miércoles, mayo 6, 2026

Columnas Luis Velázquez

Escenarios

•Mujeres de la 4T

•Filosofía política

•Tumbada del caballo

Luis Velázquez

03 de noviembre de 2020

UNO. Trío de mujeres

Hay en la 4T de Veracruz trío de mujeres políticas con frases icónicas, simbólicas y memorables.

La Fiscal General con su filosofía política de “Aquí mando yo”.

La ex magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia, TSJ, Sofía Martínez, destituida la semana anterior, con su frase: “Este es mi Tribunal”.

Y la diputada federal, Dorheny García, con su filosofía política y social: “Estaré donde me requiera la patria”, soldados de la patria, siervos de la nación que los morenistas se creen y están seguros.

DOS. Tumbada del caballo

El trío, en el poder estatal. Como Indira Rosales San Román fuera en la yunicidad como secretaria de Desarrollo Social y Senadora de la República. Anilú Ingram, diputada local y federal, directora de Radio, en el duartazgo. Y Carolina Gudiño Corro, directora del Instituto de la Mujer, diputada local y federal y presidenta municipal de Veracruz en el fidelismo.

Por desventura, el tiempo de Sofía Martínez en el TSJ, duró poco y la bajaron del caballo. Pero al mismo tiempo, estableció un parteaguas. Se volvió incómoda para la 4T, la purificación moral, la honestidad valiente y la austeridad republicana, y ni modo, a la mitad del río la tumbaron del caballo brioso y bronco.

TRES. La historia la pondrá en la alcaldía

El trío de frases célebres manifiesta el ejercicio personal del poder. La filosofía política y social de un sexenio. Tiempo cuando, y por lo regular, encaramados en la cima, los políticos ocupan la silla embrujada del palacio y pierden el piso.

De entrada, reproducirían la sentencia bíblica de Wharol de que los seres humanos tienen quince minutos de fama en sus vidas.

Guillermo Prieto, con su frase de “Va mi espada en prenda y voy por ella” defendiendo a Benito Juárez, quedó reducido a la nada, en el limbo con la fraseología de la diputada Dorheny García de que “estaré donde la patria me requiera”.

La patria es una sola persona. El góber machetero. El góber, por ejemplo, la puso en la curul federal. Y desde ahora sueña con el cargo público siguiente.

Y es la presidencia municipal de Xalapa, donde enfrentará en la contienda interna a la directora del Instituto de Pensiones, ex diputada local, Daniela Griego, y quien como tiene un gato en su oficina que vela su sueño, entonces, más de siete vidas tendrá como ósmosis, buen karma, mejor vibra.

CUATRO. El Veracruz de una sola mujer

“Aquí mando yo” es la frase universal de todos los tiempos. El sueño alcanzado de una abogada, pero también, de una reina de belleza en su pueblo para atender el desafío más grande en Veracruz como es la procuración de justicia.

Cierto, en todas y cada una de las dependencias oficiales, cada jefe máximo gobierna, dispone, decide, impone, manda.

CINCO. Tirando a las escopetas…

Antes, en los sexenios priistas, las fotos del presidente de la república, el gobernador y el presidente municipal colgaban en cada una de las oficinas del gobierno.

Por encima, incluso, de la Virgencita de Guadalupe y Juan Diego, el indito milagroso.

Ahora, se entiende, la escenografía en las oficinas fue modificada. Incluso, al grado extremo. Horas antes de su caída, la presidenta del TSJ lo gritoneaba de la siguiente manera:

“Es mi Tribunal”.

Y con todo, cayó. Se creyó más que el jefe. Pensó que como un tipo de pájaros podía tirar a las escopetas.

La soberbia y la arrogancia la empinaron. Ella cavó su propia sepultura.

Expediente 2020

Trabajo rudo y sueldos bajos

Luis Velázquez

03 de noviembre de 2020

Hay una realidad que parece maldición humana. Por encima de los sistemas económicos, los millones de personas trabajando mucho, demasiado, recibiendo salarios bajos, insultantes, de hambre, insuficientes.

Más allá de las ideologías y de las disputas enconadas entre las tribus políticas ofreciendo el paraíso terrenal, la tierra prometida, el mundo se reduce a dos caminos.

Uno, 6 de cada 10 personas están en la pobreza y la miseria. Y dos, doscientas familias en el país y por añadidura en Veracruz son dueñas de más del 60 por ciento de la riqueza natural, los bienes y servicios.

En todos los casos, los trabajadores se friegan el lomo en el desempeño laboral, incluso, hasta con diez, doce, catorce horas diarias, a cambio de sueldos miserables.

Y lo peor, en la mayoría de los casos, sin las prestaciones económicas, médicas y sociales garantizadas en la Ley Federal del Trabajo.

La señora L. es asistente doméstica. Trabaja de lunes a sábado, y cuando puede, el domingo. Su día inicia las 7 de la mañana cuando toca el timbre en las casas donde labora. Y se retira hacia las 5, 6 de la tarde.

En cada jornada, desempeña la siguiente faena:

Riega el jardín y barre el frente de la casa y el garaje. Barre la casa, las plantas baja y alta, y pasa jerga. A mano, sin aparatitos sofisticados, pues así lo ordena la patrona.

Luego, pasa a la cocina para guisar, y con frecuencia, para echar tortillas a mano con maíz blanco acatando orden del patrón.

Y, claro, pone la mesa y sirve, los platillos calientitos.

Dos veces a la semana, lava ropa y plancha.

Todo, a cambio de trescientos pesos al día.

Madre divorciada, pues el marido se fue con otra, tiene dos hijos, menores de edad, y sus padres son adultos mayores, de hecho y derecho, seniles, y a quienes, vaya milagro de su salario diario, apoya y está pendiente.

La señora L. trabaja mucho y percibe salario de hambre, insuficiente para las necesidades básicas.

Así, tal cual, un día tras otro, de una semana en otra, de un mes, un año, a otro. La vida, sin posibilidades ni horizontes.

DÍAS DUROS, RUDOS Y PESADOS

El señor Tomás es jardinero. Por limpiar y podar el jardín cobra 400 pesos. Se demora unas 8 horas. Inicia a las 7 de la mañana antes de la salida del sol para ganar tiempo. Pero cuando el sol sale y se pone más duro y rudo, entonces, trabaja con los rayos solares, tan incendiarios, en la espalda y en la cabeza.

Con un sombrero de palma se protege del sol, pero de cualquier manera, los estragos los siente y resiente. Y como tiene 55 años y padece de presión arterial alta, se agota y agobia.

Unas 5 horas de jornada laboral pasa arrodillado y las piernas cobran la factura. Corta el monte a ras del suelo. Escarba para arrancar la hierba mala. Espulga de matita en matita las plagas. Da forma estética a las plantas.

Luego, riega, procurando cubrir cada uno de los espacios del jardín vaya a secarse una que otra plantita con el sol canicular.

De vez en vez da un respiro y se pone debajo del árbol buscando la sombra. Y reposa unos diez minutos. Y otra vez a la faena.

Hacia las 3 de la tarde, aprox., cuando termina, el tiempo se le ha ido. Y ni modo de trabajar en el jardín de otra casa. Es un jardín por día. A la semana, entonces, si todos los días tiene trabajo, se gana unos 2 mil 800 pesos… para comer con su esposa y par de hijos y comprar la ropita y los zapatos y pagar la escuela y tener unos centavitos de emergencia para un imprevisto de salud.

Todos los días son así. Duros y pesados. Y limitados en la percepción económica. Solo estudió la escuela primaria. Pero en todos los empleos, las puertas cerradas. Y ni modo de competir con personas con bachillerato, un oficio técnico, una profesión.

La vida, en el sótano de la esperanza social. Mucho trabajo y percepciones bajas.

“LOS OLVIDADOS DE DIOS”

Matías es campesino. 50 años de edad, casado, tres hijos. Viven en las goteras del pueblo en una casita modesta y sencilla. Es jornalero. Le pagan 80 pesos diarios. A la semana, 480 pesos. Ni siquiera llega a los dos mil pesos mensuales.

Antes de que el sol ilumine el surco, está en la faena. Y vaya paradoja, cuando la luna alumbra el surco, apenas, apenitas, se está enfriando para retirarse a casa.

En el campo, ya se sabe, el sol pega más duro. Más, porque toda la mañana y parte del mediodía y la tarde, trabaja de espalda al sol. Apenas cubierto con un sombrerito que de nada sirve.

Primero, mueve la yunta de bueyes para abrir el surco. Ida y vuelta en surcos de uno, dos, tres kilómetros, en la tierra del patrón. Luego, va sembrando el maicito y el frijolito, de uno en uno. Inclinando la espalda para depositar los granitos en el espacio consabido.

Hacia el mediodía, se sienta debajo de un árbol a comer los taquitos fríos que la esposa le echara en la madrugada. Nunca toma refresco. Ni aguas frescas. Simplemente, agua.

Después, reposa la comida unos quince minutos y otra vez a la faena en el surco. Así han sido sus días desde cuando la memoria recuerda.

Trabajo duro y rudo, con salarios insultantes, ofensivos, humillantes.

Luis Buñuel los llamó “los olvidados”. Franz Fanon, “los condenados de la tierra”. Oscar Lewis, los excluidos. López Obrador los denomina “los pobres entre los pobres”. Bruno Traven los inmortalizó en novelas costumbristas.

Barandal

•País de gordos

•¡Vaya COVID!

•Pueblo minado

Luis Velázquez

03 de noviembre de 2020

ESCALERAS: Los estragos del COVID apenas están en la superficie. Mientras tanto, sicólogos y médicos han puesto en el tendedero realidad avasallante. Hay, más habrá, enfermos de las facultades mentales, sobre todo, los seniles. El encierro, el aislamiento, la recesión y el desempleo.

Pero si el país ocupa uno de los primeros lugares mundiales en obesidad y diabetes, con la pandemia bien podría dispararse al primer lugar, inderrotable.

Los nutricionistas lo están anunciando. Cada vez, debido a la vida sedentaria encerradas en casa, más personas obesas.

Y con diabetes. Chiapas, por ejemplo, ocupa el primer lugar mundial en consumo de refrescos de cola.

PASAMANOS: De nada han servido los programas oficiales, incluso, televisivos, para hacer ejercicio en casa.

La mayoría tiene en su domicilio particular una hamaca imaginaria. Una madre dice que a su hijo le encanta el deporte porque cada vez que hay juegos de fútbol en la tele, se tiende en el sillón con un cartón de cerveza y palomitas y chetos, metido en la euforia más intensa y vertiginosa de la vida.

CORREDORES: El confinamiento ha recrudecido los cambios alimenticios.

Las frutas y verduras, sustituidas por la comida chatarra, la comida rápida, alimentos fritos, capeados, con alto contenido de azúcares, harinas y grasas.

Y con los refrescos y la vida sedentaria, el cóctel explosivo.

Algún día cuando toda la población salga a la calle nos descubriremos como los nuevos gordos del mundo y tendremos el consuelo de aquel chinito de baja estatura, gordito gordito, ojos rasgados chiquitos, con un bigotito ridículo, calvo, que enloquece a señora bellísima (Catherine Denueve) en la película “Bella de día”.

BALCONES: La mitad de la población y la otra mitad ya sabe, está consciente, de que somos una nación de obesos.

Por cada diez hombres que pasan enfrente, unos ocho están excedidos de peso y la panza les cuelga y en cada paso bambolea como si bailaran desde salsa hasta danzón en el salón inmortal de Villa del Mar, en la ciudad jarocha.

Claro queda, sin embargo. Por encima de las legumbres y las frutas y el vaso con agua están las picadas y las gordas, los tacos y los tamales, las garnachas y los chetos.

Se trata de un histórico, legendario y mítico hábito alimenticio que data de la noche de todos los tiempos, y ni modo que así nomás, de un sexenio a otro, pueda cambiarse.

El platillo que más gustó a Hernán Cortés hace 500 años cuando desembarcara en las playas de Chalchihuecan fueron las picadas y las gordas, el otro gran descubrimiento de América.

PASILLOS: Las nutricionistas y los maestros de Educación Física agotan energías y buena vibra y mejor karma aconsejando a la población que cuando menos practique unos quince, veinte minutos diarios de ejercicio en casa ahora en el tiempo del coronavirus, pues de lo contrario, terminará en un gordo más.

Y pobrecitos, se gastan y desgastan, sin ninguna repercusión ni trascendencia.

Lo decía el genial caricaturista, Rius, en el siglo pasado, “¡La panza es primero!” y que así intitulara uno de sus libros exitosos.

VENTANAS: Algún día, quizá, cuando la pandemia sea nostalgia, el más elocuente recuerdo será el aumento en el número de gordos.

Será, entonces, el reinado universal de la llamada comida basura, comida chatarra, comida rápida y de las bebidas azucaradas.

El gran fracaso de la secretaría de Salud. Pueblo gordo, pueblo minado y diezmado en su energía física para volverse productivo. Pueblo enfermo, con diabetes de entrada, más todos los males congénitos.

Malecón del Paseo

•“Si quieres medir…

•A un hombre…

•Dale poder”

Luis Velázquez

03 de noviembre de 2020

EMBARCADERO: Una frase de Abraham Lincoln, el presidente de Estados Unidos asesinado, descifra el enigma… “Si quiere poner a prueba a un hombre, dale poder”… Poder político, económico, social, educativo, de seguridad, el que sea… De otra manera lo decía Eufemio, el hermano menor de Emiliano Zapata, la silla del palacio suele enloquecer a los políticos… Incluso, cuando por vez primera en compañía de su hermano, El caudillo del sur, y de Pancho Villa, entraran a Palacio Nacional, buscaba una silla de montar yeguas y caballos porque es muy airosa, decía…

ROMPEOLAS: Pocos, excepcionales políticos se libran de la profecía… Por aquí tienen poder pierden el piso, se marean, llegan a creerse dueños del día y de la noche y de la vida humana y hasta del destino de los demás… Y es que, y por ejemplo, un político encumbrado en el poder tiene alrededor a un montón de funcionarios mayores y menores, secretarias y subordinados desde escoltas hasta policías, que los halagan para congraciarse con ellos y les tiran incienso y les aplauden las ocurrencias…

ASTILLEROS: Entonces, enloquecen… Calígula, el César romano, por ejemplo, en las noches de insomnio, ebrio, ordenaba a los escoltas que desperdigaran monedas de oro en el piso del palacio, se quitaba las sandalias, y caminaba descalzo sobre las monedas para sentir, decía, el buen karma y la mejor vibra… Otro César, Adriano, enamoró de un chamaquito de 17 años y envió a su esposa al otro extremo del reino para vivir a plenitud el romance con el efebo… Otro César, Marco Antonio, puso el reino de Roma a los pies de su amante, Cleopatra, la ambiciosa reina de Egipto quien matara a un hermano y se acostara con otro para quedarse como la única heredera…

ESCOLLERAS: El poder es una droga peor que el alcohol, la cocaína y el sexo y los políticos suelen volverse los peores drogadictos… Por ejemplo, cuando tienen poder son unos y actúan con soberbia y arrogancia, capataces de hacienda porfirista… Y cuando el poder se acaba y quedan sin el reino, entonces, se vuelven sencillos y humildes… Y al mismo tiempo, soñando con regresar al poder… Efrén López Meza, cuando era presidente municipal de Veracruz, lo decía así: “De pronto, me volví guapo y las mujeres me sobran”… Javier Duarte lo confesó un día a los suyos: “Como gobernador me volví sexy”…

PLAZOLETA: El misterio del poder es así… En la navidad del año 2018, el sacerdote de la Teología de la Liberación, José Alejandro Solalinde Guerra, llegó a una posada en la Ciudad de México acompañado del senador Martí Batres, cargando un Niño Dios con la cara de López Obrador… Semanas después, ampliaría su revelación cósmica y dijo que el Presidente de la República “tenía mucho parecido con Dios”… Y meses después renunció a seguir defendiendo a los migrantes de América Central en su paso por el país porque ahora, dijo, defendería a López Obrador…

PALMERAS: En nombre del poder, Antonio López de Santa Anna sepultó con honores militares la pata que perdiera en la guerra contra los norteamericanos en Tampico… Y también en nombre del poder vendió barata la mitad del territorio mexicano en la frontera norte a Estados Unidos… En nombre del poder, Benito Juárez otorgó cargos públicos a sus tres yernos para felicidad de sus hijas… Y Francisco Ignacio Madero financió con recursos públicos un periódico, Nueva Era, a su hermano menor, Gustavo, ungido ya diputado federal y Ministro Sin Cartera…

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