viernes, abril 3, 2026

Barandal

•Infierno migrante

•Polleros y Maras

•Malandros y policías

Luis Velázquez

19 de diciembre de 2019

ESCALERAS: “Soy migrante originario de Guatemala. Toda mi vida he sido pobre. Y además de huir de la miseria, también hui de mi pueblo por los Maras. Ya se sabe, desempleo y violencia juntos causan demasiados estragos en la vida.

Partí de mi pueblo con mi esposa y dos hijos. Nada ya teníamos que hacer allá. Varios familiares y amigos se fueron antes y en lo que cabe les ha ido bien. Cuando menos, ganan en dólares y el dinero les alcanza para irla llevando.

PASAMANOS: Durante muchos meses estuve ahorrando para pagar al ‘pollero’. En el camino, mucha desventura. Pero ‘el pollero’ nos hizo fuerte. Los riesgos son muchos, pero más canijas son la pobreza y la miseria. Y si vamos a morir en el pueblo como jodidos más vale intentar llegar a Estados Unidos.

Durante siempre, toda la vida, los riesgos son altos para los migrantes. Siempre ha sido así y nada indica un cambio. Policías municipales y estatales que esquilman. ‘Polleros’ que te dejan abandonado. Agentes de Migración que sobornan. Los Maras que te persiguen y matan hasta trepado en ‘La bestia’. Y los malandros.

Además, el gran riesgo para las mujeres de ser detenidas y sometidas y puestas a trabajar en la prostitución.

CORREDORES: Venimos huyendo de Guatemala muertos de miedo y muertos de hambre. Y solo apostamos a que en cada pueblo la gente nos ayude. Hay días, incluso, cuando solo comen los niños porque es insuficiente.

Por eso, cuando por ahí dicen que hay migrantes que transportan droga porque los malosos los han obligado, nadie lo duda.

Pero…, no son todos. Quizá unos cuantos. Y si así es, lo hacen por la desesperación. El hambre. Los niños y mujeres enfermos. La compra de medicinas. Los zapatos rotos. La ropa viejita que se está deshilachando.

BALCONES: Además, hay otro riesgo. Si a las mujeres las detienen y meten a trabajar en un prostíbulo, los hombres son detenidos por los malosos y los obligan a andar de pistoleros. Y muchos han sido detenidos y encarcelados.

Pero en todos los éxodos del mundo, las cosas son así. Siempre hay tráfico de personas.

Todo, porque en mi pueblo, Guatemala, como en Honduras y Salvador, no hay trabajo. Y cuando se tiene hambre y niños y esposa que alimentar, el hombre y la mujer están expuestos a todo.

PASILLOS: Moisés guió a su pueblo a la tierra prometida. Nosotros, en América Central, tenemos un pueblo donde vivir. Pero sin chamba. Y hay chamba, pero con sueldos de hambre que no alcanzan para vivir.

Y si se atraviesa una enfermedad canija en los niños o en la mujer, entonces, es el fin del mundo.

Ahora, estamos peor porque el gobierno de México tiene como objetivo detener y repatriar al mayor número de migrantes solo para quedar bien con Estados Unidos.

Y el mismo Instituto de Migración envía a sus agentes y personal a la calle para detenernos, como nunca antes.

VENTANAS: Muchos migrantes mueren en el camino. Más duro cuando mueren niños.

Y cuando llegamos a la frontera norte, por lo regular el sueño se cae. La policía migratoria de Estados Unidos se lanza contra nosotros como si fuéramos los peores delincuentes.

Más ahora cuando en el éxodo han aparecido migrantes de África y que han atravesado la mitad del mundo para llegar al país vecino.

Toda la vida ha sido así. Mis padres fueron migrantes. Mis abuelos fueron migrantes. Y somos un continente de migrantes. La pobreza y la miseria son canijas”.

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