Cuitláhuac abrió la llave…
Luis Velázquez
25 de octubre de 2019
En el largo y sombrío túnel de los medios en Veracruz, una lucecita se ha prendido. El camino tan largo y lleno de espinas y cardos y cargando una cruz cada vez más pesada, 5 medios escritos, se afirma en el trascendido, han sido bendecidos por el gobierno de Veracruz.
Según las versiones, tres de Xalapa y dos de Veracruz.
Se afirma que los convenios acordados son, como dijera el clásico de palacio, “chiquitos, muy chiquitos”.
Pero suficientes para que el director de uno de tales medios exclamara:
“Me alcanza para pagar nómina, lo más importante”.
El góber se demoró, digamos, unos diez meses y medio, en víspera, todo indica, del primer informe.
Por lo pronto, algunos medios escritos han sido bendecidos, aun cuando los profetas de la utopía, la esperanza y el optimismo aseguran que luego seguirán los medios televisivos y después los medios digitales, si es que, claro, alcanzara la leche presupuestal.
Ningún medio, sin embargo, puede quejarse. Por lo general, siempre ha ocurrido así. Cada gobernador suscribe los primeros convenios unos diez meses después, y en ocasiones, hasta un año después, y otras veces, nunca jamás.
En el caso, trasciende que el reino de Cuitlalandia ya abrió la llave.
Valió la pena, entonces, la espera, aun cuando nadie conoce el destino de los 740 millones de pesos autorizados por la LXV Legislatura el año anterior para la dirección de Comunicación Social, y por eso mismo, se afirma que bien pudieron sudar en la apuesta bursátil.
Por eso es que muchos medios esperaron y siguen aplicando la teoría política número uno de Joseph Fouché, la siguiente, estar siempre con el vencedor, jamás con el vencido.
¡Hosanna, hosanna! ¡Dios existe!, diría la vecinita.
EL JEFE MANDA
En la versión extraoficial, los convenios para los 5 medios escritos fueron por dedazo. Sujetos a la voluntad política del jefe máximo.
En ningún momento, por ejemplo, investigaron la circulación y la penetración social y el impacto informativo de cada medio para, y como lo establece la ley, otorgar los convenios y definir la cantidad.
En unos casos, fue, digamos, por lealtad del medio. La otra, porque los medios “se tiraron al piso” del gobernador.
Y en otros, porque habrían tendido un puente, por ejemplo, con la superioridad.
Pero un hecho queda manifiesto: en política se premia más, mucho más, la lealtad perruna (“A sus órdenes, Señor”) que la eficacia y la eficiencia, pues como en el caso, “veinte y las malas” que los 5 medios tienen una pésima, deficiente, ridícula circulación, al grado de que varios de ellos son regalados en los restaurantes y en los hoteles, y con frecuencia, la mayor parte de los ejemplares ahí siguen, en el mismo lugar, en la tarde/noche.
Y es que si la circulación de cada uno fuera certificada, entonces, “ni baranda tocarían”, pues la circulación es baja, bajísima, ridícula, absurda.
Un ciudadano común y sencillo puede preguntar a cualquier estanquillo el número de ejemplares que los 5 medios les entregan cada día para su venta y escucharán la misma respuesta:
“2, 3”, quizá.
Por eso, cuando un ciudadano pregunta por alguno de los 5 periódicos en el estanquillo les dicen:
“Ya no hay, se acabaron”.
Y de entrada, el efecto sicológico es avasallante.
Bastaría referir que la devolución de tales medios es insólita.
Además, la población cada vez lee menos periódicos impresos pues se informan, si se informan, en el celular, y ni diga en las redes sociales, los whatsapp y los tuiters.
EL PERIÓDICO QUE MÁS APLAUDA…
Así fue en el panismo y en el priismo en Veracruz. Los convenios del gobierno con los medios se basan en la amistad personal. El dinero público, al servicio de los cuates, aunque sus periódicos tengan ridícula circulación y peor impacto informativo en la población electoral.
Incluso, el periódico que más aplaude y “tira incienso al paso del político y su séquito” sale más beneficiado.
Por eso, Javier Duarte destinó trece mil millones de pesos en su casi sexenio para los medios según documentara el vocero yunista, Elías Assad Danini, en una comparecencia legislativa.
Y ni se digan Fidel Herrera Beltrán y Miguel Alemán Velasco, para referir dos más.
Además, los convenios “por debajo de la mesa”. Y las concesiones de cargos para los familiares de los magnates periodísticos. Y la obra pública para sus compañías constructoras.
El cochinero total para quienes ponen la palabra escrita al servicio de las elites gobernantes en turno.
La llave oficial, entonces, se ha abierto ya para los primeros medios leales, sin que nadie, además, conozca las razones de peso y con peso para la prebenda. Ni menos, el monto.
Francisco I. Madero, uno de los héroes de AMLO, mejor prefirió financiar un periódico a su hermano Gustavo, Nueva Era, para contestar a los críticos, adversarios y enemigos, de igual manera como Porfirio Díaz financió a Reyes Spíndola, el dueño y director general de El Universal, para comprar la primera rotativa en México.
Incluso, Álvaro Obregón envió una carta a Plutarco Elías Calles donde le decía:
“Estamos llegando al poder político, pero necesitamos un medio”. Y fundaron “El Nacional”.
MORENA tiene en el país, y por añadidura, en Veracruz, “Regeneración”, el periódico ferozmente crítico de Ricardo Flores Magón al dictador Porfirio Díaz Mori.
Pero en Veracruz, MORENA necesita, por lo pronto, de la lealtad “a prueba de bomba” de los 5 periódicos impresos a quienes por lo pronto ya decidió subsidiar, igual, igualito, que en el tiempo duartiano y fidelista y alemanista, anexos y conexos.
