Escenarios
•El profe depredador
•Seducía alumnas
•Huyó del pueblo
Luis Velázquez
01 de septiembre de 2020
UNO. El profe depredador
Le apodaban “El cebollín” y era profesor de escuela primaria en el pueblo. Chaparrito, apenas la estatura entre un adolescente y un joven, cara afilada con nariz de águila, pelo rubio hasta el bigote tupido y extenso, maestro del quinto año, tenía gravísimo talón de Aquiles. Era un depredador sexual.
Había llegado al pueblo solo, ni siquiera, vaya, con una mascota. Alquiló una casita modesta y vivía solo. Una señora le hacía la limpieza de la casa, guisaba, lavaba la ropa y se iba.
DOS. Estrategia para toquetear
En las tardes, solía citar a las alumnas, digamos, con problemas de entendimiento y conocimiento de alguna materia. Y las citaba solas. De 5 a 6 de la tarde. Una por tarde.
Su estrategia lujurienta era así:
Un ratito para explicar la clase y hacerla comprensiva. Otro ratito para platicar en que invitaba un chocolate, una malteada, a la adolescente. Otro ratito para decirles que como pronto cumplirían quince años, deseaba enseñarles a bailar.
Y a bailar, pues, en que poco a poco las iba toqueteando.
TRES. Harem particular
Siempre les pedía que nunca comentaran de sus tardes con el maestro ni a las compañeras del salón ni a sus padres.
“Es un secreto entre tú y yo” les decía con su risita de “Cebollín”, el pelo ensortijado, los ojos chiquitos.
De hecho y derecho, era su harem particular. Integrado con chicas asomándose a la vida y que en el pueblo, claro, nada sabían, a las once, doce años de edad, de las pasiones desenfrenadas.
Con todos era amable. Amable con los colegas profesores. Más amable con los padres de familia, a quienes engatusaba, quizá, como parte de la estrategia truculenta.
Más, considerando que en los pueblos chicos, el sacerdote y el profesor suelen competir por adueñarse de las conciencias.
CUATRO. Alumna embarazada
Con algunas chicas habría llegado a la intimidad sexual. Y como es lógico, las embarazó.
En el trascendido se afirmaba que tenía comadrona clandestina a su disposición. Pero…
Pero una chica se sublevó. En todo caso, las circunstancias la rebasaron y terminó confesando todo a su señora madre. Y la madre al padre. Y los padres a la dirección de la escuela.
Y el escándalo.
CINCO. Huyó una madrugada
Por aquellos días, hacia mitad de semana, el profesor “Cebollín” desapareció de la escuela. Desapareció de la casa que rentaba. Desapareció del pueblo.
Habría huido una madrugada llevándose su ropa, pero dejando la cama, los muebles de la sala, la estufa, el refrigerador, la tele, la radio, el tocadiscos donde solía escuchar con las alumnas la pieza musical para bailar.
Simple y llanamente se fugó del pueblo antes de terminar en la cárcel.
La dirección de la escuela y los padres rascaron información en la delegación de la secretaría de Educación, y nada.
Tampoco en la SEV en Xalapa.
SEIS. La letra con sexo entra
La chica aquella embarazada se fue del pueblo con sus padres. Nunca volvió a saberse de ellos y los familiares se pusieron un zíper.
El resto de niñas engatusadas quedó en la discreción. Un capítulo negro, sórdido, sombrío, en la escuela primaria del pueblo
Unos maestros se pitorreaban a espaldas, claro, de los alumnos y los padres. “La letra, decían, con sangre entra, pero también con sexo”.
Muchos años después la historia, nunca aclarada, fue olvidada. Quedó en la impunidad. Y de por medio, el juramento de la SEV de aquel entonces de que jamás la historia sería repetida en alguna escuela primaria del estado de Veracruz, ajá.
Expediente 2020
La hora cero
Luis Velázquez/Parte II
01 de septiembre de 2020
Obsesionado con enterrar el viejo sistema político y crear uno, incluso, “como traje a la medida”, López Obrador, el Señor Presidente, también arrasará con los medios.
Y si hasta con el priista Enrique Peña Nieto los medios eran privilegiados con los convenios, los subsidios y negocios, luego de la sequía iniciada por Ernesto Zedillo y recrudecida con Vicente Fox, entonces, los dueños de los medios han de aprender en curso intensivo y rápido a vivir de sus propios y legítimos ingresos.
Uno, la circulación y el rating, y dos, la publicidad comercial, pues la publicidad política es demasiado veleidosa, frívola y vanidosa, y en donde la premisa universal es la siguiente: “Estás conmigo o estás contra mí”. “Pan o palo”. “No pago para que me pegues”. “Te doy y me das”.
Los medios, pues, tirando incienso a la tribu política en turno, sin cuestionar ni evidenciar absolutamente nada, ni una palabra, vaya, ni una oración, una frase célebre, memorable y citable del jefe máximo
Incluso, y si por ahí publican un video con un hermano incómodo (el hermano incómodo de Carlos Salinas, el hermano incómodo de López Obrador), entonces, nada mejor que aplicar la filosofía política, social y económica de Layín, el famoso presidente municipal de San Blas, Nayarit. “Robé poquito porque poquito había”.
Los medios, entonces, en su hora cero.
Más, porque por delante quedan 4 años y meses a López Obrador, suficientes para hacer quebrar a los medios más pintados.
Y más, porque como dice Porfirio Muñoz Ledo, ex de todo menos de presidente de la república, MORENA permanecerá en el poder presidencial durante dieciocho años ininterrumpidos, mínimo.
Tiempo suficiente para tronar y descarrilar a los medios más fuertes del país y de cada entidad federativa.
AJUSTE DE CUENTAS
Durante muchos años, 3 veces candidato presidencial (ante Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade y Ricardo Anaya), López Obrador fue objeto y sujeto de una feroz campaña de parte de los medios, incluso, de la mayoría que, como siempre, servían al mejor postor encaramado en Palacio Nacional y en cada estado de la república.
Excluido, marginado, evidenciado, cuestionado, lleno de religiosidad, sin embargo, fue acumulando rencor y odio en contra de la parcialidad de los medios.
Y ahora, cuando está en el poder presidencial es la hora del ajuste de cuentas y que, bueno, algunos dirán la hora de la venganza.
Por eso, hay publicidad política para unos cuantos, aquellos, digamos, donde sostuvo relaciones amicales y hasta relaciones afectivas y cariñosas.
Pero oh paradoja, en el ejercicio del poder quiere medios “tirados al piso”, ha citado como referencia aquel tiempo cuando fueron leales y fieles al presidente Benito Juárez, entre otros, Ignacio Ramírez, Manuel Altamirano, Francisco Zarco y Guillermo Prieto.
Paradojas de la vida, cuando Benito Juárez cayó en la tentación reelectoral y poco a poco fue concentrando el poder presidencial durante quince años ininterrumpidos, aquellos grandes periodistas “que eran hombres pero parecían gigantes”, le renunciaron y desde el periodismo independiente y autónomo se lanzaron en contra.
Además, está la circunstancia de López Obrador de que palomea publicidad para unos medios afines, conexos y anexos, pero… “debo no niego, pago no tengo” y en muchos casos los está tronando y acorralando en el despido del personal.
El Señor Presidente, ya se sabe, está seguro, convencido de que basta y sobra con seguir caminando el país siempre cerca de los pobres “y de los pobres entre los pobres” para mantenerse en la preferencia política, social y electoral.
Allá los medios con sus rollos, aun cuando, al mismo tiempo, desde el Púlpito Nacional de la mañanera sigue lanzándose contra ellos y dejándolos a expensas de los chairos, los soldados de la patria y los siervos de la nación para hacerlos pedazos.
El objetivo de López Obrador es cambiar al cien por ciento la relación de los políticos con los medios.
Miguel Hidalgo y José María Morelos se lanzaron a la guerra de Independencia teniendo al cien por ciento de los medios en contra, financiados por las elites criollas y peninsulares, las cúpulas eclesiásticas, dueñas de bienes materiales y hasta agiotistas que eran, y parte de los militares ansiosos de poder.
ADIÓS A LAS VACAS GORDAS
El tiempo de las vacas gordas para los medios se ha agotado. Empezó en el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando redujo el presupuesto para los medios y cuando endureció los requisitos para acreditarse al subsidio o convenio mensual.
Y cuando, además, cada medio que deseara enviados especiales en las giras internacionales del presidente debería sufragar los gastos, a diferencia de aquellos años de Luis Echeverría Álvarez a Carlos Salinas cuando en cada girita extranjera eran decenas, cientos, los invitados, empresarios e intelectuales y medios, con los gastos pagados.
Un libro de crónicas de Ricardo Garibay, “Lo que ve… el que vive” rinde cuentas de aquellas giras faraónicas.
Tiempo, además, y en todo el país, cuando los medios afines y amigos de cada gobernador y presidente recibían “hacha, calabaza y miel” con subsidios privilegiados, negocios lícitos e ilícitos, viajes de la familia al extranjero, regalos de edificios y oficinas y rotativas y de ñapa, exclusivas periodísticas.
La abundancia, sin embargo, excesos del poder, terminaron por atragantar el corazón social y en el año 2000, el PRI perdió la presidencia de la república durante doce años, y aun cuando luego la recuperó con Enrique Peña Nieto, la volvió a perder.
Por eso, el éxito inusitado de López Obrador abanderando la lucha contra la corrupción política desde hace unos dieciocho años.
Y si la mayoría de aquellos medios sirvieron a las causas priistas y panistas, su Día D, su Waterloo, su Día del Juicio Final, llegó con el primer presidente de la república originario de Tabasco, pues en el intento fracasaron Tomás Garrido Canabal, Carlos Alberto Madrazo y Manuel Bartlett Díaz, los dos primeros gobernadores del Edén tropical y el último, de Puebla.
Barandal
•La peor vida de todas
•Las horas más oscuras
•Los desaparecidos
Luis Velázquez
01 de septiembre de 2020
ESCALERAS: La historia sórdida, siniestra y sombría, burda y descarnada, atroz, de los desaparecidos en Veracruz se está reproduciendo. De Fidel Duarte a Cuitláhuac García.
La estadística es implacable. Según la Comisión de Búsqueda de Veracruz, tres mil desaparecidos. De acuerdo con el Solecito, una de las veinte ONG integrada con hijos desaparecidos, del año 2006 a la fecha, veinte mil desaparecidos.
En Veracruz, el fosario más grande del país, quizá compitiendo con Tamaulipas, allí donde par de gobernadores, Tomás Yarrington y Eugenio Flores Hernández, están presos acusados de malas amistades.
PASAMANOS: Hay desaparecidos en Veracruz hoy como antes. Los penúltimos, los 5 chicos de Xalapa levantados en Emiliano Zapata.
Cada vez más desaparecidos en la región de Orizaba y Córdoba según el reporte de las ONG.
La búsqueda frenética de fosas clandestinas, el último reducto de la esperanza social.
Además, los familiares buscando con sus propios recursos, sin la ayuda oficial, pues el desdén, el menosprecio y el desprecio es, o parece ser, la constante.
En el altar de la patria, se afirma, más de setenta y cuatro mil (74 mil) desaparecidos.
CORREDORES: Ningún dolor y sufrimiento es tan grande, terrible y espantoso como la desaparición de un hijo, una madre, un abuelo, un familiar.
Un día, así nada más, de pronto, desaparece. Que se lo llevaron. Que lo levantaron en la vía pública. Que a golpes lo sacaron de casa. Que lo plagiaron en el restaurante o en el antro. O en la calle.
Que fue la policía. Que fueron los malosos disfrazados de policías. Que los malosos con capucha. Que los malandros sin antifaz.
Que fueron policías y entregaron a los malandros. Que los malandros los mataron o quemaron vivos o los cercenaron y tiraron los pedacitos en una fosa clandestina.
El peor de los mundos. Lo peor de la vida.
BALCONES: Entonces, la búsqueda frenética y desesperada. En el Forense. El hospital. En la cárcel. Y hasta con los amigos o la novia o la pareja… por si las dudas.
Tocar puertas por todos lados y nada. Nada de nada. Ninguna pista. Ninguna señal. Ningún indicio.
Un día más. Una semana más. Un mes. Un año. Años.
Y de cualquier manera, seguir buscando, porque acaso, quizá, esté vivo.
Si está vivo, si ya comió. Si le están dando sus medicinas. Si le habrán dado chance de bañarse. Si dormirá bien. Si lo estarán torturando.
Y si está muerto, dónde habrán tirado sus restos. Pero más aún, dónde poder encontrarlo para la cristiana sepultura y tener un lugar concreto y específico en el panteón para llevar flores y una veladora y rezar.
La peor vida de todas. Las horas más oscuras del día y de la noche. Un mundo canijo que a nadie, absolutamente a nadie, se desea, ni siquiera, vaya, en un arranque de furia y coraje.
PASILLOS: Y si hay tres mil desaparecidos en Veracruz según la Comisión Estatal de Búsqueda y si del año 2006 a la fecha veinte mil desaparecidos de acuerdo con el Solecito, hablamos de tres mil familias en el primer caso y de veinte mil en el segundo que han vivido y padecido el mundo más sórdido.
De por sí, el tiradero de cadáveres (mujeres, niños, ancianos, jóvenes, gente en la madurez) retrata el infierno.
Y si se agregan los desaparecidos, el oleaje de terror y horror, pánico y miedo de norte a sur y de este a oeste resulta imprevisible.
Así ejercen el poder quienes gobiernan…
Malecón del Paseo
•Sentirse solos
•Pueblo temeroso
•Vivir en la guerra
Luis Velázquez
01 de septiembre de 2020
EMBARCADERO: Con tantos muertos de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, cualquier ciudadano llega a sentirse solo… Temeroso, incluso, de un secuestro en la esquina, una desaparición, una bala perdida en un fuego cruzado, una fosa clandestina, un asalto violento en casa como el asesinato del par de ancianas, madre e hija, de 96 y 69 años de edad, en la ciudad de Veracruz… Nunca como ahora, el miedo, el temor, el terror, el pánico “y el miedo al miedo” en el diario vivir…
ROMPEOLAS: En todos los niveles sociales el tsunami de incertidumbre, violencia y zozobra es como un huracán impetuoso… Y todos los días presente… Por ejemplo, en los hogares donde hay niños huérfanos y esposas y maridos viudos, porque los suyos perdieron la vida en la guerra contra los carteles y cartelitos, malandros y malosos y que lleva ya catorce años, iniciada con Felipe Calderón, prolongada con Enrique Peña Nieto y seguida con Andrés Manuel López Obrador… Diríase que en todos los hogares de Veracruz hay dolor y sufrimiento por un pariente, un compadre, un amigo, un vecino, un conocido asesinado…
ASTILLEROS: Y como los homicidas vuelan al cielo como Remedios, la bella, en la novelística de Gabriel García Márquez cuando tendía ropa en el patio de la casa, entonces, el oleaje de impunidad se multiplica como los peces y los panes… Solo queda, entonces, exclamar como Ernesto Gómez Cruz, en la película “El infierno”, que aquí, en Veracruz, todos los días es Todos Santos, tiradero de cadáveres y tiradero de impunidad…
ESCOLLERAS: El poeta español, León Felipe, lo escribió así… Una cosita es el miedo y otra “el miedo al miedo”… Quizá, por ejemplo, las buenas conciencias dirán que se levantan muchas, demasiadas cacayacas escribiendo que “la muerte tiene permiso” cuando, ajá, el índice de violencia va para bajo y en caída libre… Es posible, y lo que mucho se duda… Pero basta y sobra con mirar cadáveres colgando de los puentes y cadáveres flotando en los ríos aguas abajo y cadáveres tirados en las carreteras y en las calles y avenidas y cabezas decapitadas abandonadas encima de las mesas de antros y bares para que en automático, como en el surco fértil, el terror se multiplique…
PLAZOLETA: Las buenas conciencias dirán que se exagera documentando la realidad fatídica de un infierno llamado Veracruz… Pero si con Javier Duarte los 5 continentes quedaron asombrados, perplejos, de que la entidad jarocha se convirtiera “en el peor rincón del mundo para el gremio reporteril” con diecinueve trabajadores de la información asesinados, entre ellos, decapitados, más 3 desaparecidos, ahora, con MORENA en el palacio de gobierno de Xalapa, Veracruz, primer lugar nacional en feminicidios, secuestros y extorsiones… Y, bueno, si alguien quisiera desmentir la estadística de Seguridad Pública nacional, ni hablar… Está en su derecho…
PALMERAS: En Soledad de Doblado, los iluminados sembraron el terror y el horror con el nahual, como en el salinismo con el chupacabras y como en el siglo pasado asegurando que en las noches se aparecía Emiliano Zapata trepado en su famoso caballo, el As de Oros, cabalgando en la montaña… Ahora, en Veracruz, el terror son los carteles y cartelitos con su rastro de sangre por todos lados… Y la vida diaria gira alrededor del miedo y que, simple y llanamente, lleva al ciudadano común y sencillo a sentirse solo, indefenso y a la deriva, expuesto a un secuestro, una desaparición y un crimen…
