Escenarios
•Lista negra de reporteros
•Vetados por vocero de 4T
•“Aquí mando yo”, ajá
Luis Velázquez/Parte I
UNO. Lista negra de reporteros
El hecho existió. El vocero del gobierno de Veracruz compareció en la LXV Legislatura. Y antes circuló lista negra para vetar, digamos, a la prensa incómoda, indeseable, para Iván Luna.
Interrogado, el vocero del góber de la 4T “se curó en salud” y tiró la pelota al jefe de prensa del Congreso local, Aldo Valerio, parcela de poder del secretario frívolo, Zenyazen Escobar.
DOS. Jugaba de la 4T
El veto se dio. La reportera de un medio digital descubrió que su nombre estaba en la lista. Intentó entrar al Congreso. Fue impedida. Y regresó a su oficina, igual, igualito que otros más.
En primera instancia, la premisa sería que, de acuerdo con su conducta, el vocero de la 4T ordenó la lista negra. Y como fue descubierto, entonces, exhibió en la plaza pública al vocero del Congreso, digamos, en orden de jerarquías.
Y el vocero de Zenyazen apechugó.
Los chicos pretendiendo quizá ocultar la verdad. Acaso evitar un desaguisado cuando, caray, los únicos con voz y voto y veto en el Congreso son los cincuenta diputados. Uno de ellos, Rubén Ríos (soñando con la candidatura de MORENA a presidente municipal de Córdoba) abandonó la sala parlamentaria cuando los vientos huracanados caían sobre su estatura napoleónica.
TRES. Los soldados de la patria
El veto a la prensa incómoda nunca se dio, por ejemplo, en el tiempo turbulento de María Georgina Domínguez y Alberto Silva Ramos como voceros de Javier Duarte.
Tampoco en el bienio de Elías Assad, vocero de Miguel Ángel Yunes Linares, y que, además, era, es, una dama en el trato.
Menos, mucho menos, en el tiempo de Alfredo Gándara Andrade como vocero de Fidel Herrera Beltrán.
Pero, bueno, se trata del estilo personal de los soldados de la patria. Los siervos de la nación.
CUATRO. Oh Poncio Pilatos
Y si el góber precioso de la 4T inculpó al COVID de las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, ASF, por más de 2 mil 400 millones de pesos…
Y si el secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, también inculpó al coronavirus de sus irregularidades de acuerdo con la ASF…
Entonces, aprendida la lección de Herodes de “lavarse las manos”, al vocero del góber se le hizo fácil inculpar al vocero del titular de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín.
CINCO. Carteles Mediáticos
La 4T en Veracruz resulta insólita. Por ejemplo, los siguientes secretarios del gabinete legal tienen sus Carteles Mediáticos según la fama pública en el gremio reporteril.
A, Erik Patrocinio Cisneros Burgos, General de Gobierno. B, Zenyazen Escobar, Educación. C, Hugo Gutiérrez Maldonado, Seguridad Pública.
Incluso, trasciende que Aldo Valerio, quien aprendiera el oficio como cadenero en antro de la región centro, también tiene su Cartel de Reporteros.
Si hay presupuesto oficial, hay Carteles Mediáticos.
SEIS. Mala imagen del góber
Iván Luna pidió su palangana con agua limpia, jabón y toalla y se declaró inocente de la lista negra de reporteros en la comparecencia.
Al bat reveló, sin embargo, que tienen convenios publicitarios con doscientos noventa y siete (297) medios locales y cuarenta nacionales.
El resultado es la mala, pésima imagen del gobierno de Veracruz.
Por un lado, pocos, excepcionales ciudadanos de a pie respetan (menos, mucho menos, admiran) al góber.
Y por el otro, el tiradero de cadáveres y de impunidad está por encima de los resultados, considerando que los hechos son el único aval de un político, de igual manera como de una persona.
Expediente 2020
El duartista suertudo
Luis Velázquez
07 de diciembre de 2020
Gabriel Deantes es un suertudo. Desde que llegó a Veracruz, los vientos a su favor. Gracias a su primo, Alberto Silva, El cisne, entró al corazón y las neuronas de Javier Duarte. Y le fue bien. Muy bien.
Durante un tiempo debió firmar el acta judicial en Pacho Viejo, sometido a un proceso penal en ciernes.
Y en tanto Miguel Ángel Yunes Linares como gobernador encarceló a unos treinta duartistas, más a sesenta policías acusados de desaparición forzada, hubo quienes la libraron.
Entre ellos, Erik Lagos, Alberto Silva, Adolfo Mota, Jorge Carvallo Delfín y Deantes.
En el palenque político y social agarró fama, entre otras cositas, por su residencia en el Frac. Las Animas, de Xalapa, conocida como “Villa Meona”. “Meona”, porque tenía montón de baños. Incluso, hasta elevador. Y sala de cine.
Un palacio, pues. Su castillo. Su búnker.
Ahora, cuando MORENA gobierna en Veracruz y en el país, y según el diputado federal, Porfirio Muñoz Ledo, el partido de López Obrador permanecerá dieciocho años en el poder público, Gabriel Deantes cayó, digamos, para arriba.
En todo caso, es hábil. Muy hábil. Vivaracho, quizá.
Por ejemplo, de acuerdo con las versiones, Javier Duarte, el político preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, habla maravillas de su persona.
“Es muy leal” suele decir el ex gobernador de Enrique Peña Nieto.
Pero…, por si duda existiera, alquiló parte de su residencia en Las Animas, a dos cuadras del Club Britania, en la calle Netzahualcóyotl, a un personaje connotado. Se llama Arturo López Obrador y es hermano del Señor Presidente.
Comparten la mansión. Arturo, casado en segundas nupcias, parece, tiempo cuando para el fiestón, contrató a Margarita, “la diosa de la cumbia” para amenizar el banquete de la boda.
Y aun cuando en el trascendido se habla de una distancia entre Arturo y su hermano Andrés Manuel, “la sangre llama a la sangre”, y de raspón, por añadidura, Deantes estaría bendecido, protegido, y en un descuido hasta se mete en el Palacio Nacional y en el palacio de Xalapa, digamos, de cara a la elección de presidentes municipales y diputados locales y federales como operador electoral. Su fuerte.
AMAR AL PRÓJIMO Y AL PRÓXIMO
Hubo un tiempo cuando Arturo López Obrador estuvo en la mira. Fue cuando trascendiera que su primera esposa trabajaba en el sexenio de Javier Duarte. Parece, en la secretaría de Educación. Reality-show se armó.
Pero “pasado un ratito”, las aguas desbordadas volvieron a su cauce y ahora, con el hermano en la presidencia de la república, quizá, quizá, quizá, vientos favorables.
Nunca, claro, Jesucristo perdonó a Judas. Perdonó, sin embargo, a Pedro cuando lo negara ante el soldado fenicio. También perdonó en el Gólgota al ladrón bueno.
Y como López Obrador predica “el amor al prójimo” y al próximo, acaso estaría dando el ejemplo perdonando a Arturo. Quizá ya. Quizá pronto.
Más, porque la sangre llama.
Por eso, la jugada de Gabriel Deantes.
Incluso, en la versión política se afirma que otros duartistas están regresando a la cancha pública estatal.
Por ejemplo, Arturo Bermúdez Zurita y Vicente Benítez, el hijo predilecto que fuera de Costa Rica.
Ellos, por ejemplo, están enviando correos electrónicos a los amigos avisando que están de regreso.
Por ahora, se ignoran sus destinos. La cancha donde juegan. El nombre del partido al que se aliaron.
Bermúdez ya se publicitó en un programa de TV Azteca. Benítez y Deantes, con bajo perfil. Esperando el momento para el zarpazo espectacular.
Ahí van.
LOS OTROS DUARTISTAS
El karma se está cerrando. O pareciera. Por ejemplo, que Javier Duarte se puso a dieta en serio y en serie y está hecho un toro. Feliz y dichoso, porque pronto, se asegura, volverá a casarse con la chica de Rodríguez Clara. Y la boda será, sería en el Reclusorio Norte.
Otros duartistas, sin embargo, con bajo perfil.
Entre ellos, Érick Lagos, de quien se afirma tiene cáncer en el estómago.
Adolfo Mota, parece, entregado a cultivar flores en el negocio familiar y hasta exportando.
Jorge Carvallo, con sus negocios, pian pianito, pero operando con su discípulo amado, Marlon Ramírez.
Alberto Silva Ramos, soñando con el Partido Verde.
Luis Ángel Bravo Contreras, con su despacho jurídico en Córdoba y Xalapa, y con rancho impresionante.
María Georgina Domínguez, su vocera, retirada de la política y el periodismo, parece.
Mauricio Audirac Murillo y Antonio Gómez Pelegrín, moviéndose con la discreción posible.
Antonio Tarek Abdalá, el ex testigo protegido de la Fiscalía General de la República, que huyendo por nueva denuncia penal.
Karime Macías ex de Duarte, exiliada con una hermana en Londres, la ciudad más cara del mundo.
Anilú Ingram Vallines, diputada federal, soñando con la candidatura priista a la alcaldía jarocha a la sombra del senador Miguel Ángel Osorio Chong, su benefactor.
Después de la Década Perdida, el destino de aquella generación política que pasó como viento huracanado por la silla embrujada del palacio, tiempo cuando Lagos, Carvallo, Silva y Mota eran los guardias pretorianos de Duarte y que ni el viento dejaban pasar bloqueando a quienes deseaban acercarse al ex gobernador.
Gabriel Deantes, “en los cuernos de la luna”. Hasta como morenista podría reaparecer. Milagro de la morenita del Tepeyac.
Barandal
•Miedo en Veracruz
•Las horas oscuras
•Vengadores anónimos
Luis Velázquez
07 de diciembre de 2020
ESCALERAS: La población en Veracruz tiene miedo. Incluso, “miedo al miedo”. Miedo a un secuestro en la esquina de la casa. Miedo a una desaparición. Miedo a una bala perdida. Miedo a un crimen. Miedo a una fosa clandestina.
Miedo, simple y llanamente, a vivir cada día y noche.
Y es que cuando, por ejemplo, en la ciudad de Veracruz matan a par de ancianas (la madre de 96 años y la hija de 69 años) que vivían solas, que para robarles, ya nada puede esperarse.
Más que el miedo. El terror. El pavor. La zozobra. La incertidumbre. El pánico.
PASAMANOS: Antes, el ciudadano común tenía miedo (todavía quizá) a un hombre uniformado de policía caminando en la misma banqueta. Ahora, el miedo está multiplicado. Cualquier hombre puede ser un malandro disfrazado de buena gente con una sonrisa beatífica y una mirada de nobleza y gentileza.
Los carteles y cartelitos, dueños del día y de la noche. Por eso, parte de la población se ha convertido en una especie de vengadores solitarios que cuando están frente a un ladrón le echan fondo, le asestan madriza fenomenal, los desnudan y los amarran de pies y manos y abandonan en el centro de la calle o atan un poste de la luz y avisan a la policía.
CORREDORES: El miedo ha llevado a la población a integrarse en guardias comunitarios y autodefensas.
En el sur de Veracruz, por ejemplo, fue cuando en Las Choapas la esposa de un ganadero fuera secuestrada.
En las cumbres de Acutzingo, cuando los robos y atracos se recrudecieron, igual que en Cacahualco.
Antes, dice la señora R., en Jamapa, vivíamos en paz. Todos tranquilos. Ahora, es una pesadilla. Más, luego del asesinato de la alcaldesa, Florisel Ríos Delfín el once de noviembre del año que camina.
BALCONES: La encuesta dice que en Veracruz el pueblo con más miedo en el diario vivir es Coatzacoalcos; nueve de cada diez ciudadanos, llenos de miedo.
Nadie dudaría de que igual, igualito, está el resto de los pueblos. Unos más y otros menos.
Pero desde hace muchos años, el terror y el pavor sustituyen a la vida tranquila, sin sobresaltos.
Bastaría referir que el municipio de Pánuco, en el norte, fue rebautizado como Pánico.
Dos años después de la 4T, la población, atemorizada. Un milagro amanecer con vida cada día.
PASILLOS: Miedo a los sicarios, pistoleros, malandros, malosos, rateros, asaltantes, carteles y cartelitos.
Da terror voltear en el crucero y toparse con la mirada truculenta de un conductor en camioneta blindada.
Da pavor mirar a un hombre con rostro de facineroso, con botas, pantalón vaquero, camisa roja con cuadritos, de manga larga, cinturón del oeste, y sombrero de ala ancha.
La piel se enchina cuando de pronto, en el crucero, nos alcanza par de hombres trepados en una motocicleta, tan famosas porque desde ahí disparan, matan y huyen perdiéndose en medio de la circulación en las calles y avenidas.
VENTANAS: En vez de las caritas sonrientes de la cultura olmeca, los rostros transfigurados del horror y el terror.
En lugar de “la noche tibia y callada” de Agustín Lara, la rola de la muerte, el crimen, los cadáveres colgados de puentes.
En vez del saludito con la buenaventura de que “ve con Dios”, “cuídate de los malosos”.
Un pueblo enfermo de miedo. El saldo de un gobierno que apenas, apenitas lleva dos años. Ninguna lucecita alumbrando el largo y extenso túnel de 4 años por delante que aún restan a la 4T en Veracruz. Un sexenio más perdido.
Malecón del Paseo
•»Escribir es una chinga»
•Oficio más solitario
•Gozo y placer
Luis Velázquez
EMBARCADERO: En el año 2014, la cronista Elena Poniatowska recibió la medalla Bellas Artes en la Ciudad de México… Entonces, acuñó frase citable… «Escribir es una chinga», dijo… Y cierto, pero al mismo tiempo, un gozo, quizá el placer más grande y satisfactorio, de igual manera como para un boxeador trepar al ring y para un médico el hospital y para un ingeniero construir una carretera… En el caso de la escritura, nunca una persona está más sola que cuando se sienta frente a la computadora, antes frente a la máquina mecánica y antes, mucho antes, con la pluma de ganso en la mano… Escribir, cierto, es un oficio solitario, igual, igualito, por ejemplo, que el músico cuando escribe una partitura… Pero al mismo tiempo, cada escritor y cronista, están acompañados de los personajes de quienes se ocupa su narrativa…
ROMPEOLAS: «Escribir es una chinga» porque en cada generación hay miles de escritores (novelistas, cuentistas, poetas, cronistas, reporteros, etcétera), unos calculan hasta veinte mil, soñando con trascender y pasan los diez años de una generación y solo unos cuantos, pocos, excepcionales, se encumbran… Los demás, pronto son olvidados hasta por los suyos… Se trata de una feroz y reñida competencia por ser y estar y que pocos logran… Bastaría referir, con todo, que en sus memorias Rita Macedo, la actriz del cine mexicano casada con Carlos Fuentes Macías, llegó a decirle que nunca escribiría como Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura…
ASTILLEROS: José Vasconcelos Calderón decía que únicamente han de leerse los escritores muertos y reconocidos… Los vivos, decía, apenas, apenitas, están soñando con trascender… Y la mejor obra literaria es aquella que traspasa un siglo y sigue leyéndose… Ponía como ejemplo la Biblia, la Divina Comedia de Dante Alhigieri, El Quijote y su Sancho Panza y la Guerra y la Paz… En su tiempo, el escritor Lorenzo Díaz, recordaba con nostalgia cuando entregó el original de una novela a una editorial de la Ciudad de México y muchos meses después se acercó para preguntar el destino de su novela… Un empleado le dijo: «Mire, este pasillo lleva a una oficina, que es bodega, busque ahí su texto»… Lorenzo Díaz abrió la puerta y miró unos dos mil, tres mil originales archivados…
ESCOLLERAS: Luego de «la chinga» de escribir y escribir, pocos escritores encuentran un editor, primero… Y segundo, que una vez publicado el libro se venda en la librería y alcance varias ediciones… Y tercero, que en tiempo y forma le paguen las regalías y que por cierto son distribuidas de la siguiente manera… El 40 por ciento del costo del libro para el editor… El 50 por ciento, para la librería… Y el diez por ciento, para el escritor… Por eso, el día cuando Gabriel García Márquez se volvió famoso y vivía de sus libros, empezó a pagar las cuentas de los amigos en la convivencia ha contado su paisano, Plinio Apuleyo Mendoza…
PLAZOLETA: El mismo caso ocurre con los trabajadores de la información… De entrada, sueldos insultantes en los medios y que como en el caso de Veracruz, van de los 4 mil a los 8 mil, el más alto, mensual… Después, laborar sin las prestaciones sociales, económicas y médicas establecidas en la ley… Luego, un trabajo inestable.. De inmediato, escribiendo y publicando notitas, muchas veces basadas en los boletines de prensa… Rara, insólita ocasión buscando ser y estar con reportajes y crónicas y el periodismo de investigación…
PALMERAS: Además, escribir tanto periodismo como literatura significa una disciplina militar… Todos los días, igual que un albañil, un carpintero, un fontanero, un campesino en el surco, empujando la carreta, sin saber el destino final… Por ejemplo, Ernest Hemingway escribía 6 horas diarias… Gabriel García Márquez, 8 horas… Honorato de Balzac solía escribir durante 15 horas diarias, ininterrumpidas… El poeta Omar Cabezas, quien también fuera guerrillero en América Latina, decía que si escribía antes de hacer el amor sus poemas eran violentos, intensos, frenéticos… Y si después de hacer el amor, eran profundamente tiernos en el llamado «reposo del guerrero»…
