Tras horas de múltiples especulaciones, el secretario de Salud Jorge Alcocer, asegura que “el estado de salud del presidente López es bueno” y receta “paracetamol, líquido y descanso”. El secretario de Gobernación, Adán Augusto López, desmiente a quienes especulan con otras enfermedades: “Tienen podrida el alma”.
Pero, ¿cuál es la verdad de los hechos?
Por doquier el tema con el que El Diario de Yucatán fue categórico desde el primer momento el domingo anterior:
1.- “El presidente de México, Manuel López, habría sufrido un infarto o una complicación cardíaca en la Casa de la Piedra de la Base Aérea Militar número 8 de Mérida donde acostumbra realizar sus reuniones de evaluación del Tren Maya.”
2.- “Se disponía a comer antojitos yucatecos que formaron parte del menú del desayuno, que preparan cocineros de la BAM No. 8, cuando se sintió mal y se desvaneció ante el asombro de funcionarios del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y representantes de las empresas que lo acompañaron en ese momento.”
3.- La presidencia de la República a través de su vocero, Jesús Ramírez no desmintió la versión. Aunque horas más tarde, el presidente a través de su cuenta oficial aseguraba que había vuelto a dar positivo a Covid-19, asegurando que su corazón se encontraba al 100.
4.- La nota del Diario de Yucatán con más datos, la presidencia no pudo, no puede, ni ha querido desmentir.
5.- “Trascendió que el presidente López quedó como si estuviera inconsciente, lo que causó gran preocupación de su equipo de seguridad y cercanos colaboradores.”
5.- “Los mandos militares que lo acompañaron de inmediato ordenaron la movilización del avión Learjet con matrícula 5214 de la Fuerza Armada Mexicana, que salió de la pista de la base aérea rumbo al aeropuerto de Ciudad de México donde se preparó una ambulancia aérea que lo trasladó del aeropuerto capitalino al Hospital Central Militar, una institución médica de tercer nivel altamente especializada y que pertenece a la Secretaría de la Defensa Nacional.”
6.- “El avión Learjet salió de la BAM No. 8 aproximadamente a las 11:10 de la mañana y llegó al aeropuerto de Ciudad de México a las 12:45 del día.”
7.- Resulta extraña la versión de un vídeo donde aparentemente el presidente desaloja la sede del Hotel donde había pernoctado para trasladarse a la base militar, el cual apareció minutos después de darse a conocer la versión del infarto, como intentando calmar las versiones de ausencia física del presidente.
8.- La falta de información oficial de primer nivel sobre el estado de salud del presidente y la ausencia de un vídeo donde se le vea vivo, han generado toda clase de especulaciones.
Meses atrás se habría venido construyendo la versión de que el presidente López solicitará licencia a la presidencia por su precario estado de salud, dejando a cargo al secretario Adán Augusto López Hernández, quien sería por mandato constitucional quien asumiera las funciones del Ejecutivo, según señala el artículo 84 de la Carta Magna.
Esa misma versión apuntaba, bajo ese escenario, el presidente López estaría en condiciones para poder recorrer el país y hacer campaña abiertamente en favor de su corcholata favorita, Claudia Sheinbaum Pardo, de ser así, solo en el círculo más íntimo del presidente saben la verdad.
¿A quién conviene la extraña condición del presidente? La realidad es que, a nadie, nos guste o no, es el presidente de todos los mexicanos, y deseamos que se restablezca, porque se quiera o no, su ausencia nos afecta a todos como nación.
Comentó la politóloga oaxaquense Rosy Ramales, los gobiernos federal y estatales deben estar preparados ante cualquier enfermedad del titular del Poder Ejecutivo correspondiente. De entrada, contar con la estrategia de comunicación para informar de manera oportuna y veraz, en vez de desinformar.
Como si callar o mentir fuese la cura o la clave para ocultar la realidad.
Como dice la vox pópuli: “No se puede tapar el sol con un dedo”; intentándolo lo único que se genera es el rumor, como ha ocurrido con la salud del presidente Manuel López, cuando ha enfermado.
Su desvanecimiento del fin de semana al encontrarse de gira por Yucatán supervisando las obras del Tren Maya, tuvo que informarse, la ciudadanía, el ‘pueblo’, tiene derecho a saber cuál es la enfermedad o enfermedades que padece, no por morbo, su salud importa a todos dada su investidura.
Lo mismo en el caso de las gobernadoras y los gobernadores de las entidades federativas, así como de titular de la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
Posturas como la de Jesús Ramírez Cuevas de negar el repentino desmayo (o lo que haya sido) de López, hacen suponer que el vocero de la Presidencia de la República no se entera oportunamente de la situación de la salud del mandatario o que la vocería carece de una estrategia de manejo de crisis.
Incluso, que ante no saber qué decir, se recurrió a la cuenta de Twitter del mismo presidente para informar:
“Ni modo, amigas y amigos: salí positivo a COVID-19. No es grave. Mi corazón está al 100 y como tuve que suspender la gira, estoy en la Ciudad de México y de lejitos festejo los 16 años de Jesús Ernesto. Me guardaré unos días. Adán Augusto López Hernández encabezará las mañaneras. Nos vemos pronto.”
¿El mandatario personalmente maneja su cuenta de Twitter? ¿En medio de la atención médica tuvo ánimo o tiempo de tuitear?
Habrá que creerle.
Ojalá el presidente se recupere pronto.
Ah, Adán Augusto negó rotundamente que el mandatario nacional se haya desmayado. Lo que ocurrió, dijo, es que por sugerencia médica se inició con un proceso de aislamiento ante la probabilidad de contagio del virus.
Aún hay muchísimo más.