caprichos de lo contrario no permitiría el acceso a las tuberías que quedaron dentro de sus terrenos al adueñarse indebidamente de esas tierras que eran ejidales y liberar el agua para la población e incluso poder evitar una posible epidemia parecen haber quedado en el pasado pues hacen tratos y pactos. La voracidad por el dinero de la señora presidenta y su familia es patente pues maquinaria que es pagada con dinero municipal y que debiera estar trabajando en obras prioritarias de la ciudad, se encuentra trabajando e incluso horas extras en las propiedades de la alcaldesa y sus “juniors”. Olvidan que son del pueblo, para beneficio del pueblo no de ellos, pero es entendible que esta familia sienta que pueden disponer como propios de los recursos municipales porque no saben lo que es el servicio público, unos meses en el poder no te lo enseña y más siendo tan ambiciosos con el prepuesto municipal como lo están demostrando. Increíble que Tavo Pérez quien en años pasados fuera su víctima en los chantajes de los hermanos Solana Calzada ahora pacte con ellos, para maquillar la cuenta pública del 2021 a través de Gerardo Chávez, otro “junior” a quien no le importa servir a su pueblo y sólo se ha servido de él. Por lo pronto los integrantes de la Comisión Permanente de Vigilancia del Congreso de Veracruz mediante acuerdo, iniciaron acciones de fiscalización en las arcas municipales de San Andrés Tuxtla en el período 2022, son muchos las irregularidades que seguro encontrarán sobre todo porque la señora Presidenta no sabe ni lo que firma ni lo que ordena, el poder absoluto lo tiene su hijo, Felipe Rubio Solana, el mismo que juega a ser director del DIF como juega a ser “operador politico”, piensa que manejar un ayuntamiento es igual que una pelea de gallos, se le olvida al “junior” que la danza de los 30 millones de pesos que no aparecen justificados no se soluciona con un mano a mano entre el gallo colorado y el gallo negro, esto tiene que ver con normatividad y legalidad algo que por supuesto él desconoce. Gracias a los empleados municipales y a unos cuantos colaboradores eficientes es que el ayuntamiento de San Andrés Tuxtla está funcionado más o menos, pues la alcaldesa siempre medicada y su “junior” jugando a ser autoridad han detenido el progreso y el bienestar social de los ciudadanos quienes cada día aumentan las quejas por el desgobierno y atención pública a las necesidades básicas, algo imperdonable siendo este municipio la cabecera del distrito. Los negocios millonarios de Gerardo Chávez y Felipe Rubio Solana pronto serán ventilados, gracias a las denuncias de los propios empleados municipales quienes pidieron anonimato por temor a despidos, esperemos que cuando la doctora María Elena despierte del largo letargo en que se encuentra por tantos medicamentos, no sea para visitar a su “junior” en la cárcel, porque si algo ha quedado demostrado en los últimos años en nuestro país, es que ni apellidos ni tu fortuna te salvan de ser encarcelado…Y esto apenas.
