Columnas Luis Velázquez

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Escenarios

•El Internet enseña más

•Estudiante autodidacta

•Cursar idiomas en línea

Luis Velázquez

15 de septiembre de 2020

UNO. El Internet enseña más

Un chico universitario dice. “He aprendido más en Internet y en las plataformas digitales que en el salón de clases”.

Incluso, está contento porque dice que se ha convertido en su propio maestro y selecciona los textos a leer y estudiar y releer y volver a estudiar basado, incluso, en los programas de educación superior de colegios públicos y privados extranjeros.

Claro, reconoce, el Internet ningún papel académico otorga, pero, bueno, cursa un semestre más en la universidad, pero enriquece y multiplica su conocimiento en las plataformas.

DOS. Aprendizaje extra

El chico navega en Internet y elige los programas de estudio y los escudriña con microscopio y deriva en un mapeo ideal y soñado.

Y aun cuando al mismo tiempo cumple con la tarea escolar se impuso otra mirada.

De algún modo es como si cursara dos carreras al mismo tiempo como alumno presencial, en línea o híbrido como ahora se estila con el coronavirus.

El resultado es favorable para la universidad y el Internet.

TRES. Basura informativa

Incluso está consciente de que en Internet hay mucha, demasiada, basura informativa y académica.

Dice, por ejemplo, que Wikipedia es “una tomadura de pelo” porque cualquier cibernauta puede entrar y modificar los contenidos, los datos, los nombres, los hechos.

Lo descubrió un día cuando alguien por ahí reescribió que Francisco Ignacio Madero medía casi dos metros.

Y aun cuando lo consideró una vacilada, una travesura, estuvo consciente del pitorreo.

Por eso busca otros contenidos, incluso, los reproduce de los programas de estudio de universidades extranjeras.

Es autodidacta. Su propio maestro.

CUATRO. Idiomas por Internet

Por Internet también estudia idiomas. Habla el inglés y lo domina de maravilla para arriba. Ahora, estudia francés. Y el primer paso lo dio bajando canciones en francés y que aprende de memoria y coteja el francés con el español y el inglés y entonces, conoce el significado de cada palabra.

También estudia por Internet las reglas gramaticales del francés.

Y para constatar que va por buen camino de vez en vez busca platicar con amigos, conocidos, vecinos que hablen el francés para pulir y volver a pulir la pronunciación.

Les llama “tertulias en francés”.

CINCO. Concurrir en el mercado laboral

Sabe que en el mundo cibernético hay cientos, miles de universidades con cursos en línea y los aprovecha.

Pero también tiene conocimiento que montón de escuelas superiores contratan a expertos para dictar cursos y conferencias magistrales vía Internet y pagan en dólares y euros por unas cuantas horas.

Incluso, asesorías a los estudiantes.

Por eso, se apura a estudiar en el ramo que le interesa, la ingeniería, para buscar la oportunidad de concurrir a tal mercado laboral y tener ingresos con toda la libertad, independencia y autonomía del mundo.

SEIS. El mundo, una aldea

En un principio, cuando confesó a sus padres que había aprendido más en Internet que en la universidad pegaron el brinco pues lo tenía en escuela privada.

Luego, “las aguas se aquietaron” porque precisó que estudiaba vía Internet de forma libre con su propio programa de estudios.

Pero al mismo tiempo, seguía el curso universitario para tener acceso al papelito académico.

La vida se le ha enriquecido. El mundo es una aldea, dice, y planea su movilidad a universidad extranjera para conocer nuevas vidas y formas de ser y estar y culturas y posibilidades laborales para cuando llegue el momento.

El chico, de veinte años de edad, mira lejos y sueña preparándose con el acelerador metido hasta el fondo.

Expediente 2020
Desaparecidos, en el cine
Luis Velázquez
15 de septiembre de 2020

Un estudiante de la Universidad Veracruzana, UV, ha puesto el tema de los desaparecidos en el tendedero público. Y lo está haciendo desde el cine. Un par de documentales sobre la desaparición forzada en el país. Decenas, cientos, filmados. Incluso, películas, la más conocida en el siglo pasado, interpretada por Antonio Banderas y Jennifer López teniendo como epicentro Ciudad Juárez. La penúltima, Desierto, con Gael García, donde varios migrantes son asesinados y desaparecidos al cruzar el desierto por un francotirador.
En Veracruz hay montón de desaparecidos. “Veracruz es un fosario” dice José Alejandro Solalinde. En Veracruz “hay más fosas clandestinas que municipios” intituló “El País” un reportaje.
Y sin embargo, hasta donde se sabe si se sabe bien, ningún documental. Y eso que en el sexenio de Javier Duarte tuvimos la fosa clandestina más famosa, no de Veracruz ni del país, sino de América Latina. Se llama Colinas de Santa Fe, y en donde los políticos, jefes policiacos, policías y malandros sepultaban, quizá en fosa común, a sus víctimas, entre ellos, válganos, políticos.
El alumno Emanuel Solís Pérez, de la maestría en Estudios de la Cultura y la Comunicación, eligió el tema para la tesis profesional. Se basa en unos documentales de la cineasta Tatiana Huezo y es asesorado por los académicos Elissa Joy Raskhin y Raciel Martínez Gómez, trío de largometrajes centrados en los impactos de la violencia y sus víctimas.
Por un lado, testimonios de los familiares de las víctimas, quizá alguna víctima sobreviviente.
Y por el otro, la memoria social y colectiva, teniendo quizá como punto de referencia la Guerra Sucia en México, tiempo político de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez, cuando al frente de aquellas cruzadas implacables estaba el policía-político, Fernando Gutiérrez Barrios, máximo director policiaco y a quien tocara la masacre del 2 de octubre de 1968 en la Ciudad de México.
Los documentales se ocupan de los derechos humanos en el país. Y como se trata, en el caso de la desaparición forzada de “delitos de lesa humanidad que nunca prescriben”, día llegará cuando en la UV, digamos, a través de la escuela “Luis Buñuel”, se ocuparan de los desaparecidos en Veracruz, y de las víctimas primarias y secundarias, entre ellos, hijos, cónyuges, padres, tíos, primos, sobrinos, etcétera, pues a toda la familia afecta por lo común.

MÁS ALLÁ DE LA MEMORIA…

Hay en Veracruz unos veinte Colectivos, integrados en su mayor parte por madres y mujeres, familiares de los hijos y hermanos desaparecidos, pues el hombre, jefe de familia, ha de trabajar para llevar el itacate y la torta a casa.
Por eso mismo, cuando los medios publican fotografías de los Colectivos buscando restos humanos en presuntas fosas clandestinas, por lo regular son mujeres, con cara de madres de familia, y que, además, se refleja en el trío de largometrajes analizados por el estudiante de la UV.
El proyecto de investigación tiene como epígrafe que “narra desde el vacío”, y que, bueno, ningún vacío hay de por medio porque cada uno de los desaparecidos tiene nombre, edad, fecha, lugar del secuestro y familiares que los buscan, como bien puede constatarse, por ejemplo, con las noticias y los titulares de los medios.
Los documentales objeto y sujeto de estudio académico se detienen en el dolor y el sufrimiento, la tristeza y la esperanza, los impactos emocionales luego de la desaparición del familiar.
Pero…en un país y Veracruz sórdido, siniestro y sombrío donde además de la inseguridad se añade la impunidad, habría de preguntarse si los documentales sirven, digamos, y por ejemplo, para un cambio social en la política gubernamental en la búsqueda de los desaparecidos, muchos de ellos quizá, y por desventura, asesinados y hasta sepultados en fosas clandestinas para borrar huellas y rastros.
Y mucho se duda.
Queda, claro, el testimonio y la memoria de un hecho dramático y fatídico en la vida común.
Pero al mismo tiempo, sin un trascendido social, entre otras cosas, y primero, para cumplir con la máxima superior del Estado de Derecho y garantizar la seguridad en la vida y los bienes.
Por añadidura, para disminuir con un manotazo oficial los secuestros, al mismo tiempo, que la Fiscalía General se aplique y aplique la justicia pronta, rápida y expedita.
A estas alturas, ninguna diferencia entre el sexenio de Javier Duarte y los casi 2 años de Cuitláhuac García, el gobierno de MORENA con sus derechos humanos, pues los desaparecidos siguen como si se tratara de la peor maldición de la caja de Pandora.

DETENER EL TSUNAMI DE HORROR

Iremos al cine cultural y a la exhibición de los largo y cortometrajes en cada exposición anual y veremos los documentales sobre los desaparecidos.
De vez en vez miraremos los filmes sobre la Guerra Sucia y Tlatelolco, Acteal y Aguas Blancas, Ayotzinapa y San Fernando, Tamaulipas, por ejemplo, en la televisión cultural de la UNAM.
Acaso compraremos en el mercado libre uno que otro filme sobre los desaparecidos.
Y como ciudadanos terminaremos encorajinados, indignados, encabritados, molestos, mentando madres y padres contra las tribus políticas gobernantes, pues los secuestros, desapariciones, asesinatos y fosas clandestinas seguirán, imperturbables, sin que ningún documental, libro, disco, poema, discurso, marchas, resistencias pacíficas, protestas callejeras, detengan el tsunami de terror y horror en Veracruz y el país.
Incluso, quedaremos cien por ciento indignados cuando veamos el documental Tempestad de Tatiana Huezo, donde cuenta la historia de una mujer acusada de manera injusta y enviada a la cárcel y otra mujer, madre de familia, cuya hija fue levantada por unos policías judiciales, y al momento, ninguna noticia sobre su paradero.
El estudiante Emanuel Solís se graduará con honores, pero los Colectivos seguirán desdeñados y menospreciados por las elites en el poder porque su indolencia, ineficiencia, ineficacia e incapacidad es manifiesta.
Los derechos humanos les valen tanto a la derecha y el centro, como a la izquierda.

Barandal

•Veracruz y el viejo oeste

•El hombre decapitado

•El hombre amputado

•Hallazgo de unos niños

Luis Velázquez

15 de septiembre de 2020

ESCALERAS: El par de niños intentaba pescar unos charalitos a la orilla del río Papaloapan, a la altura del poblado Las Peñitas, en el municipio de Cosamaloapan.

Era el mediodía y el sol abrillantaba el resplandor de las piedras. En el otro lado del río, una lagartija descansaba de panza al sol.

Entonces, miraron a lo lejos, atorado en un lirio acuático, la figura de un hombre.

Pero el niño mayor, un adolescente, se detuvo porque por más y más que buscaba la silueta de un hombre le parecía raro y extraño.

Y se puso en alerta.

PASAMANOS: El niño menor miraba perplejo y atónito. A la expectativa, esperando una palabra de su amigo.

El mayor se fue acercando de pasito en pasito, sintiendo un calambre en el corazón, casi paro cardiaco.

Y cuando estuvo cerca lo miró más sorprendido.

El cadáver estaba mutilado por todos lados.

La cabeza, decapitada. Las manos, amputadas. Las piernas, amputadas.

Entonces, buscó alrededor por si ubicaba la cabeza, las manos y las piernas y por ningún lado, ni alrededor ni lejos del lirio acuático las pudo identificar.

La sorpresa fue mayúscula. A las diez y once años de edad que tienen, nunca, ni en una película de los hermanos Almada o de pánico y terror en Megacable, habían visto un cadáver así.

CORREDORES: Huyeron del río Papaloapan. Lo dejaron con sus misterios.

Era el jueves 26 de agosto del año desventurado que camina,

Avisaron a los padres y los padres a la policía.

La policía especuló. Según ellos, bien pudo tratarse del cadáver de un joven desaparecido el 16 de agosto pero en Rodríguez Clara, tirado al río y en el río anduvo flotando, ya sin cabeza, sin manos ni piernas.

BALCONES: Desde hace muchos meses, años, es el paisaje urbano y suburbano, indígena y rural de Veracruz.

De hecho y derecho, “la muerte teniendo permiso” de tal forma que todos los días pareciera Todos Santos en Veracruz que en el siglo XVIII asombrara a Alejandro de Humboldt por su belleza y riqueza natural.

En Veracruz, diría quizá Ramón López Velarde, Dios fue demasiado generoso en el reparto de los bienes y las mieles.

Ahora, el terror y el horror, el pánico y el miedo. La vida, peor que en el viejo oeste.

PASILLOS: Paisajes así trauman a los adultos. Pero en niños y adolescentes se trata de un cóctel explosivo.

En las noches tendrán la peor pesadilla de sus vidas, pues nada más terrible para un menor de edad mirar a un muerto decapitado y amputado de manos y pies y luego soñar en la madrugada, incluso, en la madrugada intensa y frenética llena de lluvia, relámpagos y truenos iluminando los árboles.

VENTANAS: La realidad es canija. Si con Patricio Chirinos Calero los carteles se establecieron aquí como en su casa y luego llegaron otros y un día “casi todos los carteles operaban” como dijera Renato Sales, el ex comisionado de Seguridad Nacional, entonces, hay chicos de 27 años de edad para atrás que en toda su vida únicamente han visto sangre, huesos y cadáveres de norte a sur y de este a oeste de Veracruz.

Los niños del río Papaloapan soñaron con tener una mañana de pesca. Y solo descubrieron la muerte. El hombre decapitado. El hombre mutilado. El hombre flotando y atorado en un lirio acuático.

A partir de entonces, los lirios acuáticos que vean en sus vidas estarán ligados al cadáver siniestro del Papaloapan.

Malecón del Paseo

•Reportero decapitado
•Vendía tamales y donas
•Vaya oficio ingrato…

Luis Velázquez/Y Parte II
15 de septiembre de 2020


EMBARCADERO:
El asesinato del reportero Julio Valdivia Rodríguez, corresponsal de “El Mundo de Córdoba” en la región de Tezonapa, estuvo lleno de saña y barbarie… Secuestrado, desaparecido y asesinado, fue decapitado… Pero el crimen también puso en el tendedero público otra realidad adversa… Reportero desde hace unos quince, veinte años, y dado el bajo salario percibido un día vendía tamales y al día siguiente donas y al tercer día otra vez tamales y así en el transcurso de cada semana para llevar el itacate a casa, su esposa y dos hijos que ahora quedaron, cierto, en la orfandad, pero al mismo tiempo, a la deriva económica y social… Además, sin una pensión… Y mucho se teme sin ahorritos para enfrentar la vida…

ROMPEOLAS: En 1910, Ricardo Flores Magón, el héroe periodístico de López Obrador, decía que los salarios eran insultantes, salarios de hambre… La histórica, legendaria, mítica y bíblica lucha de los trabajadores de la información por el legítimo derecho a tener derecho a una vida digna… Hay medios donde, y por ejemplo, pagan mil pesos a la semana… En otros, un poquito más, digamos, el mejor pagado, dos mil pesos… Ah, pero también hay medios que pagan por nota publicada o transmitida… A veces, unos cincuenta pesos… Y si el reportero entregó, digamos, cuatro notas en el día y solo le publicaron dos, únicamente le pagan dos… Un profesor dice que su par de trabajadores domésticas ganan más que un reportero… Caray, hay corresponsales y reporteros que entregan la vida por el medio donde laboran y les pagan una bonificación…

ASTILLEROS: Jorge Valdivia descubrió su vocación reporteril luego de andar por ahí en otras cosas, como a tantos nos pasa en la vida… Por ejemplo, un tiempo corto fue policía municipal… Luego, comerciante… Comerciante que también era Jorge Celestino Ruiz, asesinado la primera semana del año 2019 en Actopan, y quien vendía teléfonos celulares en un changarrito… El reportero Ignacio Carvajal García dice que Valdivia Rodríguez era un experimentado periodista, con muchas tablas, apasionado contador de historias, y quien apostó a vender tamales y donas en vez de caer en las tentaciones que suelen darse en el oficio cuando el trabajador de la información se “tiende al piso del mejor postor”… Cierto, cuando una persona muere por lo general se convierte en santo, pero en el caso la biografía de Julio Valdivia es legado irrefutable…

ESCOLLERAS: Hay salarios mínimos establecidos en la Ley Federal del Trabajo para los reporteros, pero solo aplicado de manera excepcional… Y lo peor, cuando un diarista es despedido e interpone una demanda en la Junta de Conciliación y Arbitraje, por lo regular los titulares y/o los secretarios de Trabajo se ponen del lado de los patrones… Y por más y más juramentos de uno que otro diputado local de que vigilarán la aplicación de la ley se trata de faramalla pura, golpes de pecho, fuego pirotécnico… Insólito, inverosímil, que Julio Valdivia vendiera tamales y donas para llevar la torta a casa, igual, igualito que tantos colegas en Veracruz y en el resto del país… Por eso quizá cuando era diputado federal el panista Rafael Acosta Croda aseguraba que “los reporteros eran unos muertos de hambre” en tanto el secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, dice con menosprecio y desdén que “a los reporteros ningún chile les embona”…

PLAZOLETA: Los hijos de Jorge Celestino Ruiz, María Elena Ferral y Julio Valdivia Rodríguez, el trío de corresponsales asesinados en el tiempo de la 4T en Veracruz, han quedado en la orfandad… Quizá también en el desamparo social los padres ancianos… Pocos, excepcionales, oficios, en el descobijo social en un México donde 6 de cada 10 ciudadanos están en la miseria, la pobreza y la jodidez… De entrada, los trabajadores informales como las domésticas, los carpinteros, los mecánicos, los pintores, los electricistas, los volovaneros, los indígenas, los campesinos, los changarreros y los vendedores de estampitas… En la lista extensa se incluye a los reporteros…

PALMERAS: “Desde que el mundo es mundo”, los obreros de la libreta de taquigrafía, la grabadora, el celular, la cámara fotográfica y la computadora andan en la vida y por la vida sin seguridad social… Pocos, excepcionales, son los beneficiados… Hay incluso medios “rasgándose las vestiduras” por la izquierda y la 4T que otorgan, si lo hacen, el Seguro Social y el INFONAVIT a los empleados, pero muchísimos años después… Y siempre y cuando, el reportero, el editor, la secretaria lo reclamen a cada rato…