Escenarios
•Ajuste de cuentas
•Ojo por ojo…
•Venganza, eje rector
Luis Velázquez
02 de septiembre de 2020
UNO. Ajuste de cuentas
El filme se llama “Crónica de un cobarde”. Fue filmada en 1970 con Maricruz Olivier, David Reynoso, Armando Silvestre y Enrique Álvarez Félix. Dirigida por el cineasta José María Fernández Unsáin.
Pero en realidad debió llamarse, digamos, “La venganza”. Incluso, Historia de una Venganza Ponzoñosa.
Un pistolero, jugador de naipes, mata a un hombre. Y las mujeres piden venganza. Pero el mismo sicario salvó la vida de uno de sus hijos. Y por más y más que la madre exige que lo busquen y maten, el hijo mayor se niega. “Me salvó la vida”, dice.
DOS. La venganza, eje de la vida
La madre, el hijo menor (Enrique Álvarez Félix) y la esposa (Maricruz Olivier) siguen exigiendo al hijo mayor (David Reynoso, gran pistolero en el filme) matar al asesino del padre.
Y como David Reynoso se niega, entonces, lo desconocen. “Ya no soy tu madre”. “Ya no soy tu esposa”. “Ya no soy tu hermano”. “Eres un cobarde”.
La venganza, entonces, como eje central, más, mucho más, que la “crónica de un cobarde”.
El ajuste de cuentas. Ojo por ojo. Diente por diente. El México rural, donde un hombre, una familia, eran respetadas por lavar el honor en la plaza pública.
TRES. Vivir para vengarse
El retrato del México aquel cuando las pasioncillas políticas también se dirimían a base de tiros y balazos, asesinatos, conspiraciones, matanzas.
“Muerto el perro… se acabó la rabia” decían las tribus políticas de la fecha y que también incidían en la vida privada.
Y si un hombre dejaba de vengarse, sin lavar el honor familiar, entonces, era satanizado.
CUATRO. Ojo por ojo, diente por diente
El hermano menor (Enrique Álvarez Félix) toma las pistolas del hermano mayor y de pueblo en pueblo sale a buscar al homicida del padre (Armando Silvestre).
Y el asesino es mayor de edad, con experiencia, fogueado, con una larga lista de crímenes, y en el duelo, le gana. Y lo mata.
Entonces, el hermano mayor (David Reynoso) ajusta cuentas. Y lo enfrenta. Y en un duelo, lo mata.
Regresa al pueblo con su madre y esposa. Y sin bajarse del caballo les tira las pistolas y pide que las entierren con su padre.
“Ya cobré venganza. Estarán contentas” les dice y trepado en el caballo se va del pueblo. Las deja con su venganza y las abandona, digamos, para purificarse, o buscar la reconciliación con su conciencia.
CINCO. Vivir con el rencor
La moraleja queda clara con la película filmada hace cincuenta años. Nada, pues, se gana con la venganza, el odio, el rencor, el ajuste de cuentas, más que, en todo caso, que el corazón y las neuronas se pudran.
Ta’canijo vivir con el rencor y el odio encima. El relato bíblico lo dice: si de pronto te topas con una persona, incluso, un amigo, lleno de amargura, entonces, déjalo. Huye. Vete y llénate de buen karma y mejor vibra en otro lado.
Y si el amigo te interesa, vuelve para ver si puedes lograr un cambio. De lo contrario, sigue pa’delante.
SEIS. La vida es así…
Es, sin embargo, y más allá de moralinas, la vida. El odio y el rencor forman parte de la naturaleza humana, igual que el amor, la pasión, el perdón, el olvido, la esperanza, la ternura, el dolor, el sufrimiento y el ajuste de cuentas.
Armando Silvestre en uno de sus mejores papeles. Jugador y pistolero, poco habla en el filme. Su figura, alta y delgada, galán, bien vestidito, elegante, se impone. Se lleva la película.
Expediente 2020
La 4T y el cuarto poder
Luis Velázquez/Parte III
02 de septiembre de 2020
El Señor Presidente la ha pasado “disparando contra los medios y contra los grandes medios”. Amlo, como Donald Trump, quizá bombardea a “la plana mayor del periodismo como una estrategia para desgastarla y afianzar su base” (Jan Martínez Ahrens, El País).
Todos los días, desde la mañana, apretando el botón nuclear. Todos fueron o son sus críticos. Pero se enerva. “Y la gota que desparramó el vaso” llegó con la presidencia de la república.
El hígado, gobernando por encima de las neuronas. Nunca antes, por cierto, un jefe del Poder Ejecutivo Federal así.
Para bien o mal, se ignora, la discordia contra los medios. Los chairos, soldados de la patria y siervos de la nación, entrando al quite. Casi casi, dando el tiro de gracia tan acostumbrado entre los carteles y cartelitos, ajustes de cuenta.
De por sí, en su ADN el Señor Presidente tiene carga belicosa y rijosa. Siempre le ha gustado estar entre la espada y la espada. Las broncas lo hacen crecer y lo inflaman. Incluso, se divierte. Nació para la tempestad y los vientos huracanados.
Y si antes fue “la mafia en el poder” que ha dejado por un ratito prolongado, ahora su furia está contra, podría denominarse, el Cartel de Reporteros y Columnistas. Intelectuales, incluso.
Igual que como sucedió con Donald Trump (según cuenta Jan Martínez Ahrens, 7 de mayo de 2017), “a medida que (Amlo) ganaba fama, ya no pedía favores a la prensa, sino quería domesticarlos, aplastarlos. Y alcanzada (la presidencia de la república) llegó hasta el paroxismo”.
Ni una semana ha transcurrido desde el primero de diciembre del año 2018 en que rafagueó a una parte de la prensa sin ocuparse de los críticos.
Amlo, contra el cuarto poder, que así le llamaban en el siglo pasado y que ahora, bueno, son, o parecieran ser (parte quizá de la moda cibernética) las redes sociales, el Facebook, el Twitter, el Whatsapp y los memes, en tanto el Periscope pronto fue olvidado, sin éxito.
Nada significaría la más alta dosis de felicidad del Señor Presidente que ver desaparecer a los grandes medios, sus críticos, incluso, hasta al semanario Proceso, fundado por su amigo Julio Scherer García.
EN LA MIRA LA PLANA MAYOR DEL PERIODISMO
“La ofensiva (de Amlo) pasará a la historia”. Su filosofía política, social y mediática ante los medios, los grandes medios, las grandes plumas, constituye un antes y un después.
La plana mayor del periodismo, en su mira.
Día quizá sorprenderá a todos cuando reproduzca el modelo de Francisco Ignacio Madero y de Porfirio Díaz Mori de financiar un periódico a un hermano (Madero) o a un amigo (Díaz Mori) para su defensa y que, incluso, llevaría el nombre icónico y simbólico de “Regeneración”, como el periódico de Ricardo Flores Magón, o “El Diario del Hogar”, de Filomeno Mata, para estar a tono con su religiosidad.
Más, cuando lanzado contra los grandes medios, de hecho y derecho los ha declarado enemigos del pueblo, enemigos de la patria, enemigos de la 4T, el gran movimiento social, ajá, luego de la Independencia, la Reforma y la Revolución.
El fuego obradorista es a bocajarro. “Tiro por viaje”. El objetivo uno solo: el descrédito.
Por eso, incluso, cuando Carlos Loret de Mola publicó el video donde Pío López Obrador recibe billetito “poquito porque poquito había” (Layín, de San Blas, Nayarit), luego luego surgieron los memes con la leyenda: “Creo más a Amlo”.
Y, bueno, en el revolcadero, el góber de Veracruz quiso dar la sorpresa con la Ley Mordaza, la Ley Bozal, que una diputada local de Morena interpuso en la LXV Legislatura para poner un zíper a los legisladores que hablaran mal del gabinete legal y ampliado bajo la advertencia de que desaforados serían.
Quedan 4 años por delante para muchas cosas. Entre ellas, y por ejemplo, quitar el Sufragio Efectivo, No Reelección” (como ya fue logrado en Veracruz con los presidentes municipales) y desgastar, nulificar y sustituir a la plana mayor del periodismo en el país.
Los nuevos Ricardo Flores Magón, pero desde el obradorismo. Muchos chairos, dueños de las redes sociales, tendrían la oportunidad de oro.
“LA CONTROVERSIA VENDE”
Con todo y bombardeo, Amlo se mantiene en la preferencia política, social y electoral.
El discurso sistemático contra los políticos corruptos, pillos y ladrones lo ha encumbrado, pues de tal magnitud era y es el hartazgo social, más si se considera que 6 de cada 10 habitantes del país están en la pobreza y la miseria, mientras cada sexenio aparecen políticos y familias enriquecidas a la sombra del poder efímero, pero jugoso.
Por eso, “los grandes medios están perdiendo la partida ante quienes votan al presidente” (Ibídem).
Los medios, los grandes reporteros, articulistas, escritores e intelectuales, se mantienen.
En ningún momento por la soberbia, sino, digamos, en defensa de sus legítimos derechos, el más sagrado, el derecho a la libertad y el derecho a la dignidad humana.
El Señor Presidente “sigue apretando la ametralladora. Ataca y vuelve a insultar. Su objetivo, de momento, es conservar su electorado”.
Quince gobernadoras serán elegidos de aquí a mediados del año entrante. Más los quinientos diputados federales. Más los 212 presidentes municipales y cincuenta diputados locales en Veracruz.
Y como dijera Donald Trump en su primera campaña electoral. “La controversia vende”.
Amlo, el rijoso y el belicoso. Su ADN. Pero al mismo tiempo, desde la presidencia de la república, la discordia en vez de la concordia.
Jesucristo con el látigo en la mano hecho una furia expulsando del templo a los fenicios.
Jesús diciendo a Judas: “Lo que has de hacer, hazlo ya”.
Barandal
•Cambio de alcaldes
•Cambio de esperanzas
•Desigualdad social
Luis Velázquez
02 de septiembre de 2020
ESCALERAS: La sucesión de presidentes municipales en Veracruz empezó. Como siempre. Las pasioncillas políticas para adueñarse del poder descarrilan antes de tiempo. Pero más allá de los partidos y candidatos que ganen está en juego el destino social. 6 de los 8 millones de habitantes en la miseria y la pobreza.
Y en el fondo de la realidad trágica, la desigualdad. Económica, social, educativa, de salud, seguridad, procuración de justicia y desarrollo humano.
Una lucha tan vieja como la historia de la humanidad, cierto. Pero vigente y aplastante en un Veracruz rico y pródigo en recursos naturales habitado por gente jodida.
PASAMANOS: Lo peor de todo es lo siguiente: alcaldes van y vienen y la calidad de vida sigue igual o peor. Peor, porque permanece estancada y se hunde más en el abismo social.
Y cada 4 años (tres a partir del año 2022, con derecho a reelegirse), de nuevo la esperanza renace.
Cambio de alcaldes, cambio de esperanzas, ilusiones, utopías, sueños.
Y cuando termina el periodo constitucional, la mayoría poblacional en el pantano económico.
CORREDORES: Cada tribu edilicia llega con su partido político al poder. Y en el mejor de los casos, pavimentan por ahí una avenida, una calle en colonia popular, un parquecito, un saloncito de clase, pero al mismo tiempo, es parte de la obligación oficial.
Peor sería dejar de hacerlo.
Y la tarea fundamental, relegada, postergada. Por ejemplo, uno, la creación de empleos pagados con justicia laboral y estables.
Y dos, la calidad de la salud pública.
Insólito: cada vez la población tiende a hacerse justicia por mano propia ante el oleaje creciente, impetuoso, de inseguridad e impunidad.
BALCONES: En medio del incierto destino social, las tribus políticas reproduciendo el modelo de Trucutú, la caricatura del siglo pasado.
Macana y tolete en mano, destruyéndose entre sí. La calumnia, la difamación, el estercolero, acusándose de pillos, ladrones y corruptos.
Dimes y diretes que a nada conducen, más que a llenar las páginas y espacios de los medios de lodo, desprestigiados todos. Los políticos que lo dicen y los medios que lo reproducen.
Y la población en la miseria y la pobreza, mirando el fuego y el lodo cruzado como parte de una historia repetitiva en cada comicio.
PASILLOS: Por eso, cada vez más la población electoral se hunde en el desencanto. Y en la indiferencia.
En teoría, la elección de alcaldes despierta interés social porque la autoridad edilicia está o suele estar más cerca de la gente.
La paradoja es que en todos los tiempos, los famosos “acarreados” del siglo pasado priista con la compra de votos sigue vigente.
Morenos, panistas, perredistas, priistas, etcétera, pocos, excepcionales, convencen. Quizá el uno por ciento.
La decepción social es demasiado alta. Una población estafada y engañada, en el dolor y el sufrimiento social y económico.
El número de desempleados que ha dejado la política económica, la pandemia y la recesión, en cóctel explosivo.
VENTANAS: Como siempre, a los doscientos doce presidentes municipales y sus equipos que ganen en las urnas les irá bien. 3 años en el ejercicio del poder, con derecho a reelegirse gracias al Sufragio Efectivo Sí Reelección aprobado por la LXV Legislatura, con mayoría de Morena, el partido democrático.
Pero la desigualdad económica y social, la miseria, la pobreza y la jodidez, vivir en el día con día y a la quinta pregunta para llegar a la quincena, seguirán como la pesadilla.
Pobre naciste. Pobres vives. Pobre morirás. Y pobres seguirán los descendientes. Una maldición histórica, legendaria y mítica.
Malecón del Paseo
•La mejor obra de Hemigway
•“Adiós a las armas”, su vida
•Su primer amor y fracaso
Luis Velázquez
02 de septiembre de 2020
EMBARCADERO: Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, publicó más de veinticinco libros… Novelas, cuentos, crónicas y reportajes… Varios de sus textos literarios, llevados al cine como películas… Unos dicen que su obra cumbre es “El viejo y el mar”… Otros que “Por quién doblan las campanas”… Pero una de sus mejores novelas es “Adiós a las armas”, donde su maestría narrativa alcanza los momentos estelares… Es un retrato de sí mismo cuando fuera camillero de la Cruz Roja en la Primera Guerra Mundial y herido en un bombardeo e internado en un hospital terminó con una relación amorosa con una enfermera…
ROMPEOLAS: La novela es de trescientas páginas y se lee, digamos, a buen paso, en par de días, disfrutando la maravillosa descripción que del medio ambiente, la naturaleza, los bosques, los árboles y los pajaritos volando y de las personas sencillas y comunes y de las batallas en la guerra… Pero al mismo tiempo, una novela demasiado triste que el lector corre el riesgo de terminar en el llanto, el dolor y el sufrimiento…
ASTILLEROS: Primero, porque el camillero y la enfermera inician el romance con la oposición de los amigos, sobre todo, las enfermeras amigas y la jefa de ellas… Segundo, porque en un momento necesitan huir de la guerra a otro país pues hay una orden de aprehensión en contra del camillero… Tercero, porque ella queda embarazada y en la fuga expone su vida y la vida del feto… Cuarto, porque escondidos en un pueblito ella tiene los síntomas del parto y la internan aprisa y de prisa en un hospital… Y entonces, lo peor, el niño nace muerto y horas después, uno, dos días, ella muere en el hospital…
ESCOLLERAS: El hombre, escribió Hemingway, podrá ser derrotado, pero nunca aniquilado… Todos sus héroes literarios se la pasan luchando por los sueños… Y aun cuando el joven camarero aquel y su amada enfermera luchan para salvar la vida del niño y su vida, los dos mueren… Y ni modo, el camarero debe seguir enfrentando la adversidad porque de por medio la policía lo busca para detenerlo por abandonar el servicio…
PLAZOLETA: “Adiós a las armas” es una novela grandiosa porque el ser humano alcanza la plenitud luchando… Pero al mismo tiempo, muy triste, por el desenlace… Incluso, mucho parecido tiene con “El viejo y el mar”… La historia de un viejo pescador con fama pública de que está salado y nunca captura un charalito… Su última travesía es de ochenta días y ochenta noches en altamar esperando capturar un pez espada y que logra luego de tanto tiempo… Pero lo captura después de una lucha dura y despiadada con el pez espada, a tal grado que el animalito sangra… Y la sangre atrae a montón de tiburones…
PALMERAS: Y el viejo se da otro agarrón con los tiburones que se van comiendo el pez a pedacitos hasta que solo dejan los huesos… El viejo llega al amanecer a la bahía y amarra su lancha donde solo está amarrado el esqueleto del animal… Y se va a dormir, derrotado, a reposar un rato, para después levantarse y seguir pescando, su oficio… El camillero de “Adiós a las armas” también se da un reposo luego de la muerte de su amada para continuar el camino… Una bellísima novela que merece siempre releerse como cuando se mira una película varias veces y cada vez se descubren nuevas cositas fascinantes…
