sábado, mayo 2, 2026

Columnas Luis Velázquez

Escenarios

•Tiempo violento

•Viaje sombrío

•Inseguridad y COVID

Luis Velázquez

02 de marzo de 2021

UNO. Tiempo violento

Todos los días en la prensa publican noticias de muertos en Veracruz por el COVID. Igual, que en el resto del país.

Y los hay de todas las edades. Más, claro, de ancianos. La edad, los achaques, las defensas bajas, la proclividad a la muerte.

Y los hay entre los pobres y entre los ricos. Y es uno de los peores tiempos en la historia local.

Tanto que, por ejemplo, el grueso de la población ha olvidado, habría olvidado, parecer olvidar, el número de muertos por la violencia.

Violencia física, con los carteles y cartelitos. Violencia sanitaria, con el COVID.

DOS. Viaje sombrío

Hemos rebasado los ciento ochenta mil muertos en el país. Y por ningún lado se mira una lucecita alumbrando el largo y fatídico túnel.

Más que túnel, un viaje sombrío a lo más profundo del fondo de la tierra.

La muerte, incluso, tiene carta de adopción. En vez del saludo entre los amigos, la pregunta institucional. ¿Ya sabes que murió la abuelita de…? ¿Sabes que el papá de… está en el hospital desde hace quince días luchando contra la pandemia?

TRES. 50 muertos por día

Compras, lees y repasas los titulares de la portada mediática y luego enseguida, brotan los números.

Es la noticia principal. Muchas veces, de 8 columnas. Días sórdidos y siniestros en que han llegado a morir, de forma oficial, unas treinta, cuarenta, cincuenta personas.

Además, claro, de los muertos (y que son mucho más) que fallecen en sus casas, sin que nadie, digamos, los reporte a la secretaría de Salud o Jurisdicción Sanitaria.

Los muertos causan la percepción de un Veracruz, un país, en guerra.

CUATRO. Morir en la soledad

Los días y las noches están llenos de terror y horror. Más, porque el concepto de la muerte ha sido modificado por las circunstancias.

A, mueres por COVID en el hospital y luego enseguida envían el cadáver a la funeraria para la cremación.

B, la funeraria entrega las cenizas en urnas a los familiares y cobra, desde luego, el servicio.

C, el moribundo nunca pudo despedirse de la familia, la esposa, los hijos, los abuelos, los primos, los tíos, los amigos, los vecinos.

D, el muerto falleció en la más terrible y espantosa soledad y sin la bendición sacerdotal.

CINCO. El triunfo de la vida

Hay una sicosis. La apuesta está lejos de ubicarse en evitar el contagio, sino en que infectada la persona pueda sobrevivir. Y lo que significa un triunfo. El triunfo de la vida.

La obsesiva obsesión de vivir. Más, cuando de pronto, las noticias anuncian que hay mascotas de los niños y hasta caballos y gorilas con el coronavirus.

Los humanos transmitiendo la pandemia a los animales.

Sicosis también para vacunarse. Ahora, en el mes que camina, que le toca a los ancianos. Miles que han muerto. La población más frágil y expuesta.

SEIS. Poemas al COVID

Los días sombríos han servido para que algunos escritores escriban novelas y cuentos sobre el COVID.

Otros, por ejemplo, ensayistas, publicando libros documentados.

Un reportero, el maestro de Educación Física, Diego Hernández Tejeda, publicó un libro sobre los estragos entre los deportistas del país y del mundo.

Cineastas independientes han filmado unas películas y las transmiten en las Plataformas Tecnológicas.

Falta que Christian Nodal componga una canción a Armando Manzanero, fallecido por el COVID.

Y que los poetas escriban sus poemas de amor al bichito chino y los publiciten en las redes sociales.

Expediente 2021

Ojo por ojo…

Luis Velázquez

02 de marzo de 2021

En el caso de los Yunes azules, la vida es “ojo por ojo y diente por diente”. Quizá, el más radical, Miguel Ángel Yunes Márquez. Quedó claro con la contienda interna en el PAN para elegir candidato a presidente municipal.

El rafagueo fue concreto y específico. Por ejemplo:

El señalamiento de que su adversario, Bingen Rementería, tenía con su padre, el senador Julen Rementería del Puerto, un pie en MORENA. Mejor dicho, en el gobierno del Estado.

Y en el mismo bombardeo partidista y mediático, que en su tiempo de alcalde azul, Julen Rementería entregó la presidencia municipal al PRI, a través de su primo, Jon Rementería.

Más, en un Yulen Rementería nombrado secretario de Infraestructura y Obra Pública por Miguel Ángel Yunes Linares, y luego, el deslinde, la lejanía, se ignora si la deslealtad y la traición.

Más, cuando Julen tomó partido por Joaquín Guzmán Avilés, presidente del CDE del PAN.

Más cuando el Tribunal Electoral validó en un clásico sabadazo a los más de cuatrocientos nuevos panistas para que votaran el domingo 14 de febrero, como todo indicaba, por Bingen.

Miguel Ángel Yunes Márquez, tan bragado y peleador callejero como el padre. Quizá más radical. Intenso. Volcánico.

Vientos huracanados que anuncian, entre otras cositas, el peor de los mundos para Cuitláhuac García Jiménez y los suyos… si es que Miguel Ángel Yunes Márquez queda con la candidatura y gana en las urnas, porque, entonces, su candidatura a gobernador en el año 2024 será inminente.

Y si es así, y gana, caray, el penal de Pacho Viejo será insuficiente para las tribus guindas y marrón.

La furia de Yunes Márquez es, será, sería, imprevisible. Descarrilada.

Ojo por ojo. Diente por diente. Vida por vida.

La contienda, hoy, por la nominación a la alcaldía es movimiento borrascoso, con un paso por delante luego de ser validado por Tribunal Federal Electoral.

Más, mucho más allá, por ejemplo, de la simple defensa de la parcela boqueña, y en donde la yunicidad quedó manifiesta.

Juan Manuel Unanue fue candidato de unidad.

CERCO YUNISTA

Los días y noches explosivos que terminaron en el domingo electoral todos los ojos políticos sobre Miguel Ángel Yunes Márquez.

Más que el año 2022 es el año 2024 el que está en juego.

Y nada pone al góber obradorista en la antesala de fulminante paro cardiaco como el regreso de Miguel Ángel Yunes Márquez al palenque electoral.

Igual, igualito, digamos, que Ricardo Anaya con su programa delineado de recorrer mil municipios en el primer tramo para la carrera presidencial del 2024.

Y si el buen karma le dura, entonces, significará la peor pesadilla para Cuitláhuac.

Desde luego, en la maniobra participaron el padre, Miguel Ángel Yunes Linares, y el hermano, Fernando Yunes Márquez, el alcalde.

Y el alcalde en funciones, jugándose el todo por el todo para entregar la estafeta y el báculo al hermano mayor, luego de par de ocasiones gobernando Boca del Río.

La política, en el pragmatismo puro.

La vida intensa y frenética en un país donde desde 1929 quedó clara la herencia del poder político entre familias.

El cerco yunista, entonces, es de pronóstico.

Más, cuando Fernando, el alcalde, también sueña con el 2024 y aun cuando rechazó alguna candidatura pluri a diputado, estableció que terminará el tiempo edilicio y a partir del año 2022 recorrerá Veracruz en misión religiosa por la candidatura del PAN a la gubernatura, y en donde enfrentará, todo indica, la oposición interna con el senador Julen Rementería y su hermano.

Pero los Yunes azules constituyen un gran frente. Y de hecho y derecho han rebasado a los parientes.

Por ejemplo, Miguel Ángel Yunes Linares está en el palenque desde el sexenio de Rafael Hernández Ochoa, 1974/1980, seis cargos públicos desempeñados en menos de un sexenio, y desde entonces, encumbrado, y con fuego volcánico, eruptando lava.

Un paso de gigante únicamente aparejado al de Fidel Herrera Beltrán y Dante Delgado Rannauro.

En su tiempo como secretario de Educación de Javier Duarte, Adolfo Mota Hernández, precandidato del PRI a la diputación federal, decía que Dante Delgado, Fidel Herrera, Ignacio Rey Morales Lechuga y Yunes Linares “nos quedaron a deber la presidencia de la república pues pelearon entre sí y la esperanza se desmoronó”.

Ahora, los Kennedy de Boca del Río van de nuevo. Si Miguel Ángel Yunes Márquez amaciza el triunfo partidista electoral, entonces, estará a un paso, como su hermano, de la candidatura a la gubernatura.

Y Cuitláhuac y los suyos… que se cuiden. Para ellos será el Día del Juicio Final cuando los muertos resucitarán…

Barandal

•Que corrupción menor

•Que en mandos medios

•Si AMLO es honesto…

Luis Velázquez/Parte Dos

02 de marzo de 2021

ESCALERAS: Desde el gobierno federal han aceptado la corrupción oficial. Pero con un muro Donald Trump. Según ellos, se está dando… pero entre funcionarios menores. Nunca, en ningún momento, en las alturas. En los mandos elevados, secretarios de Estado, por ejemplo, “la honestidad valiente”.

Corrupción, que fue denunciada por Germán Cázares como director del IMSS. Y Carlos Urzúa como titular de Hacienda. Y Javier Jiménez Espriú como titular de la SCT. Y el conflicto de intereses con el jefe de la Oficina Presidencial, Alfonso Romo. Y con Manuel Bartlett como director de la Comisión Federal de Electricidad, etc…

PASAMANOS: En la primera semana de febrero, el SAT, Sistema de Administración Tributaria, transparentó la vida institucional.

Noventa funcionarios del SAT fueron “denunciados ante las autoridades ministeriales, ahora exempleados, por “el ejercicio ilícito del servicio público así como el acceso indebidos a sistemas y equipos de informática” (La Jornada, Israel Rodríguez, 8 de febrero, 2021).

También por “cohecho, contrabando y uso ilícito de atribuciones y facultades”.

La mayor parte, cometidos en la Administración General de Aduanas, AGA, una dependencia que lleva cuatro titulares.

En el sexenio de José López Portillo, Agustín Acosta Lagunes, subsecretario de Hacienda y Crédito Público, documentó que las Aduanas eran un botín político.

La corrupción, 8 sexenios después, sigue igual.

CORREDORES: Insólito: en el año anterior, un total de seiscientos cincuenta y cuatro (654) servidores públicos del SAT fueron denunciado ante el Órgano Interno de Control por trastupijes.

Y trastupijes a nombre de la 4T y MORENA.

Incluso, denunciados por operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Moctezuma II tiene la culpa de que en el ADN del mexicano esté la corrupción. El emperador azteca empezó con este desmadre. Fue cuando envió montón de burritos cargados con oro, más

veinte doncellas, todas vírgenes, para satisfacer el apetito sexual, a Hernán Cortés, desembarcado en las playas de Chalchihuecan.

BALCONES: Y, bueno, resulta insólito que desde el gobierno federal reconozcan, por un lado, que en efecto la corrupción sigue y constituye una batalla heroica, dura, ruda y difícil.

Pero por el otro, únicamente se esté dando, vaya paradoja, en funcionarios menores, cuando en todo caso se parte de una premisa:

Hay en todas las oficinas públicas un capitán de la nave, un jefe del ejército, un coronel o general de 5 estrellas, y se antoja inverosímil que el mismo personal “les esté metiendo goles”, cuando la conseja popular sugiere que por todos lados han de levantarse filtros.

PASILLOS: En un principio, López Obrador predicaba en el palenque político y en las mañaneras que si el presidente de la república era honesto, entonces por ósmosis todos los demás.

Pero, bueno, está canijo y en chino cambiar usos, hábitos y costumbres.

Judas aceptó treinta monedas para traicionar a Jesús. El indio yaqui de Sonora, jefe de escoltas de Miguel Hidalgo, aceptó veinte monedas de los realistas para decapitar a Hidalgo luego de fusilado.

VENTANAS: Mil veces preferible un embute al agente de Tránsito en vez de cubrir la multa con tantas vueltas burocráticas.

Mil veces dar un cochupo al policía en vez del infierno en la comandancia y la barandilla.

Preferible untar la mano al burócrata en la oficina pública para agilizar un documento.

Y, sin embargo, la cacería de López Obrador contra los pillos y ladrones de sexenios anteriores, sobre todo, sigue.

Incluso, y lógico, lo festina. Que por ningún concepto hay razones para aumentar impuestos pues basta y sobra con recuperar el dinero robado.

Solo que en las altas esferas también “han metido la mano al cajón”.

Ahí está el informe de la Auditoría Superior de la Federación.

Malecón del Paseo

•Tierra violenta

•Barbarie humana

•Impunidad atroz

Luis Velázquez

02 de marzo de 2021

EMBARCADERO: Hay pecados mortales peores que matar un niño, un adolescente, una mujer, un anciano… Incluso, a un hombre que “ni la debe ni la teme”… Es más, hay cosas peores que acosar a una mujer y que, bueno, a veces, puede resolverse con una denuncia penal apostando siempre a la esperanza… Son tan peores que ni siquiera, vaya, un sacerdote puede ni podría perdonar ni menos, mucho menos, indultar… Y es la impunidad, la hermana siniestra, sórdida y sombría de la inseguridad…

ROMPEOLAS: Una cosita es el feminicidio, Veracruz, en el primer lugar nacional… Otra cosita es que asesinen a un chico cantor en la iglesia con el coro juvenil, y además, pianista, cuando sale del templo camino a casa… Y otra cosita, mil años luz de distancia, es que los días (las famosas 72 horas) y las semanas y hasta los meses y los años pasen y sigan pasando, sin que la policía ministerial detenta a los homicidas físicos e intelectuales… Y es que, además, en el oleaje impune, por lo regular la autoridad se queda en la captura del homicida físico y nunca va por el homicida intelectual…

ASTILLEROS: “Hay cosas peores que matar a un hombre” (William Faulkner, Los invictos)… Y es, por ejemplo, y además de la impunidad, los niños en la orfandad y la pareja viuda y los padres ancianos que dependan de la persona asesinada… Igual de peor, la desintegración familiar y que, por desventura, suele llevar a cada miembro de la familia a uno y otro hogar… Y lo peor entre lo peor, a la vida sin destino…

ESCOLLERAS: Hay otro pecado mortal peor que matar a un niño, una mujer, un hombre, un anciano… Y es, primero, la desaparición de una persona, y segundo, la desaparición forzada, resultante de cuando los políticos, los jefes policiacos, los policías y los carteles y cartelitos se alían para desaparecer civiles… Y desaparecer como una estrategia del terror en la historia universal… Y desaparecer con saña y barbarie, porque las personas son asesinadas y sepultadas en fosas clandestinas… Pero también, “pozoleadas” y/o “cocinadas” con químicos y ácidos para desaparecer todo rastro humano posible…

PLAZOLETA: Hay cosas peores… Por ejemplo, que una persona sea desaparecida y asesinada y pase un año y dos y tres y cuatro y cinco, etcétera, por ejemplo, desde el año 2011, el primero de Javier Duarte, a la fecha, y los familiares de los secuestrados integrados en Colectivos, formados con madres con hijos levantados, sigan buscando fosas en terrenos abandonados… Incluso, en terrenos ubicados en los centros urbanos… Y apostando a la esperanza de encontrar muertos a los suyos para la sepultura decente en un panteón municipal donde llevar flores y veladoras y rezar un padrenuestro o avemaría por “el eterno descanso”…

PALMERAS: Hemos llegado en Veracruz, y por desventura, a tales niveles de la barbarie humana… Más, mucho más, cuando se ama mucho, muchísimo, a la persona plagiada, desaparecida y asesinada, porque el ramalazo estremece las venitas del corazón… Y lo peor entre lo peor, el desdén oficial para hacer justicia en tiempo y forma y de acuerdo como lo establece el llamado Estado de Derecho… Es Veracruz en el siglo XXI una tierra violenta… Igual como fue en el siglo XX hacia el año 1930 con el asesinato de cuarenta mil campesinos luchando en aquella enconada disputa por la tierra contra los latifundistas quienes contrataron al cacique Manuel Parra, con su banda de sicarios, “La Mano Negra” para asesinar a todos ellos…

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