DE PRIMERA MANO

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Rolando Quevedo Lara

Quevedo_r@yahoo.com.mx

#CIRCULAENREDES

Los cuatrochos hacen de las suyas.

No dejan en paz a quien manda.

Va el penúltimo que enviaron:

Amig@s abogados, académicos, estudiosos del derecho y pueblo en general, les pido de favor que lean este texto. #Gracias.

#Carta #abierta a Andrés Manuel López Obrador, por parte de un Doctorando en Investigación Jurídica, perteneciente al Poder Judicial de la Federación.

En esta ocasión me refiero a los señalamientos que ha realizado al Poder Judicial de la Federación, relativos a que no pasa nada si no trabaja, al final, solo liberan delincuentes.

Don Andrés, al considerar que usted únicamente ocupa el cargo de presidente de la República por simpatía del pueblo, y no por los méritos que acarrea, no me sorprende que desconozca el trabajo que se realiza cotidianamente en el Poder Judicial de la Federación, pero no se preocupe, en esta oportunidad me permito informarle que gracias a su accidentada gestión nosotros tenemos mucho trabajo.

Así es don Andrés, cuando su gobierno no facilita medicamentos y tratamientos al pueblo de México, mediante el juicio de amparo se obliga a su administración a que garantice de forma inmediata el derecho humano a la salud.

Cuando alguien se encuentra desaparecido o incomunicado, por su fracasada política en materia de seguridad pública, a través del juicio de amparo se ordena su búsqueda inmediata.

En las cárceles que usted administra se cometen violaciones a derechos humanos, por ello cientos de personas en internamiento acuden al juicio de amparo para que se les suministre alimento, medicamentos, enceres básicos que usted no quiere proporcionar o incluso se les deje de torturar.

También cuando usted decide emprender alguna obra, pasando por encima de los requisitos legales relativos a impacto ambiental, protección de patrimonio histórico, consulta popular, derecho de las comunidades, o incluso cuestiones presupuestarias, mediante el juicio de amparo se le obliga a usted y sus secretarías a que acaten la norma, ello en búsqueda de la protección de los derechos reconocidos en la constitución.

También me refiero al gran trabajo que realiza la Defensoría Pública; sus abogados del pueblo, asesores jurídicos e intérpretes, se preparan día con día para garantizar el derecho a la defensa en favor de personas que no cuentan con los recursos para pagar un abogado privado, sin ellos ¿usted lo haría o sus militares?

Así podría continuar infinitamente don Andrés, recordando asuntos que me conducen a las siguientes interrogantes ¿Quién está verdaderamente con el pueblo de México? ¿Realmente le conviene cuestionar el trabajo jurídico de quienes, en demasía, lo superan en conocimiento jurídico?

Por ello no me sorprende que tenga un sentimiento de odio hacia el Poder Judicial, usted quisiera gobernar bajo una monarquía en la que baste su palabra para obtener sus propósitos, pero le recuerdo que no es Napoleón y usted vive en una democracia en la que subsiste la división de poderes. Por ello lo invito a que cumpla su palabra y acate la constitución, tal cual lo juró el día en que tomó protesta.

Ahora, si le parece poco el trabajo del Poder Judicial, lo invito a que se presente un día a las diez de la mañana en un Juzgado de Distrito, aquellos que están en San Lázaro, Álvaro Obregón, en San Ángel, o en cualquiera de la República, tome el lugar del Oficial Judicial, el Actuario, el Secretario o del Juez, e incluso del pasante que nos presta su valioso apoyo, e intente, siquiera, redactar un acuerdo de los miles que se elaboran a diario; claro, recuerdo que usted únicamente es político, como Ignacio Mier o Hamlet, quien en honor al nombre que lleva debería mostrar más intelectualidad y templanza, y que sus cargos se los deben a la victoria en un concurso de popularidad o afiliación a un grupo de amigos, y no así al esfuerzo de años de preparación.

Pongamos las cosas claras don Andrés, mientras usted duerme en Palacio Nacional y sueña la demagogia de la mañana siguiente, nosotros, ya sea en la oficina o en casa, nos encontramos estudiando la ley, jurisprudencia, literatura especializada, asuntos de derecho comparado y redactando sentencias, que por más incomodas que le parezcan a usted y su séquito de apóstoles, sí benefician al pueblo de México.

No sea imbécil -o poco inteligente (para que me entienda)- don Andrés, conozco que usted se dedica a hacer política y buscar perpetuarse en el poder, pero no ofenda el trabajo de quien sí defiende los derechos del pueblo de México, incluso ante sus arbitrariedades y locuras; de un gremio de mexicanos que contamos con un servicio profesional de carrera, que nos demanda prepararnos constantemente para realizar día con día un mejor trabajo en favor del pueblo de México, y defenderlo ante sus arbitrariedades y las que cometen otras autoridades.

El Poder Judicial no es el ejecutivo o legislativo, para ingresar y permanecer en este trabajo se necesitan resultados y altos índices de exigencia, aquí no trabaja “el actor”, “el deportista” o ”el amigo”, por más increíble que le parezca aquí se necesita gente calificada.

Podrá hablar lo que quiera de los fideicomisos, pero le exhorto a que se disculpe y respete nuestro trabajo, porque si de trabajar hablamos, el suyo es bastante opaco. Cuando hace una acusación al Poder Judicial, no está dirigiéndose a gente poco preparada o serviles que se quedarán en silencio, entienda que en el Poder Judicial de la Federación se va a encontrar a personas que no nos dedicamos a la política, sino al estudio y profesionalización. Respete mi trabajo, continue con sus falacias o mentiras (para su entendimiento); y si le queda alguna duda, consúltelo con su esposa, que al menos el grado de doctora obtuvo.

¡Servidos!

 

DEL PRINCIPIO AL FIN

 

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