Escenarios
•Fernando Yunes, para gobernador
•Anuncia periplo estatal
•Seguirá como alcalde
Luis Velázquez
04 de enero de 2021
UNO. Fernando Yunes, por gubernatura
El alcalde jarocho, Fernando Yunes Márquez, se destapó como aspirante y suspirante a la candidatura del PAN a gobernador en el año 2024. Primero, claro, está ganar el 2021, pero como en el palenque público hay, incluso, varios precandidatos (Rocío Nahle, en MORENA, y Julen Rementería y Joaquín Guzmán Avilés en el PAN, y todo indica, Juan Manuel Díez en el PRI), entonces, como decían en el siglo pasado, «la gallera está alborotada».
Además, el principio universal de que «santo que no es visto no es adorado».
Exsenador de la república, Fernando (Fer le llaman los cercanos) lo dijo así: «No sólo quiero; voy a buscar el 24».
En la versión pública se afirma que su hermano, el primogénito, sigue respirando por la herida guinda y marrón.
DOS. Destape anunciado
Se trata de un destape anunciado desde el año 2018, cuando Miguel Ángel Yunes Márquez fue candidato panista a la silla embrujada del palacio.
Entonces, su señora madre, Leticia Márquez de Yunes, exclamó orgullosa: «Seré madre de dos gobernadores».
Quizá, los hermanos en la contienda interna para posicionarse en los 212 municipios y ganar en la encuesta, más que «a mano alzada», con hechos firmes y contundentes.
A partir del año 2022, cumplida la tarea edilicia, caminará los 212 municipios, igual, igualito que cuando Vicente Fox Quesada recorrió el país desde la gubernatura de Guanajuato soñando con la candidatura presidencial. Estrategias que suelen reproducirse.
TRES. Le ofrecieron curul federal
Dueño de las pelotas y las canicas, el alcalde jarocho reveló que el PAN le ofreció la diputación federal uni o pluri. Lo cavila, digamos, pero con una decisión, por ahora: terminará los 4 años de la presidencia municipal.
Nada del político automático, aquel que por aquí toma posesión está soñando en el puesto siguiente. Incluso, como los 434 diputados federales anunciando que irán por la reelección y desatendiendo la tarea fundamental de legislar para lanzarse de nuevo a la campaña.
Incluso, como Alejandro Moreno (conocido primero como Alito y luego como Amlito) quien dejó inconclusa la gubernatura para irse a la dirigencia nacional del PRI.
Y, bueno, ha de reconocerse y exaltarse la decisión del presidente municipal, a tono, digamos, con la congruencia moral.
CUATRO. Trapecistas del poder
«Yo no me sentiría cómodo dejando la alcaldía» dijo. Y aun cuando en cada demarcación siempre existen pendientes sociales y muchos graves, como la desigualdad social y económica, 6 de los 8 millones y cacho de habitantes en la miseria y la pobreza, la sensibilidad social y política del edil queda manifiesta.
Todo lo que inicia ha de terminarse. El ser humano que suscribe un compromiso, y más social, ha de cumplir «al pie de la letra». Nada de tirarse del barco cuando naufraga ni tampoco cuando casi está por concluir la travesía. Nada de dejar un cargo para brincar a otro «con tal de no quedarse sin chamba».
La gente (la población electoral) rechaza, dijo, a los políticos chapulines.
CINCO. Ciudadano de a pie
Por eso, hacia el año 2022, el presidente municipal se mira como un ciudadano de a pie, quizá sin la curul federal como se lo ofreció el CEN del PAN, haciendo precampaña para la candidatura a gobernador.
Atrás tendrá la alcaldía y la senaduría como aval de su biografía política. Y el buen karma para conectar.
Hacia 1975, Jimmy Carter era gobernador de Georgia, pero un desconocido cacahuatero en Estados Unidos que soñaba con la política. Entonces se plantaba en los cruceros de Washington y acercaba a los ciudadanos y les decía: «Soy Jimmy Carter y quiero ser presidente de Estados Unidos». Así inició su historia. En 1977 llegaría a la Casa Blanca por el Partido Demócrata.
Expediente 2021
La tierra de los desaparecidos
Luis Velázquez
04 de enero de 2021
Inicia el año de forma espeluznante, tétrica, sombría, sórdida y siniestra para los derechos humanos, la población y el gobierno de Veracruz.
La Comisión Estatal de Búsqueda (Brenda Cerón) documentó la estadística de los desaparecidos.
En el año 2020, un total de mil doscientos desaparecidos.
Se insiste: mil doscientos desaparecidos.
La zona centro, la región más polvorienta.
La región norte, la segunda.
Y el sur de Veracruz, en tercer lugar.
De los mil doscientos desaparecidos fueron localizados unos ochocientos ochenta.
Y el resto, trescientos veinte, siguen desaparecidos.
320. 320 familias. Montón de niños quedados, por ahora, sin padres. Parejas en la incertidumbre y la zozobra.
Desaparecidos en el tiempo de la 4T, la izquierda, la izquierda delirante, la izquierda con «soldados de la patria y siervos de la nación», la izquierda gritoneando en el mundo los derechos humanos.
La desaparición más canija, o en todo caso, más boletinada, en el mes de diciembre, para terminar el año, la de Samara, la nutrióloga originaria de Jáltipan, desaparecida el 23 de diciembre, cuatro días antes de cumplir 29 años de edad, trabajadora en el Seguro Social de Xalapa, donde ya no llegó para su jornada laboral.
En Jáltipan, el 27 de diciembre, día de su cumple, la familia y los vecinos se manifestaron en la vía pública como parte de la resistencia pacífica de tantas familias en el estado de Veracruz, clamando justicia.
Con mil 200 desaparecidos en un año, Veracruz se ubica a la altura de las dictaduras militares en América Latina en el siglo pasado.
Peor, mucho peor que el tiempo de la guerra sucia en el país con Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez como presidentes.
Camino derecho, derechito, hacia 1930 en Veracruz cuando cuatrocientos ejidatarios fueran asesinados como parte de aquella enconada lucha agraria con los latifundistas, defendidos por el cacique y terrateniente, Manuel Parra, jefe máximo de la banda conocida como «La mano negra».
Casi casi como los trescientos obreros textiles de Río Blanco asesinados en un solo día, el 7 de enero de 1910, por órdenes del dictador Porfirio Díaz Mori al ejército, militares a cargo del siniestro operativo.
Mil 200 desaparecidos significa un manotazo violento al llamado Estado de Derecho, cuya esencia fundamental es garantizar la seguridad en la vida.
El secuestro y la desaparición a la vuelta de la esquina. En el lugar menos pensado.
El mes de diciembre, 2020, fue así:
En Poza Rica, 5 mujeres desaparecidos, entre los 16 y 24 años.
Más 4 mujeres desaparecidas el 23 de diciembre en Atzacan, Ixhuatlán del Café, Córdoba y Amatlán.
Más las 3 mujeres asesinadas en Astacinga. Una madre, una hija y una nieta de 12 años.
Más transgénero asesinada en Poza Rica.
LA LOTERÍA DE LA MUERTE
En los bajos del palacio de gobierno de Xalapa, exposición fotográfica de los desaparecidos.
La organizó la Comisión Estatal de Búsqueda.
Las fotos del mayor número de secuestrados y desaparecidos.
El Veracruz real, huracanado, sufrido y padecido por la población electoral que vota en las urnas.
Un testimonio elocuente de un Veracruz desprotegido, a la deriva, expuesto a los carteles y cartelitos, a la delincuencia organizada y común, a los sicarios, pero también, a los pistoleros solitarios o en grupos y grupitos.
Canijo morir de COVID. Canijo tener una empresa, un negocio, un changarro quebrado por la recesión. Canijo andar desempleado, subempleado, con salarios de hambre, insultantes, ofensivos, humillantes.
Canijo ser una analfabeta en el tiempo de Zenyazen Escobar en la SEV. Canijo estar enfermo y pobre y sin la posibilidad de un servicio de la secretaría de Salud.
Pero más, mucho más canijo tener un familiar desaparecido.
Y desaparecido durante muchas semanas y meses, años quizá.
Sin saber su destino. Sin tener la certeza de si está vivo o muerto.
Y si está vivo, como todas las familias desean, si lo tratan bien o mal.
Si come a sus horas.
Si le dan chanche de bañarse.
Si le han apoyado con ropa interior, por ejemplo.
Y si está enfermo si le habrán comprado las medicinas.
Y si está muerto, que llega a pensarse en los días y noches de espera, el lugar donde lo sepultaron.
Y si algún día podrá rescatarse para sepultarse en el panteón municipal y tener un lugar donde llevar flores y veladoras y rezar.
Se trata de la peor incertidumbre y zozobra en la vida de un ser humano.
Más, mucho más, de los padres, los hijos, los hermanos, los tíos, los amigos.
Mil doscientos desaparecidos en doce meses, 2019, con Cuitláhuac García como jefe del Poder Ejecutivo Estatal, y a quien López Obrador calificó, primero, como una bendición, y luego, asegurando que Veracruz se había «sacado la lotería».
De seguro, la lotería de la muerte y que en sus barajas incluye el secuestro, la desaparición, el crimen, las fosas clandestinas, las pozoleadas, el tiro de gracia, la decapitación, y si es mujer, hasta el ultraje.
INSENSIBLE GOBERNADOR
En Xalapa y Veracruz, los Colectivos montaron un árbol navideño con fotografías de los desaparecidos.
Además, en Xalapa, la Comisión Estatal de Búsqueda montó la exposición fotográfica con sus desaparecidos.
En Orizaba, la escritora y académica, Celia del Palacio, presentó su libro «Porque la lucha por un hijo no termina», con historias y testimonios desgarradoras de veinte integrantes del Colectivo coordinado por la señora Aracely Salgado, cuya hija, Fernanda Rubí, fue desaparecida en un antro y que sirviera para que la madre encarara a Javier Duarte en una girita en el pueblo, reprochando su incapacidad, indiferencia, desdén y menosprecio por los desaparecidos.
Bien. Muy bien. Súper bien la lucha de los Colectivos buscando a los suyos.
Y nada más terrible para una tribu gobernante como la incapacidad para garantizar la seguridad en la vida.
Veracruz, por ejemplo, es una entidad federativa pródiga en recursos naturales, pero habitada por gente en la miseria y la pobreza.
6 de los 8 millones y cacho de habitantes, en la jodidez total.
Medio millón de personas solo hacen dos comidas al día, y mal comidas, de tanta precariedad en que están «atrapadas y sin salida».
Y, aun así, desde tiempos remotos, la población ha aguantado y ha vivido con hambre.
Pero nada, absolutamente nada, se compara al dolor y el sufrimiento con un hijo, una madre, un padre, un primo, un tío, un abuelo desaparecido.
Se ignora, por ejemplo, si el góber de la 4T, el secretario de Seguridad Pública o la Fiscal General se habrían dado una vuelta por la exposición fotográfica en Xalapa, y que todo indica, en ningún momento, y con lo que fue demostrada su insensibilidad social, desdén y menosprecio, indiferencia y apatía… por la vida humana.
Y es que la exposición significó una exhibida a la incapacidad manifiesta del gobierno de Veracruz para defender los derechos humanos.
La ineficacia.
La ineficiencia.
La incapacidad.
La voluntad para hacer, ser, estar y cumplir.
Barandal
•La vida, podrida
•Narco/terrorismo
•Autobús asaltado
Luis Velázquez
04 de enero de 2020
ESCALERAS: La vida en Veracruz se ha podrido. A la vuelta de la esquina, un asalto, un secuestro, una desaparición, un asesinato. Y lo peor entre lo peor, recrudecida la saña y la barbarie con el terrorismo.
Nadie está seguro. Y en ningún lado. Por ejemplo:
Un autobús de pasajeros, línea AU, circulaba en la autopista Orizaba-Córdoba, a la altura del poblado Sumidero, municipio de Ixtaczoquitlán, allí donde los policías estatales y locales suelen desaparecer pequeños comerciantes como los siete de Río Blanco y Ciudad Mendoza.
PASAMANOS: Unos quince minutos antes, unos hombres le habían hecho el alto sobre la carretera y trepado como pasajeros y ocupado unos asientos.
El autobús era el número 4336 y eran las 6 de la mañana, una hora, cierto, riesgosa y peligrosa, fatídica incluso, en el tiempo de Veracruz cuando dominan los carteles y cartelitos y la delincuencia común.
Y las 6 de la mañana, en un viaje de Veracruz a la Ciudad de México, con servicio de totolero, la mitad de los pasajeros duerme y la otra mitad dormita y viaja con un ojo durmiendo y con el otro quizá abierto, pendiente de un sobresalto.
CORREDORES: Entonces, cuando el chofer del AU se acercaba al poblado El Sumidero, aquellos hombres se levantaron de sus asientos y avisaron, sin más, a los pasajeros, y con gritos, que era un asalto y cuando los pasajeros dormitando terminaron de despertar los hombres tenían las pistolas en las manos.
Saquearon a todos. Les robaron dinerito, celulares, joyitas, el anillito matrimonial.
Un pasajero intentó oponerse. Pero ni modo, lo lesionaron con un disparo.
BALCONES: Luego, encañaron al chofer para que se detuviera y antes de las 6 y media de la mañana, los hombres se bajaron del AU y se perdieron en la mañana salvaje de Veracruz que apenas iniciaba.
Más adelantito, estaba la caseta de cobro número 45. El chofer llegó allí, sobresaltado, con el corazón estremecido, igual que los pasajeros.
Se consumió un asalto más a un autobús. Muchos se han dado en las carreteras al sur de Veracruz
PASILLOS: Ene número de pasajeros asaltados en autobuses tanto urbano como suburbanos y rurales. Las carreteras, tan expuestas a la delincuencia como en aquel tiempo de “La Sonora Matancera”, Agustín Acosta Lagunes gobernador, cuando los sicarios asaltaban día y noche los autobuses en la total impunidad.
Entonces, ningún detenido. Ahora, tampoco.
VENTANAS: La vida, un infierno. El jefe Matute alardeando de estar dando resultados. Que más de veinticinco mil pillos detenidos. Y de ñapa, señalando de delincuentes a las autodefensas y guardias comunitarias.
La ex reina de belleza en la Fiscalía General, festinando que la Policía Ministerial detuvo a una banda más y los sicarios multiplicándose como los peces, los panes, los ácaros y los conejos.
La inseguridad y la impunidad, los peores males.
En 40 días, Fernando Gutiérrez Barrios pacificó Veracruz y encarceló a los sicarios de “La Sonora Matancera”, antecesores de los Carteles.
Su experiencia como jefe policiaco aplicada con gran sentido social en el Veracruz de entonces.
El 10 de enero de 1987 cuando cayera uno de los caciques más temido, Cirilo Vázquez Lagunes, y Toribio “El toro” Gargallo, de la región de Omealca y Tezonapa, saliera de estampida a otras latitudes geográficas, en Veracruz se respiró con tranquilidad, como si de pronto dejara de soplar viento huracanado y devastador.
Muchos años después, la pesadilla sigue con la 4T.
Malecón del Paseo
•Vivir para leer
•Aislado del mundo
•Filme “La librería”
Luis Velázquez
04 de enero de 2021
EMBARCADERO: Hay una película donde un hombre alcanza la dicha encerrado en su casa, sin asomarse a la calle, leyendo día y noche… Se entiende que es un hombre jubilado y quien, además, vive solo… Sin esposa, hijos ni parientes… Retirado, incluso, en una casa frente al mar, lejos del pueblo más cercano… El mismo se cocina… El mismo se lava la ropa… Y su distracción consiste en caminar a la orilla de la playa cuando, además, la playa está solitaria… Apenas, unas golondrinas volando sobre la bahía…
ROMPEOLAS: Su vida es leer, pasión de sus años… Nunca escribe, únicamente lee… Los libros están en su biblioteca, pero como la biblioteca es insuficiente, entonces, hay libros en las recámaras, en la sala, en el antecomedor y en los pasillos… A veces, rara, insólita ocasión, el hombre tiene visitas… En todo caso, nunca las necesita para vivir… Siempre está acompañado, primero, de libros, y segundo, de los personajes que habitan los libros leídos y desfilan en las páginas como en un carrusel de caballitos en feria pueblerina…
ASTILLEROS: El filme se llama “La librería”… Y es la historia de otra mujer solitaria, viuda, joven (demasiado joven para ser viuda) que decide regresar a su pueblo rural, de campesinos y pescadores, para poner una librería… Todos los vecinos le dicen que se trata de un error y de un negocio fracasado de antemano… Pero ella sueña… Y cuando le informan de aquel hombre viejo encerrado en su casa para leer, ella se siente dueña de vida… De pronto, el viejo aquel le envía una cartita con un niño amigo donde la saluda y le pide unos libros de biografías y novelas… “Es mi primera venta” exclama ella, contenta y feliz…
ESCOLLERAS: El hombre de la película recuerda, por ejemplo, al maestro Diódoro Cobo Peña… Cardiólogo, en el consultorio médico tenía una biblioteca con unos diez mil libros, todos, aseguraba, leídos… Los libros estaban acomodados hasta en los pasillos y en cajas amontonadas en par de recámaras… Y tenía un inventario caja por caja y pasillo por pasillo, y ni se diga, en los libreros… Luego de cumplir tarea magisterial, vivía para leer… Leía y por fortuna, escribía… Publicó unos diez libros sobre sus temas centrales, a saber, Filosofía, Pedagogía, Literatura e Historia… Todas las noches, iba al cine de 8 a diez de la noche… A las 7 de la mañana del día siguiente estaba en el salón de clases con sus materias…
PLAZOLETA: Fue un maestro con bajo perfil… Sabio, muy sabio… Con mucha experiencia de vida… Un filósofo filoso, lejos de la vida pública… Nunca se asomó a las grillas magisteriales ni a las pasioncillas políticas… Tenía y padecía urticaria con los políticos que diferente era el maestro y filósofo, Héctor Rodríguez, quien también vivía para leer, jubilado ya de la UNAM… 2, 3 veces a la semana recibía en su departamento al presidente municipal de Veracruz para platicar sobre la vida política en Grecia y Roma…
PALMERAS: Vidas consagradas a los libros… Más productivas cuando se han conocido las emociones humanas y sus vericuetos y se tienen las vivencias y experiencias para sacar más jugo a la lectura… La gran virtud de mirar siempre lejos y a lo lejos y desde lo más alto del edificio, la azotea, digamos, para mirar el bosque más allá del árbol solitario… La vida, enriquecida con los días y los años y con los libros, horas del día para la reflexión fría y serena…
