Escenarios
•Mal fario de activistas
•Uno más asesinado
•Van tres con MORENA
Luis Velázquez
25 de enero de 2021
UNO. Mal fario de activistas
El 20 de octubre del año 2019 (hace 4 meses) en Tlapacoyan fue secuestrado el empresario y activista ambiental, de 70 años de edad, Miguel Vázquez Martínez.
Se lo llevaron cuando en atendía su negocio. Y desde entonces, ninguna pista.
La familia y los activistas han efectuado marchas y caminatas como parte de la resistencia pacífica y la respuesta del gobierno de Veracruz es el silencio.
Ahora, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, solicitó información al góber de MORENA y lo que bien pudiera alentar la esperanza de una búsqueda sistemática.
Pero… el 21 de enero, en Coatzintla, asesinaron a un activista social, el tercero que va, Abiram Hernández Fernández y Adán Vez Lira. Se llamaba Israel Martínez Barrera, de la Coordinadora para el Desarrollo Totonaca.
DOS. Calamitoso resultado social
Veracruz ocupa el primer lugar nacional en secuestros, feminicidios y extorsiones.
Y al gobierno del Estado, todo indica, pareciera, le vale a partir del desdén, el menosprecio, la indiferencia y hasta la apatía con que actúa y reacciona.
En todo caso, nadie descartaría que abrumado en el ejercicio del poder desearía usufructuar las mieles, los halagos y loas de López Obrador levantándole la mano como el político más honesto y leal de todos los tiempos.
Pero el resultado social es calamitoso.
TRES. Malandros perversos
De seguro, la familia del activista Miguel Vázquez miró hacia la Ciudad de México y con los enlaces de las ONG nacionales habrían llegado a la secretaría de Gobernación.
4 meses después, la familia como los amigos abrigan la esperanza de que don Miguel esté con vida. Ojalá.
Pero, al mismo tiempo, habrá quienes cavilen lo peor pues, de entrada, es demasiado, mucho, excesivo tiempo, y todo puede ocurrir.
Y más, en un Veracruz donde los carteles y cartelitos operan con saña y barbarie, rudeza y perversidad.
Por ejemplo, personas secuestradas, torturadas, ultrajadas, asesinadas, destazadas, quemadas en ácidos, sepultadas en fosas comunes, arrojadas a los ríos para flotar aguas abajo, colgadas de árboles.
CUATRO. Justicia tardía
Adán Vez Lira, ambientalista en la región de Actopan, apareció sin vida el 8 de abril del año 2020, y a la fecha, ningún detenido, ningún indiciado, ninguna carpeta de investigación observada por oficio.
Y Abiram Hernández Fernández, asesinado en Xalapa el 30 de marzo del año 2019, y apenas, apenitas, la semana anterior, la Fiscalía General anunció la captura del homicida, asegurando que era su pareja sexual.
Es decir, se demoraron veintidós meses para su detención, pero más aún, para informar a la población electoral de Veracruz que las pasiones humanas dieron paso a la muerte.
CINCO. 120 días de ineptitud
Los 4 meses que van del secuestro del ambientalista Miguel Vázquez significan 120 días de incapacidad de la Fiscalía General que ha de cubrir con esmero las fallas de la secretaría de Seguridad Pública para garantizar la vida de acuerdo con el llamado Estado de Derecho.
120 días donde cada día y noche se acumula el tsunami de violencia de norte a sur y de este a oeste de Veracruz.
SEIS. Un subsecretario al rescate
Las ONG de Veracruz confían en el subsecretario Alejandro Encinas. Es un político serio, congruente, con autoridad moral, mesurado y prudente.
Además, con una formación y experiencia política fuera de serie.
Está encargado de los derechos humanos. Y, bueno, allí donde el gobierno de Veracruz está fallando, a tal grado que expone el triunfo electoral en las urnas de los candidatos de MORENA a presidentes municipales y diputados locales y federales, Encinas puede cubrir con resultados concretos las grandes deficiencias.
Expediente 2021
Desaparecidos y cocinados
Luis Velázquez
25 de enero de 2021
Muchos años después, a partir de la temporada sexenal en el infierno con Javier Duarte, los desaparecidos siguen como una maldición sobre la tierra jarocha.
Bastaría referir el número incalculable de desaparecidos en el tiempo de MORENA en el palacio de gobierno de Xalapa. Trío de desaparecidos simbólicos, entre otros. Los 7 comerciantes de Río Blanco y Ciudad Mendoza en Ixtaczquitlán. Los 5 chicos de Xalapa en Emiliano Zapata. Y los trece ciudadanos de a pie en Playa Vicente.
Desde entonces, más de veinte Colectivos, integrados con madres con hijos desaparecidos, se han formado. Y con la esperanza de encontrar a sus hijos, digamos, «vivos o muertos», ellas siguen la búsqueda frenética con la esperanza y certeza por delante.
Pero en Veracruz, como en el resto del país, muchos desaparecidos tuvieron final trágico. Unos, secuestrados, desaparecidos, asesinados y sepultados en fosas clandestinas. Veracruz, un fosario, dijo en su momento el sacerdote de la Teología de la Liberación, José Alejandro Solalinde Guerra, ahora, apóstol obradorista.
Y otros, y por desgracia, habrían sido «cocinados». Convertidos en cenizas. Pozoleados en tambos con químicos y ácidos.
Así lo escribió y publicó en uno de sus reportajes la periodista Violeta Santiago, «El trabajo de rastreo de la Quinta Brigada en el Norte de Veracruz» y que por cierto fue elegido como uno de los cuarenta textos finalistas entre casi mil quinientos por la Fundación para el Nuevo Periodismo en Iberoamérica, de Gabriel García Márquez, para el premio anual.
Escribió la colega: «El secreto guardado por casi nueve años es que, aunque hay regiones que posteriormente dominaron en número de fosas y cadáveres, la falta de hallazgos de cuerpos en el norte de Veracruz no obedece a que el número de desapariciones sea bajo o disminuyera, sino a que la mayoría de las personas privadas de su libertad fueron reducidas hasta convertirse en menos que cenizas: fueron “cocinadas”. Irreconocibles de por vida. Desaparecidos para siempre».
DEGRADACIÓN HUMANA
Quizá uno de los casos más trascendidos fue con los 5 muchachos (una mujer, menor de edad, y 4 jóvenes), originarios de Playa Vicente, secuestrados por elementos de la policía estatal asignados en Tierra Blanca, y entregados al jefe capo de la región.
Entonces, los padres se plantaron frente a las oficinas del Ministerio Público en Tierra Blanca en una jornada extenuante y sistemática de resistencia pacífica clamando justicia.
Nunca, y por desgracia, los 5 chicos fueron encontrados.
Jamás, incluso, ni siquiera, vaya, los cadáveres.
En el palenque oficial siempre quedó la percepción de que los malandros «los pozolearon», mataron y quemaron sus cadáveres y luego habrían dispersado las cenizas en las aguas de un río para desaparecerlos para siempre.
Fue en el sexenio de Javier Duarte, cuando las fosas clandestinas de «Colinas de Santa Fe», en la ciudad de Veracruz, adquirieron relieve continental y cuando el periódico «El País», de España, con su enviado especial publicara reportaje con el siguiente titular: «En Veracruz hay más fosas clandestinas que municipios».
El desdén, el menosprecio, la indiferencia, la apatía, la soberbia y la petulancia, todo junto en cóctel explosivo del Duartazgo, cuyo jefe máximo, Javier Duarte, vive en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, sentenciado a 9 años de cárcel por otros delitos, menos por desaparición forzada, como tampoco lo fuera su secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, ex presidiario del penal de Pacho Viejo por otros delitos, menos por desaparición forzada.
La saña y la barbarie «cocinando» cadáveres en Veracruz. Ni siquiera, vaya, en las guerras de Vietnam y Afganistán, la naturaleza humana alcanzó tales niveles de degradación social. A lo más que llegaron fue a colgar los cadáveres de árboles a orilla del camino como estrategia terrorista, igual, igualito que los Realistas con los indígenas y campesinos en la guerra de Independencia.
VIÑETAS DE LA BARBARIE
Los jinetes del Apocalipsis en el siglo XXI, dueños de Veracruz:
1. Secuestrados y desaparecidos, el 99.9 por ciento, en la impunidad.
2. Campeón nacional en secuestros, feminicidios y extorsiones.
3. Manzana de la discordia entre carteles y cartelitos por la autopista de sur a norte, los tres puertos marítimos para la carga y descarga de droga, pistas clandestinas, flexibilidad de presidentes municipales para aliarse con los malandros y alianza de jefes policiacos y policías creando y recreando el viejo conceptos de narcopolicías.
4. Los jugosos negocios con el huachicoleo, los migrantes, la prostitución, los secuestros exprés, el cobro del llamado derecho de piso y la venta de protección.
5. El terrorismo con las personas decapitadas para meter miedo a la población.
6. La saña y la barbarie con la sepultura en fosas clandestinas de las personas asesinadas.
7. Los cadáveres pozoleados para que ninguna huella quede de los desaparecidos.
8. En el cóctel explosivo anterior que como guadaña se extiende y multiplica en Veracruz, el desdén, la indiferencia, el menosprecio, sin duda la incapacidad, el principio de Peter, de la autoridad.
Lo más grave, terrible, espantoso, son las siguientes viñetas de la barbarie:
A: El secuestro de una persona.
B: La violación, si es mujer.
C: El asesinato… si la familia se declara incompetente para cubrir el pago del rescate.
D: La sepultura en fosa clandestina.
E: El cadáver tasajeado.
F: El cadáver «pozoleado».
G: Las cenizas arrojadas a un río, quizá a una laguna, acaso al mar, para perder cualquier rastro humano.
H: La desesperación de cientos, miles quizá, de padres de familia buscando a sus hijos, sobrinos, primos, tíos, con la esperanza, en todo caso y luego de tanto tiempo, encontrar sus restos para la sepultura donde les lleven flores y veladoras y recen el rosario.
Fue la vida en Veracruz con Javier Duarte.
Lo fue con Miguel Ángel Yunes Linares.
Lo es con Cuitláhuac García Jiménez.
¡Vaya desgracias sórdida y siniestra para los 8 millones y cacho de habitantes de Veracruz!
Barandal
•Prófugos de la justicia
•Mansur, Wínckler y Even
•¡Pena de pena ajena!
Luis Velázquez
25 de enero de 2021
ESCALERAS: Hay un trío de hombres prófugos de la justicia en Veracruz. Duante varios años estuvieron en las mieles del poder y fueron «de todo y sin medida» como cantaba José José. Y luego de vivir en la gloria y el paraíso terrenal, ahora, cada día y noche en el infierno.
Uno. Moisés Mansur Cysneiros, el amigo de la infancia, adolescencia, juventud y madurez de Javier Duarte. Cordobeses ilustres. Casi 6 años, dueños del día y de la noche. El 20 de octubre del año 2016, Duarte dejó la silla embrujada del palacio y entró durante 40 días el interino, Flavino Ríos Alvarado. Ese mismo día, Mansur también conoció a fondo el fondo del infierno.
PASAMANOS: Ahora, interpuso un amparo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y que lo analizan. Está acusado de complicidad con Duarte, caray, insólito, teniendo tanto dinero, de lavado de dinero.
En 2019, solicitó el amparo. El juez federal en Zacatecas se lo otorgó. Pero la Fiscalía General de la Republica apeló y «el juicio fue remitido para revisión al primer Tribunal Colegiado en materia penal».
La decisión está en la cancha de la SCJN. En tanto, Mansur, en el infierno tan temido.
Caray, de los días felices a los días huracanados. Desde entonces, los dos años de Miguel Ángel Yunes Linares y los dos años que van de MORENA y la 4T en Veracruz.
CORREDORES: Dos prófugos más de la justicia. Jorge Wíncler Ortiz, Fiscal General elegido para 9 años por el Congreso local, y su profesor, Marco Even Torres Zamudio, Fiscal Anticorrupción. Ambos, viviendo quizá «a salto de mata». Acaso, de casa en casa, digamos, para despistar.
Tiempo aquel de la yunicidad cuando Wínckler era feliz trepando fotografías en las redes sociales con un mandil gigantesco cocinando paella para festín familiar y amical. Tiempo cuando Torres Zamudio, navegando con vientos favorables, hasta se compró un departamento en Xalapa para vivir tranquilo durante los 9 años que duraría su nombramiento.
Uno y otro apenas disfrutaron los 2 años de la yunicidad, y casi diez meses de Cuitláhuac García, cuando fueran destituidos.
BALCONES: Sabrá el chamán el desenlace. Pero el infierno para ellos. Pero más, mucho más, para las esposas y los hijos, quizá en el caso del ex Fiscal Anticorrupción, también nietos.
En todo caso, cualquier viaje sexenal significa una oportunidad para el servicio público. Digamos, incluso, que «la patria los necesitaba» como suelen decir los políticos.
Y de pronto, vaya maldición, sea porque escucharon los cánticos de las sirenas y cometieron abusos y excesos del poder, sea porque «los demonios andaban sueltos» y las nuevas tribus políticas en el poder se fueron contra ellos, vaya infortunio y desventura el resultado.
PASILLOS: El duartista Moisés Mansur y el yunista Jorge Wínckler son, parece, quienes más se están defendiendo. Torres Zamudio llevaría su caso con más bajo perfil, apostando a un mejor cabildeo.
Mientras, Javier Duarte cumple sentencia de 9 años en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, y los duartistas encarcelados en Pacho Viejo fueron liberados y llevan el proceso penal en libertad, desde sus casas y negocios.
Incluso, Duarte se ha ofrecido como testigo protegido al obradorismo para declarar, quizá, en contra de Enrique Peña Nieto, su antiguo protector, y se ha quedado solo predicando en el desierto penitenciario.
Por fortuna, pronto contraerá nupcias para tener nuevas razones para vivir, ser, estar, soñar y trascender.
VENTANAS: Con todo son lecciones de vida pública que bien pudieran quizá considerarse para un buen gobierno. Más, mucho más, por la familia, la esposa, los hijos, los padres ancianos. Ta’canijo, primero, encumbrarse como funcionario público. Y después, vivir «a salto de mata» como prófugo de la justicia.
Malecón del Paseo
•“El Vengador Anónimo”
•Disminuyó violencia
•Clasecita para el góber
Luis Velázquez
25 de enero de 2021
EMBARCADERO: Charles Bronson filmó tres películas intituladas “El Vengador Anónimo”… En el filme, trío de pandilleros de Nueva York asesinan a su esposa y golpean y ultrajan a la hija, ya casada… Bronson es arquitecto y su yerno le avisa… Entonces, comienza el camino al Gólgota reclamando justicia en la barandilla… El director policiaco le da largas y transfiere a un encargado… Y el policía a cargo de…, también da largas… Semanas después, ningún resultado… Entonces, aparece “El Vengador Anónimo” haciéndose justicia por mano propia…
ROMPEOLAS: En las noches, Bronson, interpretando a su personaje, pasea en las calles de Nueva York… Siempre, con un gabán tipo Pedro Navajas, Andrés García… Y en la bolsa lleva una pistola… Camina y camina en calles solitarias… Incluso, se mete en cafés y cantinas donde solo toma un lechero y saca la billetera y ex profeso la luce delante de todos, digamos, en un simple y sencillo acto de provocación para que otros miren y quizá ladrones lo sigan…
ASTILLEROS: Y lo siguen… Entonces, en una calle solitaria los enfrenta y comienza a matar a truhanes, pillos y asaltantes… Incluso, al mismo tiempo enfrenta a dos y tres malosos y los asesina… Y huye… La policía vive la peor incógnita porque por más y más que observan la pista, fracasan… Incluso, la prensa acosa a la policía y exige resultados… Presionado, el director policiaco cambia de estrategia… Ordena a su elite, primero, ubicar el barrio donde se han dado los crímenes… Y segundo, toda vez que “El Vengador Anónimo” es muy buen tirador, tiro seguro, ordena revisar los archivos para detectar a los ciudadanos soldados en las guerras de Estados Unidos…
ESCOLLERAS: Por fin, lo ubican… El jefe policiaco informa a sus jefes, incluso, al gobernador de Nueva York… Y topa con pared… Los jefes están felices y contentos por una sola razón… Desde que “El Vengador Anónimo” busca, persigue y asesina a los malandros, el índice de delincuencia ha caído de forma estrepitosa… Los mismos ladrones y asaltantes están llenos de miedo… Y los jefes superiores ordenan al jefe policiaco que dejé hacer a “El Vengador Anónimo”… Si acaso, le autorizan, un calambre…
PLAZOLETA: El calambre es sencillo… El jefe policiaco visita a “El Vengador Anónimo” en su casa, donde lo espía, y le dice que ya saben de su identidad… Y se retira… Incluso, lo vigilan… Pero Charles Bronson es más hábil y los burla… Una noche, se topa con un trío de pilluelos y se agarran a tiros… Y uno lo hiere y Bronson termina en el hospital… El jefe policiaco lo visita luego de la operación en la pierna donde resultó herido… Y por encargo de los jefes superiores, le ofrece su libertad a cambio de abandonar Nueva York… “Lo más pronto” le dice el policía… Bronson responde: “Esta misma tarde”…
PALMERAS: La policía y el gobernador, ultra contra súper agradecidos con “El Vengador Anónimo”, lo blindan y dejan en libertad… Por desgracia, en Veracruz, tiradero de cadáveres y de impunidad, en ningún momento será necesario reproducir la historia fílmica de Charles Bronson, porque el góber de López Obrador pidió el jueves 21 de enero del año 2021 en el siglo XXI (los astros acomodados) que “los medios ya no sean alarmistas, porque Veracruz ya no se pinta de rojo” y la violencia, ajá, ha desaparecido… Ta’güeno… Allá el góber con el mundo rosáceo donde vive… En las calles y en los pueblos continúa oliendo a pólvora y hay un río de sangre…
