Graves pendientes
Luis Velázquez
Nunca, jamás, la política de una entidad federativa, digamos, el plan de desarrollo, se inventa ni se imagina, “así tratara de hacerlo el más atrevido novelista o el más fantasioso de los poetas” como escribió el historiador Daniel Cosío Villegas de Luis Echeverría Álvarez.
Y, por tanto, el interés prioritario del sucesor del señor Javier Duarte habrá de girar alrededor, de entre otros asuntitos, los siguientes:
Uno. La prioridad, que es el tema económico. Un Veracruz devastado por “el desorden administrativo y el caos financiero” donde lo menos que flota en la mesa es que el dinero público es jineteado en el mundo bursátil.
Dos. Una tierra jarocha donde la inseguridad, y su hermana gemela, la impunidad, se han vuelto los jinetes del Apocalipsis, y en donde de igual manera como sucediera en Chiapas con Juan Sabines de gobernador con el Fiscal heredado por su antecesor, Pablo Salazar Mendiguchía, Mariano Herrán Salvatti, a quien refundió en la cárcel con todo y su Fiscalía de nueve años, el sucesor de Duarte también habrá de dar las gracias a Luis Ángel Bravo Contreras, pues está probada y comprobada su ineficacia.
Tres. Un Veracruz dolido en la piel y la entraña de cientos, miles quizá, de hogares enlutados, con familiares secuestrados, desaparecidos, asesinados y sepultados en una fosa clandestina, de tal forma que de inmediato sea formada una Comisión de la Verdad para llevar a juicio penal a los políticos culpables hasta por indolencia.
Cuatro. La cárcel para todos los duartistas y fidelistas pillos y ladrones que hayan saqueado el recurso público, y/o desviado a otros programas, a otras regiones y/o lo peor, a sus bolsillos.
Cinco. La revisión con lupa de los recursos federales a partir de la denuncia de la Auditoría Superior de la Federación interpuesta ante la procuraduría General de la República que asciende a cantidades millonarias y en donde varios duartistas están involucrados, entre ellos, Adolfo Mota Hernández y Gabriel Deantes Ramos.
Seis. Si durante cuatro años con ocho meses y nueve días, el duartismo ha asegurado que las arcas de la Secretaría de Finanzas y Planeación están vacías, entonces en automático formar una Comisión de la Verdad para satisfacción de los proveedores y prestadores de servicios tan agraviados para investigar el destino de los recursos públicos y proceder en caso de descubrir pillerías.
Siete. Otra Comisión de la Verdad para investigar si es cierto, como se afirma, que la SEFIPLAN ha pagado a la Universidad Veracruzana los 1,800 millones de pesos que hace apenas, apenitas una tres semanas, la rectora Sara Ladrón de Guevara revelara a los diputados federales, Miguel Ángel Yunes Linares, Érick Lagos Hernández y Cuitláhuac García, les debía el gobierno de Veracruz, incluso, desde el fidelato.
Ocho. Otra Comisión de la Verdad (y/o en todo caso, tareas específicas desde la gubernatura a través de su equipo jurídico) para checar con lupa si es cierto el número de obra pública que ha sido enlistada de norte a sur y de este a oeste, pues mucho se teme estén falseando los hechos, a partir de la fama pública que si están tronadas las finanzas oficiales, tampoco, por añadidura, hay infraestructura en proceso.
LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA COMO NORMA
Nueve. De inmediato, una política emergente en materia económica para revisar el éxodo de Veracruz a la ciudad de México, a los estados fronterizos en los campos agrícolas y a Estados Unidos, pues hemos mudado en un estado exportador de mano de obra barata como nunca antes en la historia local ante la falta de oportunidades laborales.
Diez. Luego enseguida una revisión de la política educativa con mano firme, sin titubeos, pues Veracruz está en los últimos peldaños de la calidad educativa, además del peor saldo que puede medirse por lo siguiente: 650 mil analfabetas de 14 años de edad en adelante, un millón de paisanos con escuela primaria inconclusa, un millón con escuela secundaria incompleta y 600 mil con bachillerato a medias.
Once. Una política que fortalezca el Estado de Derecho para dignificar la relación con la población, basada en el más profundo espíritu democrático que incluye el diálogo, la crítica, la autocrítica, la tolerancia y la pluralidad, pues hoy el duartismo va caminando a un final sin el respeto ciudadano.
Doce. Todos los candados del mundo para evitar que los políticos metan la mano al cajón como significa la fama pública que están dejando los llamados Chamacos de la fidelidad; pero, además, que se están yendo cabezones sin que nadie los toque, dado que Veracruz es el reino de la impunidad.
Trece. Una revisión inmediata del sistema de salud pública que ha llegado a extremos inauditos, por ejemplo, los hospitales sin los satisfactores básicos para la atención de los enfermos, todos pobres entre los pobres.
Los anteriores rubros, entre otros, constituyen la urgencia política, social, económica, educativa, de salud, laboral y de seguridad, para que la población de Veracruz levante el ánimo y todos nos sintamos orgullosos de un gobernador apegado a derecho y justo, con voluntad para tener como norma la Constitución Política con sus garantías individuales.
