Destino de los duartistas
Por Luis Velázquez
El destino de algunos duartistas en la era Cuitláhuac y AMLO es el siguiente en un repaso rápido, quizá superficial, pero indicativo y significativo:
Adolfo Mota Hernández, secretario de Salud, viviendo en Houston, Texas, digamos, de sus ahorros. Su padrino estrella, Emilio Gamboa Patrón, gurú y tlatoani, en la Renata y que en el lenguaje priista significa Reserva Nacional del Talento.
Érick Lagos Hernández. ex de todo en el fidelato y duartazgo, menos de gobernador. Delegado del CEN del PRI en Oaxaca con Alejandro Murat, el gobernador hijo de José Murat Casab, hermano putativo de Fidel Herrera Beltrán, pues juntos iniciaron en política en el echeverriato.
Alberto Silva Hernández, ex de todo menos de gobernador. Ligado su destino “a su uña y carne”, el senador Manuel Velasco Coello. Unos afirman que operado programas sociales de AMLO en el sur/sureste del país.
También se afirma, claro, que el gobernador de Chiapas marcó una raya de Manuel Velasco y lo dijo a las elites políticas:
“Nadie de Velasco Coello… en mi gabinete”.
Jorge Alejandro Carvallo Delfín, definido por su padre como “el hijo más ruin que he tenido”. Operando la candidatura de Marlon Ramírez a presidente del CDE del PRI, y según Antonio Benítez Lucho y Raúl Díaz Diez, aliado con el panista Miguel Ángel Yunes Linares.
Anilú Ingram Vallines, diputada federal por la vía pluri, con 4 cargos públicos en el duartazgo insuficientes para sus visitas al Reclusorio Norte de la Ciudad de México, trepada en la ola priista a través del senador Manuel Osorio Chong.
Leticia Perlasca, secretaria de Turismo con Duarte, con un amparo en la bolsa para librar el rastreo de pistas sobre presunto desvío de más de veinte millones de pesos.
Arturo Bermúdez Zurita, ex secretario de Seguridad Pública, libre bajo fianza llevando su proceso penal que lo llevara al penal de Pacho Viejo.
Luis Ángel Bravo Contreras, el Fiscal carnal de Duarte, viviendo sus días y noches en Pacho Viejo.
EL FINAL DE LOS HERMANOS
Tomás Ruiz González, Fernando Charleston Hernández y Antonio Gómez Pelegrín, denunciados por la directora del Instituto de Pensiones por disponer de la Reserva Técnica.
Una hermana de Karime Macías, denunciada por el Sistema de Administración Tributaria, SAT, por fraude fiscal.
Un hermano de Javier Duarte, Cecil, el único que lo visita en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, amparado, acusado de daño patrimonial.
Dominga Xóchitl, directora de Espacios Educativos de la secretaría de Educación de Adolfo Mota, dueña de un café-bar en el bulevar Manuel Ávila Camacho, en Boca del Río.
Carlos Aguirre Morales, ex subsecretario y secretario de Finanzas y Planeación, que sigue amparado, que continúa prófugo, que vive en la Ciudad de México en el anonimato.
Ramón Ferrari Pardiño, ex secretario de Desarrollo Agropecuario, por ningún lado se le ve ni se le mira. Bajo perfil. Quizá apoltronado en su restaurante de mariscos en Boca del Río.
Alfredo Ferrari Saavedra, ex titular del Fideicomiso del 2 por ciento a la nómina, es secretario de Desarrollo Social y ex presidente del CDE del PRI, refugiado en el CEN del tricolor en la secretaría General, listo para terminar su tiempo ante la renovación del partido hacia el último cuatrimestre del año.
Érik Porres Blesa, secretario de Desarrollo Económico, delegado federal del INFONAVIT.
Armando Adriano Fabre, ex director del Instituto de Pensiones, impartiendo clases en la Universidad Veracruzana y en su notaría pública en la ciudad de Veracruz.
68 policías de la secretaría de Seguridad Pública en el duartazgo y con Arturo Bermúdez de titular de la dependencia, presos en el penal de Pacho Viejo, acusados de desaparición forzada.
LA GENERACIÓN PERDIDA
Gerardo Buganza Salmerón, ex secretario General de Gobierno y de Infraestructura y Obra Pública, retirado en su rancho en la zona de Córdoba, produciendo queso de cabra (y que es muy sabroso, dicen), lejos de la política.
María Georgina Domínguez, la primera vocera duartista, en arraigo domiciliario luego de su estancia en Pacho Viejo, liberada, según parece.
Juan Antonio Nemi Dib, secretario de Salud de entonces, con su estancia en Pacho Viejo y en el hospital, exonerado, buscando rescatar su nombre, dice, y sin odios ni rencores.
Flavino Ríos Alvarado, el gobernador de 48 días, en su notaría pública en Minatitlán, lejos, por ahora, de la política-política, reinventándose, exonerado de los delitos endilgados por la yunicidad.
Antonio Tarek Abdalá, el poderoso tesorero de SEFIPLAN, director administrativo en el DIF, “el hermano que siempre quise tener” según Karime Macías, exitoso basquetbolista en Estados Unidos, parece, todo indica, que libró los vientos huracanados luego de que el ex gobernador azul le advirtiera que lo atraparía “a la salida” del Congreso federal una vez perdido el fuero.
Felipe Amadeo Flores Espinoza, procurador de Justicia con Duarte, tiempo revuelto cuando el asesinato de un reportero en Coatzacoalcos, sepultado en fosa clandestina en Las Choapas, en su rancho en Cotaxtla, haciendo experimentos genéticos, impulsando la creación de su partido político, “Vía Veracruzana”.
Algunos de ellos podrían ubicarse en lo que con Javier Duarte se llamaría “La generación perdida”.
Otros pertenecerían a “La generación transexenal” y que incluiría la sobrevivencia en dos sexenios, por ejemplo.
Otros, estarían en “La generación bisagra” que por equis razones, méritos por ejemplo, siguen actuando en política.
