‘Urgente que los países inviertan en infraestructura para producir sus vacunas’

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PRIMERA DE DOS PARTES

El ingeniero biotecnólogo veracruzano, Pavel Marichal Gallardo, advirtió que uno de los retos para la vacuna de Covid-19 es la producción, ya que en el mundo aún prevalece tecnología ineficiente, por lo que es importante que los gobiernos inviertan en infraestructura local para producir sus vacunas.

El destacado doctor charla con la directora de Crónica de Xalapa, Cynthia Sánchez, en entrevista exclusiva para Grupo Editorial Olmeca, el co-fundador de la empresa ContiVir, asociado con el chileno Felipe Tapia, trabaja en el desarrollo de partículas virales para vacunas de Covid-19 en Magdeburgo, Alemania, una tecnología de purificación de bajo costo para ser usada en, al menos, la mitad de los candidatos a la vacuna a nivel mundial.

Marichal Gallardo indicó que no hay la infraestructura adecuada para producir suficientes vacunas, “con la influenza fue muy claro, porque si se podía enfocar toda la capacidad de producción mundial, eran alrededor de 800 millones de dosis y con esa cantidad no era suficiente”.

Destacó que ante la tecnología ineficiente, se tuvo que “empujar” las nuevas tecnologías, de ahí que la vacuna contra el SARS-Cov-2 se obtuvo en menos de un año.

“La infraestructura existente es ineficiente, por ejemplo, la vacuna de influenza se sigue produciendo en huevos de gallina, esta es una tecnología desde 1940 y ciertas normas ni siquiera existen para este tipo de vacunas, porque ya estaban antes, ya están probadas en mucha gente”.

Por esta razón, empresas, agencias regulatorias y gobiernos inyectaron recursos en tecnologías nuevas, por que se trataba de una emergencia “regularmente estos medicamentos tardan mucho tiempo en ser aprobados. La parte de innovación fue crucial, porque con lo que se tenía antes no se podía realizar la producción”.

LA VACUNA NO ES LA SOLUCIÓN TOTAL

Marichal Gallardo destacó que actualmente no se sabe si la vacuna contra el Covid-19 va a detener la propagación del virus.

Precisó que no está comprobado simplemente si con la vacuna se va a reducir la severidad de síntomas en ciertos grupos de edad, poblaciones o si va a detener la propagación del virus en el cuerpo de la persona vacunada para que esta persona infecte menos o qué simplemente se va a seguir propagando igual, “pero no vas a tener los síntomas graves que probablemente tendrías si no estuvieras vacunado”, advirtió.

POLÍTICAS DE INVERSIÓN

Explicó que los gobiernos tienen que invertir en capacidad de infraestructura local, “esto es un problema, porque ésta infraestructura está focalizada en ciertos lugares; los países en desarrollo y países pobres están a merced de la capacidad de producción que hay en otros lugares”, dice Pavel.

El biotecnólogo reconoció que también hay presión en la industria farmacéutica en cuanto al costo de la producción.

“Una vacuna debe ser barata y disponible, porque es una cuestión de salud pública general. Lo que se puede hacer es simplificar los procesos para que las fábricas disponibles no sólo estén produciendo las vacunas habituales de cada año, pero que esta capacidad que ya existe se pueda utilizar en caso de una emergencia como la que estamos viviendo”.

INICIO Y ALCANCE DEL PROYECTO

Pavel Marichal recordó que al inicio de su investigación no podían usar el virus infeccioso, por lo que desarrollaron otro tipo de vacuna que  se basa en la partícula viral, pero que no es infecciosa.

“Se produjo la molécula e iniciaron ensayos pre clínicos, de los cuales están en proceso de resultados y eventualmente generó mucho interés con otros candidatos de vacuna y colaboramos con dos hospitales, uno en Alemania y otro en Dinamarca, además de un puñado de empresas”.

El objetivo, dijo, es que eventualmente que estas tecnologías se implementen en fábricas y sitios de manufactura.

“El problema claro que existe ahorita es saber cuántas vacunas puede haber, tenemos que decidir a qué grupos se les dan las vacunas, las empresas tienen que entrar en negociaciones con gobiernos que involucra también precios, cantidades, dosis que requieren”, dijo.

“El problema es claro porque no hay suficientes dosis, y si el virus fuera inclusive más peligroso, estaríamos en un problema aún peor. El dilema con la parte de producción limitada ya existía, está estimado que la oferta de partículas virales que se usan para vacunas como la de polio o fiebre amarilla, es cinco veces menos que a la demanda, para ciertos tratamientos”, agregó.

“La situación más grave con el tema de las vacunas es que no se puede cobrar mucho por ella, entran otras cuestiones económicas, por ejemplo la cuestión de precios por economía de escala, ya que se tiene que ofrecer entre 10 y 12 dólares, que es más o menos los precios que están las vacunas existentes de coronavirus”.

Coincidió en que esto es un problema técnico en la parte de producción y distribución, ya que ciertas vacunas tienen requerimientos distintos en cuanto a logística y la capacidad de los países para manejarlas, “es un tema muy complejo que involucra cooperaciones entre academia, industria y gobierno”.

EL PROYECTO CONTIVIR

Espera solucionar algunos de los problemas de manufactura de esta terapia, que hoy se produce a través de técnicas ineficientes y muy difíciles de escalar para producción comercial. Esto a través de dos tipos de tecnología disruptiva impulsadas por el equipo de Ingeniería en Bioprocesos del MPI en Magdeburgo.

Esto se suma la técnica de cromatografía de bajo costo y alta eficiencia basada en membranas de celulosa desarrollada en el MPI por el Dr. Pavel Marichal, ingeniero mexicano del Instituto Tecnológico de Monterrey.

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Más eficiente ha demostrado ser esta plataforma que métodos de purificación tradicionales.

“Una vacuna debe ser barata y disponible, porque es una cuestión de salud pública general”. Expresó Pavel Marichal Gallardo, ingeniero biotecnólogo veracruzano.