Escenarios
•Pirañas en cuaresma
•Atrás de la CEAPP
•Honrar el cargo
Luis Velázquez
14 de septiembre de 2020
UNO. Pirañas en cuaresma
Mucha hambre, como pirañas en cuaresma, traen unos diputados locales a la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas. CEAPP. Parecieran vivir obsesionados con descarrilar a la presidenta, la reportera Ana Laura Mendoza.
Ella, sin embargo, parece, terminará su nuevo periodo en el mes de diciembre, pero a varios legisladores les urge destituirla.
Quizá evidenciarla para la historia para trascender como una presidenta destituida. Ahora, en el tendedero público la rafaguea el diputado de MORENA, Nahúm Álvarez Pellico.
DOS. Racismo y xenofobia
El pretexto es el secuestro, desaparición, asesinato y decapitación del reportero de Tezonapa, Julio Valdivia Rodríguez, el miércoles 9 de septiembre del año desventurado que trota.
El político guinda y marrón dijo, por ejemplo, que en la CEAPP hay racismo, xenofobia y segregación, pues a unos reporteros tratan bien y a otros con desdén… sin detallar hechos.
También enfocó la guillotina sobre los comisionados y que según versiones ganan unos cuarenta mil pesos mensuales con la única obligación de unas juntitas mensuales para lanzarse incienso, pero sin trascender, elegidos, todos, por el dedazo superior.
TRES. Una favorita sexenal
En el camino, la presidenta ha sido bombardeada, incluso, y hasta donde se sabe si se sabe bien, con fuego amigo.
Y sobrevivido a los peores vientos huracanados.
Pero desde la LXV Legislatura insisten. El bombardeo lo comenzó una diputada panista y ahora lo retoma un legislador de MORENA, ambos militantes del par de partidos políticos mejor posicionados en Veracruz.
Incluso, en la cancha reporteril trascienden que unas tribus de MORENA, concentradas en la secretaría General de Gobierno donde suelen coleccionar cargos públicos con algún objetivo político, tienen a una reportera como favorita para relevar a Ana Laura Mendoza.
CUATRO. Mieles del poder
El reparto de las mieles del poder. Así fue en el tiempo priista y el panista.
Mucho, entonces, gustará y hará feliz el cargo a la presidenta de la CEAPP para aguantar vara. Quizá su vocación social. Acaso el deseo limpio de servir a los colegas. Quizá los ideales y principios en los que cree. Acaso, nadie lo dudaría, la proyección política acariciando una nueva vida pública.
Quizá, desde luego, el sueldo mensual que nunca obtendría, tampoco los comisionados, como simples y sencillos asalariados de un medio, el que mejor paga, parece, 8 mil pesos mensuales, una estación televisiva, aun cuando hay salarios insultantes de mil pesos semanales.
CINCO. Honrando el cargo
Suetonio, el autor del libro “Los doce Césares” fue recomendado por su amigo Plotino con la emperatriz. Lo contrató de asesor político.
Las otras tribus lo empezaron a intrigar y la emperatriz escuchó los cánticos de las sirenas y lo despidió.
Plotino le garantizó que hablaría con la jefa para corregir el error. Suetonio dio las gracias y se concentró en su trabajo de maestro y escritor.
Pero Ana Laura Mendoza tiene, parece, otros sueños. Enfrenta. Sigue pa’lante. Sin ceder. Honrando el cargo. Empeñada en sus logros.
SEIS. El queda/bien…
Los morenistas tienen hambre política. Se ignora si el diputado Álvarez Pellico “lanzó su espada en prenda” por voluntad propia o acatando órdenes superiores.
Pero, caray, ¡qué mala onda tanta voracidad!, pues bastaría que sin rodeos le pidieron la renuncia desde “arriba”, sin estar “tirando la piedra y escondiendo la mano”.
La presidenta de la CEAAP empezó con Javier Duarte y siguió con Miguel Ángel Yunes Linares y lleva casi dos años con Cuitláhuac García.
Pero alguien en el principal palacio de gobierno de Xalapa tiene prisa y urgencia por su silla.
Expediente 2020
“La asesina despiadada”
Luis Velázquez
14 de septiembre de 2020
La obesidad fue declarada “una asesina despiadada”. Y en un México declarado “un país de gordos”. Y en donde el caricaturista Rius lo estableció en el siglo pasado. “Primero es la panza” intituló uno de sus libros.
Y en un México con el estado de Chiapas como el primer consumidor mundial de Coca-cola.
Y en un país donde los señores diputados locales de Oaxaca crearon una ley. La ley anticomida chatarra para disminuir (ajá, felicidades, hosanna) el consumo de grasas por decreto y que ahora reproduce Veracruz, el reino de las gordas y las picadas y las garnachas y los tamales y las tortas.
Lo anunciaba Yuri, la cantante de “La maldita primavera”. “¿A qué no puedes comerte solo una?” preguntaba saboreando papitas saladas.
El país en el primer lugar mundial de muertos por obesidad. Vida sedentaria, además. El intenso amor al deporte mirando los juegos de futbol con botana y cerveza a un lado meciéndose en la hamaca. Entrar al cine, hora y media, dos horas de película, con tremendo banquetazo de palomas y cheetos y refrescos de cola.
Montón de enfermedades que llevan a la muerte por la gordura, el exceso de peso. “Mi pancita” suele decir la pareja acariciando la fea y monstruosa panza del ser amado. “Aquí, de panza al sol tirado en la playa” con cartón de chelas frías a un lado, exclaman los turistas.
La Malinche sedujo a Hernán Cortés en las playas de Chalchihuecan con picadas y gordas del barrio de La Huaca, porque entonces, todavía el Sanborcito estaba lejos de aparecer.
Una mulata sabrosa enamoró al cronista norteamericano, Jack London, desembarcado en Veracruz cuando la invasión de 1914 con un cóctel de mariscos, pero alternado con picadas y gordas.
El banquete más sabroso de Agustín Lara eran las picadas y las gordas los domingos al mediodía luego de noche de farra con los amigos.
Ni modo, entonces, que por decreto renunciemos a la obesidad. ¡La panza es primero! y ninguna ley, como en Oaxaca, logrará el cambio gastronómico.
LA PANZA… COMO UN TIMBAL
Somos un país de gordos. La honra. La panza, como un timbal de orquesta sinfónica de rancho.
Famoso, por ejemplo, el cacique gordo de Cempoala, aquel que tenía un harem de unos cincuenta efebos para todo tipo de gustos y deseos y a quienes, incluso, ofreciera a Hernán Cortés y la tropa.
Cacique gordo, lleno de alegría de vivir, festivo, la panza era su más alto privilegio. Sus efebos lo adoraban.
Y, bueno, con todo y que la autoridad de salud declara a la obesidad “el asesino despiadado”, a Ninel Conde, antes y después de sus operaciones quirúrgicas en las bubis y las pompis, llaman “El bombón asesino”.
Entonces, estamos en la ruta ideal y soñada. Lo dijo David Alfaro Siqueiros en el siglo pasado. “No hay más ruta que la nuestra”, con el gordo, gordísimo Diego Rivera, su panza tan querida por la flaquita y chaparrita, Frida Kahlo.
Años, entonces, de cultura gastronómica, alimento sustantivo de la población, las picadas y las gordas y los refrescos de cola y la vida sedentaria.
“Gorda, gorda de mi vida” se llama una canción para la serenata.
Y ni modo que de un sexenio a otro, por decreto superior, cambiemos de piel y mudamos de un país de gordos a un país de flacos, por más y más que Belinda prefiera a Christian Nodal, flaquito y de 21 años, que a Lupillo Rivera, chaparrito, gordo, calvo y de cuarenta y ocho años de edad.
¡Dejemos, pues, en paz y tranquilos a nosotros, los gordos, y que la panza siga tomando la forma caprichosa que desee sin sobresaltos ni perturbaciones, envidias ni intrigas!
En todo caso, primero, el día cuando nacemos empezamos a morir, y segundo, el ser humano enfrenta en la vida tres mil enfermedades y si libramos unas otras caen encima y ni hablar, para morir nacimos.
Y si la obesidad es un asesino despiadado, ojalá que “El bombón asesino” de Ninel Conde pudiera dar un besito antes de morir.
AL DIABLO LAS DIETAS
Hay muchos placeres de la vida. Por ejemplo:
Una. Flaquitos que nos casamos con la pareja, poco a poco embarnizamos con los años y celebramos los cincuenta años de casados totalmente gordos, gordos, gordos.
Dos. La felicidad suprema de todos los días es atragantarse con picadas y gordas, tamales y tortas, tacos en la vía pública, pasteles y pastelillos, dulces y papas y helado.
Tres. Ningún placer más grande en viaje de Veracruz a Xalapa como atragantarse en Rinconada con garnachas y huevos hervidos con un café negro y de olla.
Cuatro. Los cinéfilos que se abstenga de comer palomitas con refresco de cola mirando una película en automático están condenados al infierno, donde pasarán el resto de sus vidas.
Cinco. Las dietas, “al diablo”, pues únicamente sirven para quedar con hambre.
Seis. A la mitad de las parejas gustan las personas gordas pues tienen carnita suficiente para agarrarse en cualquier revolcón.
Ocho. Por alguna razón misteriosa, extraña o rara los científicos han comprobado que las personas más felices son las gordas, pues en todo caso, y ante los problemas y pendientes, las cosas se deslizan rápido y se conjuran y desaparecen.
Nueve. La humanidad ha apostado en el mundo a la gordura. De cada diez personas que pasan enfrente, unas siete, ocho quizá, están excedidas de peso.
Y si los artistas y algunos políticos son flacos se debe, claro, a que su negocio es la delgadez, pero al mismo tiempo, son los más infelices porque reniegan de los platillos suculentos.
Y diez. Bastaría referir que un par de dioses mitológicos terminaron gordos. Venus, la diosa del amor, y Baco, el dios de las borracheras.
Sigamos, pues, en el camino de los dioses…
Barandal
•Peor mundo femenino
•167 desaparecidas
•Exhibe U.V. a Morenistas
Luis Velázquez
14 de septiembre de 2020
ESCALERAS: Nada duele tanto en el corazón y las neuronas como la desaparición de un familiar. Más, mucho más, cuando es una mujer. Del mes de enero a julio de este año, en Veracruz ciento sesenta y siete (167) mujeres desaparecidas. Más sesenta feminicidios. Más 57 mujeres asesinados. Más 350 casos de violencia contra ellas.
El Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres así lo exhibe en la cancha pública (AVC, Perla Sandoval).
El peor mundo para la población femenina. Mundo atroz, sórdido, siniestro, sombrío. Un largo y extenso túnel donde ninguna lucecita alumbra.
PASAMANOS: 167 mujeres desaparecidas. Es decir, 167 hogares, en la incertidumbre y la zozobra. El corazón y el cerebro, en una carrera vertiginosa por encontrar la punta del iceberg.
Y en el lado oficial, ninguna esperanza. Por el contrario, el desdén, el menosprecio, el desprecio, la indiferencia, la apatía, incluso, el valemadrismo.
En el tiempo de la izquierda en el palacio, la campeona defensora de los derechos humanos de todos los tiempos, las mujeres desaparecidas.
¡Ah! ¡Vaya contradicción entre el discurso izquierdoso y la realidad real!
CORREDORES: Un día, de pronto, el reporte en casa. Una mujer, familiar, desaparecida. Que fue a un mandadito y nunca regresó. Que estaba con las amigas haciendo tarea y jamás llegó a casa. Que la levantaron en la calle o avenida. Que la secuestraron en su domicilio particular. Que la plagiaron y desaparecieron y la mataron y tiraron su cadáver en la carretera, a orilla del cañaveral, en el río para flotar aguas abajo.
En automático, los familiares a buscar una pista. El esposo. El hermano. Los padres. Los hijos, en la tensión cardíaca más dura y que a nadie se desea.
Un día tras otro seguir la búsqueda infructuosa. Como dice el refrán, “por tierra, mar y cielo”. Y nada.
BALCONES: Lo peor entre lo peor: de la búsqueda inútil en las comisarías, comandancias, cárceles, cuarteles, Cruz Roja, hospitales, pasar a la búsqueda de fosas clandestinas.
Y reunirse con otros padres con hijos desaparecidos. Y entre todos, empujar la carreta en los lotes baldíos, los ranchos, las colonias populares, para ver si por ahí descubren una fosa clandestina y si en la fosa hay cadáveres y si existe la esperanza de que sea el familiar para de ser así, la cristiana sepultura.
PASILLOS: Y en la búsqueda, pasar un año y otro y otro, y del sexenio de Javier Duarte brincar al gobierno marrón y guinda y saber que todo sigue igual, o peor, mucho peor, porque han transcurrido muchos años.
Y de pronto, el Observatorio Universitario exhibiendo en el tendedero público la realidad infame. De los meses de enero a julio del año desventurado que camina (desventurado por el coronavirus, la recesión, el desempleo, la inseguridad, la impunidad y las mujeres desaparecidas) un aproximado de 167 mujeres a quienes la familia les perdió la huella, el rastro, las pistas.
VENTANAS: Lo peor entre lo peor, la indiferencia oficial.
Los padres, las madres, los parientes, las ONG, los activistas, las académicas, la iglesia, todos, juntos o cada quien por su lado, clamando por la pronta, rápida y expedita aparición de las mujeres desaparecidas.
Y en el lado oficial están sordos. Les vale.
Los municipios de Poza Rica, Veracruz, Martínez de la Torre, Tuxpan, Acayucan, Xalapa y Papantla, con los focos rojos más encendidos que nunca con el número de mujeres desaparecidas.
En el gobierno de Veracruz, ninguna misericordia ni piedad. Desconocen el concepto universal de la solidaridad.
Malecón del Paseo
•Veracruz atroz y cruento
•Reportero decapitado
•Vida humana invaluable
Luis Velázquez/Parte I
14 de septiembre de 2020
EMBARCADERO: La vida y la historia de un reportero, contador de historias, diarista, trabajador de la información, Jorge Valdivia Rodríguez, puede reducirse a una fotografía sombría, triste, sórdida, siniestra… Corresponsal de «El Mundo de Córdoba», el 9 de septiembre fue asesinado en Tezonapa… Los malandros lo decapitaron y tiraron su cuerpo en las vías del ferrocarril… El cadáver está bocaabajo, con la mitad del cuerpo, la parte superior, sobre las vías, y la otra mitad, la parte inferior, afuera de las vías, sobre el pasto… Su camisa, o camiseta, la parte superior arremangada y la espalda y el estómago desnudos… La mano derecha se la dejaron extendida sobre los rieles y la mano izquierda doblada, como descansando el pecho sobre ella…
ROMPEOLAS: A un lado, a unos 4, 5 metros, su cabeza decapitada… La acomodaron como si reposara sobre la mesa de un antro como sucediera en el sexenio de MORENA que camina en el norte de Veracruz con un cristiano ajusticiado… La cabeza está, digamos de pie, en posición firme, como si fuera la cabeza de un maniquí… Y en el otro extremo, pero cerca, está la motocicleta del reportero en donde se manejaba en la región, la ruta de Tezonapa a Cosolapa, de Veracruz a Oaxaca, atrás de la información y los eventos diarios, entre otros, los crímenes de líderes cañeros y el huachicoleo que tanto abundan en sus notas publicadas… Se trata del tercer reportero asesinado en el tiempo de Cuitláhuac García como gobernador de Veracruz, el góber machetero de la izquierda delirante…
ASTILLEROS: Su muerte recuerda el secuestro en su casa de la reportera policiaca, Yolanda Ordaz, de Notiver, a quien también decapitaron y el cuerpo por un lado y la cabeza por otro en la vía pública, en una calle de Boca del Río, cuando Javier Duarte gobernaba Veracruz con su política de «Aquí, no pasa nada»… Es el tercer reportero ajusticiado en el tiempo de la 4T… El primero, el 3 de agosto del año 2019, en Actopan, Jorge Celestino Ruiz, corresponsal del Gráfico de Xalapa… La segunda, María Elena Ferral, el 30 de mayo de este año, en Papantla, corresponsal del Diario de Xalapa… En ambos casos, que personas, presuntos homicidas físicos e intelectuales, detenidos… Pero, vaya paradoja, el par de crímenes dejados en la investigación inconclusa… Es más, el homicidio de María Elena Ferral sirvió de saltibamqui a la señora Verónica Hernández en su estrategia de encumbrarse como Fiscal General por 9 años…
ESCOLLERAS: Antes de sumarse a la trinchera periodística, Jorge Valdivia trabajó como policía municipal y luego comerciante… Y en el ejercicio policiaco y fenicio, descubrió su vocación reporteril digamos, como una especie de vocación tardía, como siempre ocurre en la vida… Habrá, «y para lavarse las manos» quienes rasquen o atribuyan su muerte tan fea y horrenda a su tiempo de policía, por ejemplo… Pero con todo, es un ser humano y toda vida humana es invaluable… Un proverbio judío dice lo siguiente: «Quien salva una vida… salva el mundo entero»…
PLAZOLETA: Igual, igualito, empezó Javier Duarte cuyo sexenio fue declarado «el peor rincón del mundo para el gremio reporteril»… En los primeros 2 años de aquel sexenio fatídico como lo describiera Noé Zavaleta en uno de sus libros, un trío de trabajadores de la información fueron asesinados… Y como en Veracruz «nada pasaba» la estadística de la muerte llegó a diecinueve, más tres reporteros secuestrados y desaparecidos hasta la fecha… En ningún caso hubo detenidos, y cuando se dieron, significó faramalla pura… Más, cuando la entonces Procuraduría General de Justicia de la República atrajo los homicidios que porque los presuntos culpables eran los carteles y carteles…
PALMERAS: La última foto de Jorge Valdivia Rodríguez es dura y canija, pero real… Expresa, entre otras cositas, y además de la saña y la barbarie, lo peor del ser humano, las vidas descompuestas, pues, caray, si ya lo habían asesinado, ningún caso tiene cortarle la cabeza… Durante 3 meses, por ejemplo, la cabeza decapitada de Miguel Hidalgo luego de su fusilamiento, fue exhibida por el ejército realista con bendición de las elites eclesiásticas en la Alhóndiga de Granaditas para intimidar a los indígenas y campesinos y evitar se unieran a la guerra de Independencia… Es el Veracruz atroz, cruento, despiadado, sin misericordia… El Veracruz al que hemos llegado de «la noche tibia y callada» de Agustín Lara…
