•Exterminio femenino
•¿Cruzarnos de brazos?
•Impunidad canija
Luis Velázquez
23 de octubre de 2019
ESCALERAS: El cadáver de la mujer quedó tirado a orilla de un limonar en el camino El Porvenir, en Martínez de la Torre. Sin zapatos. Con las manos maniatadas hacia atrás. Con huellas de tortura en varias partes del cuerpo.
Era el cadáver de una mujer de unos 35 años de edad. Estaba vestida con un minishort de mezclilla color gris.
Un agricultor la descubrió a las 14:20 horas del martes 15 de octubre y avisó a su patrón. El patrón, a la policía. Y la policía la levantó en calidad de desconocida.
PASAMANOS: Fue el mismo día cuando en Xalapa, la capital, la sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, la sede de la secretaría de Seguridad Pública, otra mujer fue asesinada.
Sucedió en la colonia El Modelo. Eran las diez de la noche. Los vecinos escucharon varias detonaciones en la calle Cándido Aguilar, cerca del parque “Luis Espinoza Gorozpe”.
La policía descubrió que eran dos los muertos. Una mujer y un hombre.
¡Ah, pero luego expidió su boletín! Los dos se dedicaban a la venta de droga, y por tanto, como dice la doctora Pola, “caso cerrado”, casi casi como “lavándose las manos”.
CORREDORES: El jueves 10 de octubre, una burócrata de la secretaría del Medio Ambiente, SEDEMA, rompió su silencio. Dijo:
“Aún estoy viva. ¿Qué quieren, encontrarme en una bolsa, tirada? He venido sufriendo acoso sexual y hostigamiento laboral. He denunciado. Y ninguna autoridad me hace caso”.
Ella se llama Yael Atzin Rentería Abad. Y en SEDEMA, la acosa, dijo, el secretario particular de la secretaria María del Rocío Pérez Pérez.
Incluso, reveló que el secretario particular alardea de su amistad con el gobernador.
BALCONES: He ahí tres casos de agravios a mujeres en un Veracruz con dos Alertas de Género y en donde van más de 250 feminicidios. Todos, y por desgracia, en la impunidad.
Y en la impunidad desde la mujer migrante de Guatemala emboscada y asesinada en los límites de Isla y Rodríguez Clara hasta las mujeres asesinadas en las matanzas de Minatitlán (14 muertos) y de Coatzacoalcos (31 muertos).
La vida difícil para las mujeres en el tiempo de MORENA en Veracruz, el primer gobierno de izquierda, se afirma, pero todo indica, de una izquierda priista o panista, y quienes heredaron un Veracruz sórdido, siniestro y sombrío para la población femenina.
PASILLOS: Lo peor del asunto es que un feminicidio hace olvidar el anterior y el anterior y el anterior y tanto la secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía siguen “curándose en salud” y la vida se vuelve el peor rincón del infierno.
Igual que desde el primer mes de MORENA en el palacio de Xalapa cuando fue asesinada la guatemalteca en el sur de Veracruz con tres paisanos más, hasta en esta semana que corre, las mujeres arrastran los vientos huracanados y torrenciales en contra.
Y lo peor, en víspera del primer informe del gobernador.
VENTANAS: Con tantos feminicidio y protestas desdeñadas desde el lado oficial, se ignora si todos hemos de “cruzarnos de brazos” compadecidos de la ineficacia de la secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía.
Se ignora si hemos de ser comprensivos para entender que llegaron a su principio de Peter con la suerte y dicha inmensa de que el jefe máximo de MORENA en Veracruz los apoya sin reservas ni límites.
Se ignora si todos hemos de callar, y ni modo, “como la violencia es inevitable” (así decía Agustín Acosta Lagunes), entonces, que los malandros sigan exterminando a las mujeres en un genocidio impune y atroz.
