Escenarios
•Un pueblo con hambre
•690 millones jodidos
•Vivir haciendo al tonto
Luis Velázquez
17 de diciembre de 2020
UNO. Un pueblo con hambre
El Premio Nobel de la Paz, David Beasley, centró su discurso en una realidad truculenta. Todas las noches, dijo, 690 (seiscientos noventa) millones de personas en el mundo se acuestan con hambre.
Caray, desde hace rato en Veracruz la pesadilla es dura y ruda, siniestra y sórdida. Según el INEGI, medio millón de habitantes del estado jarocho únicamente hacen dos comidas al día de tanta pobreza y miseria en que están “atrapados y sin salida”.
DOS. Regiones de miseria
El Nobel de la Paz es jefe máximo del Programa Mundial de Alimentos. Y su conocimiento y experiencia gira alrededor de los 5 continentes.
Miseria atroz, por ejemplo, en Somalia, donde los niños mueren de hambre casi casi con las vértebras de fuera, rompiendo la piel humana. Ni se diga anémicos y desnutridos. Sus padres, igual de famélicos.
El INEGI ubicó en Veracruz zonas de miseria, igual, igualito que en las regiones indígenas. Por ejemplo, en las colonias populares de las ciudades urbanas, convertidas en el paraíso terrenal para los migrantes del campo a la ciudad donde se exilian de sus pueblos jodidos soñando con la tierra prometida, y, claro, y por desgracia, les va peor.
TRES. Pueblos ricos, gente pobre
El Premio Nobel de la Paz retrató la fallida política económica y social en el mundo.
Por ejemplo, en el caso de Veracruz, una entidad rica y pródiga en recursos naturales pero habitada por gente en la miseria, el último escalón de la dignidad humana, y la pobreza.
6 de cada diez habitantes en la jodidez total y absoluta, en tanto doscientas familias son dueñas de más del 60 por ciento del capital.
Ya se sabe, la terrible y espantosa desigualdad social y económica que flagela a Veracruz, igual, igualito que a otros pueblos del mundo.
Por eso, la 4T llegó al poder presidencial y en 7 estados del país abanderando la feroz lucha contra la desigualdad. Pero lo pronto, han transcurrido dos años viviendo en gerundio, es decir, ofreciendo lo que, dicen, algún día cumplirán.
CUATRO. ¡Vaya mundo que vivimos!
Si 690 millones de personas se acuestan todas las noches con hambre, ¡vaya mundo en que seguimos viviendo!
Bastaría recordar que la mitad de los pueblos y la otra mitad fueron fundados por migrantes, familias, pueblos enteros huyendo de la miseria y la pobreza, la guerra y las epidemias, de un extremo del planeta a otro.
Casi casi como Moisés guiando al pueblo judío durante treinta años en búsqueda del paraíso terrenal.
Y muchos siglos después, la misma historia de jodidez cuando las ideologías han desfilado por los palacios de gobierno sin aterrizar el soñado paraíso socialista.
Y en contraparte, la devastadora corrupción política. Y de militantes de todos los partidos.
CINCO. Vivir haciéndose tonto
Soñar con la igualdad económica y social, educativa y de salud, de seguridad y procuración de justicia y desarrollo humano es hacerse tonto.
El relato bíblico lo dice sin rodeos. Pobre naciste. Pobres eres. Pobre morirás.
El mundo, con pobres y ricos. Los jodidos, “carne de cañón” para venderles esperanzas y utopías en cada nuevo sexenio y ganar elecciones.
Incluso, por más y más promesas y juramentos y “golpes de pecho” que se den los políticos de todos los partidos, allá los ingenuos que todavía les crean.
Inverosímil, por ejemplo, que 690 millones de personas todas las noches se acuesten con hambre.
El fracaso más ruin de las políticas públicas y de los gobernantes de izquierda, centro y derecha, y anexos y conexos.
Expediente 2020
Iglesia, cero a la izquierda
Luis Velázquez
17 de diciembre de 2020
Antes, mucho antes, la voz de la iglesia, la homilía del sacerdote, el evangelio del presbítero, la palabra del obispo, eran sagradas… para la población, pero también, para las tribus políticas.
Bastaba una palabra de los ministros de Dios para recomponer las políticas públicas.
Incluso, cuando los candidatos a presidentes de la república y gobernadores andaban en campaña electoral solían reunirse, por lo general, con bajo perfil, discretos, discretitos, con los obispos.
Entonces, parecía, estaban seguros los políticos de que las elecciones en las urnas primero se ganaban en el confesionario y en la homilía en cada misa.
Todavía hacia finales del siglo pasado y principios del siglo XXI, en Veracruz, por ejemplo, el arzobispo Hipólito Reyes Larios, y su antecesor, Sergio Obeso, solían tomar cafecito, desayunar, comer, cenar, según el caso, con el jefe del Poder Ejecutivo y el primero y el segundo círculo del poder.
Según versiones, uno que otro secretario del gabinete legal hasta una o dos botellitas de champagne y vino consagrado solían tomarse en la tertulia amical con el arzobispo, por ejemplo.
De pronto, ahora en la 4T en la silla embrujada del palacio de Xalapa, ni un saludito para la iglesia católica y apostólica, se ignora si porque López Obrador es cristiano.
Todavía peor, desde hace ratito, el Trucutú del palacio, el secretario General de Gobierno, se ha mantenido con los guantes puestos y ha revirado a veces al arzobispo y en otras ocasiones a su vocero, sintiéndose quizá Benito Juárez o Ignacio Ramírez, el Ministro de Instrucción Religiosa de Juárez, para mantener separado al Estado de la iglesia.
Desde luego, “El dos del palacio” los rafaguea por órdenes superiores, el góber que esconde la mano.
La iglesia hoy en Veracruz, cero a la izquierda. Las voces opositoras, opositoras son, cero a la izquierda. Ninguna tiene razón. Tampoco ningún obispo ni arzobispo ni presbíteros.
Las Autodefensas, llamadas delincuentes, igual que los malandros.
Las ONG, los grupos académicos, los Colectivos, cero a la izquierda.
Las cámaras empresariales, cero a la izquierda.
Uno que otro medio, digamos, crítico, cero a la izquierda. Ignorado. Desdeñado. Incluso, rafagueados desde los Cárteles Mediáticos, igual que en el duartazgo.
Pero de entre todos, si la voz de la iglesia es menospreciada, entonces, ya nada, absolutamente nada puede esperarse de la 4T en Veracruz.
Podrán, entonces, el arzobispo y los diez obispos de Veracruz seguir expidiendo mensajes navideños y comunicados, haciendo declaraciones mediáticas, predicando la homilía reclamando justicia social y una mejor calidad de vida que desde el palacio de enfrente los tirarán a locos, voces hablando en el desierto.
RETRATO ECLESIÁSTICO DE VERACRUZ
El mensaje navideño del arzobispo y los diez obispos fue contundente.
Uno, economía en decrecimiento en Veracruz. Dos, más pobreza. Tres, negocios y empresas cerradas. Cuatro, desempleo creciente.
Cinco, incertidumbre y zozobra en el diario vivir. Seis, insuficiente sistema de salud. Siete, débil sistema educativo.
Ocho, narcotráfico, sembrando la desesperanza, la tristeza y el miedo. Nueve, incesantes contagios y muertos por COVID.
Diez, fragilidad de las estructuras sociales, económicas y políticos. Once, “cansancio, soledad, impotencia y desesperación social”.
Doce, “la descalificación a cualquier persona o grupo que piense de otra manera, dando lugar a rivalidades, revanchas y actitudes que no posibilitan un mínimo diálogo para acuerdos constructivos ni favorecen la concordia ni la fraternidad”.
Son, entre otros, los doce apóstoles del diablo de la 4T en Veracruz con las tribus guindas encaramadas en el palacio de Xalapa.
Desde hace ratito, unos dos años, es el discurso de la iglesia católica y apostólica en Veracruz. Y de nada ha servido. Ningún trascendido. Cero prudencia y cordura en la 4T para escuchar las voces de los otros y sopesar y cavilar y enmendar la plana si es necesario, pues infalibles se consideran.
Un mundo repleto de discordia donde cada uno de los actores políticos van por caminos diferentes, encontrados, ríspidos, embrocados.
DESENCANTA LA 4T
El comunicado eclesiástico tiene tres puntos neurálgicos como vaso comunicante, eje rector, brújula social:
Primero, la impotencia de la población para restablecer la vida provinciana.
Segundo, el cansancio social de tanto estar levantando la mano para vivir y usufructuar el Estado de Derecho, sin que ninguna voz oficial conteste con resultados concretos, específicos y macizos.
Y tercero, la soledad. La soledad de adentro y la soledad de afuera. La soledad que significa sentirse desprotegido y desamparado. La soledad que lleva, a veces, a la indignación crónica y a la resistencia pacífica. O de plano, como en el caso de las Autodefensas y Guardias Comunitarias, a empuñar las armas para defenderse ante la evidente incapacidad gubernamental para garantizar la vida.
El comunicado del domingo 13 de diciembre está firmado por el arzobispo y los obispos titulares y eméritos de Coatzacoalcos, San Andrés Tuxtla, Veracruz, Córdoba, Orizaba, Papantla y Tuxpan.
Y sin embargo, la respuesta de la 4T en Veracruz fue el silencio, el desdén, el menosprecio.
Tal cual, entonces, que cada familia, cada pueblo, cada comunidad, se cuide como pueda. Y luche para buscar una mejor calidad de vida. Y se integre en ongs, asociaciones, fundaciones, para tocar puerta en otros niveles oficiales y posibilitar la calidad de vida tan necesitada, deseada y soñada.
A la luz de la palabra de los obispos y arzobispo, nunca hemos estado tan solos en Veracruz como ahora.
¡Vaya 4T!
Barandal
•Insultantes colegiaturas
•$7 mil mensuales
•Exitoso negociazo
Luis Velázquez
17 de diciembre de 2020
ESCALERAS: Las universidades públicas y privadas de Veracruz cerraron el ciclo escolar. Hasta nuevo aviso, seguirán las clases en Internet. Hay días cuando, por ejemplo, en menos de 24 horas han aparecido 180 nuevos contagiados del COVID.
Pero en un tiempo de la recesión como jinete truculento arrastrando el desempleo y los salarios de hambre, insultantes, resulta paradójico que la colegiatura en varios colegios de educación superior lleguen a 6 mil y 7 mil pesos mensuales.
Si hay calidad educativa en tales universidades privadas, caray, inaccesibles para el grueso de la población en un Veracruz donde 6 de los 8 millones y cacho de habitantes están en la miseria, la pobreza y la jodidez.
PASAMANOS: La educación privada es un negocio como cualquier otro. Pero tratándose de un servicio de envergadura social, los ilusos esperarían un sentido humanitario de los dueños y, digamos, reconsiderar las cuotas, o en todo caso, abrirse más, mucho más, a las becas.
Hay dueños de escuelas privadas que iniciaron con la primaria y les fue tan bien que ahora tienen un sistema educativo desde el kínder hasta maestrías y postrados.
Además, instalaciones de primer nivel. Y ellos mismos y los hijos, llevando vida imperial y faraónica, ¡y qué bueno, por eso trabajan!
CORREDORES: El pago de 6 mil, 7 mil pesos de una colegiatura mensual en Veracruz ha de cotejarse con los salarios de hambre de la mayoría poblacional.
Un indígena de la sierra de Zongolica, por ejemplo, gana 70 pesos diarios en el jornal.
El salario mínimo percibido por un obrero común. El ingreso a destajo de los trabajadores informales, la mayoría, si se considera, por ejemplo, que uno de cada 3 jefes de familia lleva el itacate con el ingresito obtenido en el changarro en la vía pública, y ni modo enviar a sus hijos a la universidad privada, digamos, el Cristóbal Colón o la Universidad del Valle de México, UVM.
BALCONES: Desde afuera, un ciudadano de a pie consideraría que la calidad pedagógica en las escuelas particulares es de primera, lejos de la educación oficial.
Pero si así fuera, entonces la secretaría de Educación de Veracruz, en alianza con las universidades oficiales (UV, UPAV; Tecnológicos, etcétera) mucho lograrían si se esmeraran en mejorar y enaltecer y conservar y multiplicar la calidad de la enseñanza para prestigiarse por encima de todas.
PASILLOS: Además, buscar con gran sentido creativo nuevas formas de financiamiento.
Bastaría referir un dato estremecedor: cada ciclo escolar, la Universidad Veracruzana, UV, deja fuera a más de veinticinco mil jóvenes aspirantes a ingresar, simplemente, por un presupuesto limitado para construir salones de clases y laboratorios.
Pero mucho más, para ofertar plazas magisteriales y aumentar la nómina de profesores.
Entonces, los 25 mil chicos, aprox., que cada año son rechazados terminan, por lo regular, en escuelas “patito” y quizá, con esfuerzo sobrehumano y titánico de los padres de familia, uno que otro ingresaría a la universidad privada, digamos, para evitar la pérdida del semestre.
VENTANAS: Antes, mucho antes, la UV dejaba fuera a unos quince mil jóvenes en cada ciclo escolar. Ahora anda por los 25 mil. Es decir, cada vez se incrementa la cantidad rechazada. Día llegará cuando se vuelva insostenible. La UNAM, por ejemplo, la más prestigiada del país, rechaza a unos cien mil aspirantes en cada ciclo anual.
6 mil, 7 mil pesos mensuales de colegiatura en las universidades privadas equivale al salario mensual de miles de padres de familia.
He ahí la terrible y espantosa desigualdad económica, social y educativa.
Malecón del Paseo
•Veracruz huele a pólvora
•Todo mundo pide justicia
•Voces desoídas y desdeñadas
Luis Velázquez
17 de diciembre de 2020
EMBARCADERO: En la cancha nacional Veracruz es una república conocida porque la mitad de la población y la mitad de la otra mitad se la pasa pidiendo justicia… Solicitan justicia los padres con hijos desaparecidos para que el Estado les auxilie a ubicarlos, vivos o muertos, y si están muertos para la sepultura en un panteón donde llevar flores y veladoras… Piden justicia los familiares del número incalculable de mujeres asesinadas… Y los parientes de los niños y ancianos asesinados… Y de los activistas sociales, taxistas, profesores, políticos, alcaldes y líderes partidistas ejecutados en un Veracruz oliendo a pólvora y con ríos de sangre…
ROMPEOLAS: Piden justicia los familiares de la comunidad sexual que han sido asesinados, todos, en la impunidad… Claman justicia los directores y profesores de las escuelas asaltadas y desvalijadas por los rateros… Exigen justicia los familiares del trío de reporteros asesinados, una mujer y dos hombres, los tres corresponsales de los periódicos Gráfico y Diario de Xalapa y El Mundo de Córdoba… Reclaman justicia todos y cada uno de los cientos de pasajeros asaltados en un viaje local o foráneo de autobuses…
ASTILLEROS: Piden justicia los padres de los niños con cáncer, tan desatendidos en los hospitales públicos… Y también la comunidad sexual por el desabasto de medicinas para los compas enfermos de VIH, entre otros, René, el ex amigo del góber de la 4T… Y claman justicia cientos de pueblos indígenas, rurales, suburbanos y urbanos donde los carteles y carteles se han adueñado del día y de la noche y viven y padecen las horas más oscuras…
ESCOLLERAS: Piden justicia laboral por miles y miles de personas desempleadas, jefes de familia, solteros, divorciados, separados, que tocan y tocan puertas para una oportunidad laboral y todas están cerradas… Ahora, claro, por culpa del coronavirus (al que tanto han culpado el góber de la 4T y el secretario de Salud de sus errores y desvíos), pero antes, por una política económica fallida, incapaz de alentar la creación de empleos… Pero también los empresarios piden justicia con un Veracruz pacificado para invertir y que dadas las circunstancias están maniatados…
PLAZOLETA: Desde la homilía, el arzobispo de Xalapa clama justicia social… Y se centra en el oleaje de inseguridad e impunidad… Y, bueno, si su palabra es desoída, entonces, ninguna lucecita alumbra el largo y extenso túnel del desencanto y la desesperanza… Y por tanto, solo resta unirse a las autodefensas y guardias comunitarias aunque el secretario de Seguridad Pública las llame delincuentes… Las alumnas de la FACICO, Facultad de Comunicación de la Universidad Veracruzana, reclamaron justicia por el Porky, el seguidor y fans de los Porkies de Xalapa, Córdoba y Boca del Río…
PALMERAS: Ta’canijo un Veracruz donde cada vez más y más y más familias y parientes y más compadres, amigos, conocidos y vecinos claman justicia de norte a sur y de este a oeste… Más, porque en la Fiscalía General hay una mujer (la primera en la historia local) de quien se esperaría gran sensibilidad social… Pero, bueno, cuando el principio de Peter se revuelca con la ineficacia y la ineficiencia, y hasta el desdén y el menosprecio, entonces, la resultante es un pueblo clamando justicia en cada nuevo amanecer y anochecer… Simple y llanamente, como diría el clásico, un pueblo hambriento de justicia… Y porfis, que ningún ocurrente ni gracioso inculpe al coronavirus…
