Detienen al jefe de la mafia siciliana tras 30 años prófugo

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La detención  de Matteo Messina Denaro, considerado el “jefe de jefes” de Costa Nostra, la mafia de Sicilia (sur de Italia), fue el criminal más buscado del país, prófugo de la justicia desde hace 30 años, es la última y más destacada de las numerosas operaciones contra los capos mafiosos en la última década.


El pasado mes de septiembre, los carabineros habían asestado un importante golpe a la red que ocultaba a Messina Denaro con la detención de 35 de sus miembros en una operación con centro en la provincia siciliana de Trapani, la misma en la que había nacido el jefe mafioso hace 60 años.

La investigación había partido de la salida de prisión hace tres años de Francesco Luppino, considerado uno de los hombres más cercanos a Messina Denaro y que volvió a tejer su red de relaciones recibiendo comunicaciones directas del jefe mafioso desde su paradero desconocido.

Un par de meses antes, el 6 de julio de 2022, llegó extraditado a Italia desde Brasil Rocco Morabito, considerado uno de los jefes de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa, y el segundo criminal más buscado del país tras Messina Denaro.

Morabito, conocido como el “rey de la cocaína de Milán” durante los años 90, había sido detenido en Montevideo en 2017, pero se fugó en 2019. En mayo de 2021 fue nuevamente apresado en un motel de la ciudad brasileña de Joao Pessoa junto a Vincenzo Pasquino, también incluido en la lista de los criminales más buscados.

En diciembre de 2021, la policía española capturó en Galapagar (Madrid) a Gioacchino Gammino, capo mafioso de la “Stidda” y considerado uno de los 20 fugitivos más peligrosos de Italia, al que se buscaba desde hacía 20 años.

En junio de 2020, la policía italiana detuvo en Trapani a 13 miembros de la familia mafiosa de Castellamare del Golfo, entre ellos al capo Francesco Domingo, figura también muy cercana a Matteo Messina Denaro y que se encontraba en libertad desde 2015 después de cumplir 19 años de condena por asociación mafiosa.

El 2 de marzo de 2019 las autoridades italianas apresaron en un apartamento del barrio de Chiaiano, en la periferia norte de Nápoles, a uno de los jefes de la Camorra, la mafia napolitana, Marco Di Lauro, prófugo desde 2004 y en el momento de su detención segundo en la lista de los más buscados. El cuarto hijo del camorrista Paolo Di Lauro, “El Milionario”, fue condenado a varias cadenas perpetuas por sus crímenes por el control de Scampia y Secondigliano.

El 4 de diciembre de 2018 los Carabineros de Palermo, en Sicilia, detuvieron a 46 personas acusadas de asociación mafiosa, entre ellas el considerado jefe de Cosa Nostra, Settimio Mineo, de 80 años, quien según los investigadores había tomado las riendas de la organización tras la muerte de Toto Riina y la ausencia de Messina Denaro.

Ocho meses antes, en abril de 2018, otras 21 personas fueron detenidas en Trapani acusadas de pertenecer a la red mafiosa del “capo” Messina Denaro. En la operación se descubrió cómo dirigía las actividades mafiosas desde varios escondites mediante los llamados “pizzini”, trozos de papel que van pasando de mano en mano.

En enero de 2018 la policía española capturó en Alicante al histórico mafioso italiano Fausto Pellegrinetti, líder de la banda romana de “La Magliana” y huido desde 1993.

El 15 de junio de 2016 fue apresado en Molochio, en la provincia de Reggio Calabria, el jefe mafioso Ernesto Fazzalari, jefe de la ‘Ndrangheta, en fuga desde 1996 y acusado entre otros delitos por doble homicidio, asociación mafiosa y narcotráfico.

Otro de los principales capos de la ‘Ndrangheta, Roberto Matalone, fue detenido el 9 de agosto de 2012 en una playa de Ioppolo, una de las más frecuentadas de la provincia calabresa de Vibo Valentia, cuando tumbado sobre una hamaca se disponía a leer el libro “Cazadores de mafiosos”, del periodista Andrea Galli.

La detención de Matalone se produjo exactamente un año después de la captura de su cuñado Francesco Pece, líder del clan Pesce, escondido en un búnker de Rosarno, en Calabria, justamente uno de los episodios que narraba el libro que leía Matalone en la playa. EFE