Malecón del Paseo

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•Grandeza y atavíos

•Tiempos oscuros y grises

•Veracruz nostálgico

Luis Velázquez/Parte Dos

22 de octubre de 2019

EMBARCADERO: Sabrá el chamán donde quedó sepultada la grandeza de Veracruz cuando ahora, la política, y desde hace un ratito, “es un tragadero de hombres y mujeres”, burdo y ramplón ajuste de cuentas entre las elites y la cárcel como destino… Por ejemplo, aquel tiempo cuando Benito Juárez vivió aquí un año y medio y promulgó la ley del Registro Civil, y cuando Venustiano Carranza vivió un año y promulgó las leyes Agraria y de Imprenta… Y tiempo cuando desde aquí, el dictador Porfirio Díaz fue trepado al “Ipiringa” a su exilio dorado en París…

ROMPEOLAS: Tiempo de la honra y prez de Veracruz defendiendo a la nación en cuatro ocasiones, las 4 veces heroica con una población patriótica que moría en las calles defendiendo la soberanía nacional… Y tiempo cuando Lázaro Cárdenas abrió las puertas al exilio español y un montón de familias españolas llegaron aquí para enaltecer la vida nacional… Tiempo cuando el gran escritor Jack London, llegara en uno de los barcos norteamericanos que invadían Veracruz para cronicar la guerra y todas las tardes agarraba la borrachera en Los Portales y contrataba una trabajadora sexual y el cuarto número 302 fue el centro de sus pasiones descarriladas…

ASTILLEROS: La grandeza de Veracruz con los hermanos Miguel y Sebastián Lerdo de Tejada, quien se uniera a Benito Juárez y fue su secretario de Gobernación, primero, y después, presidente de la república… Incluso, y cuando Lerdo de Tejada lanzara su ley para separar el Estado y de la Iglesia y expropiar los bienes eclesiásticos de una iglesia que eran insólita y asquerosamente rica y millonaria… Veracruz, en la epopeya nacional, cuando Antonio López de Santa Anna, entonces presidente de la república, 3 veces gobernador de Veracruz, encarcelara en el castillo de San Juan de Ulúa a Benito Juárez y Melchor Ocampo, y luego los exiliara, temeroso de que lo destronaran…

ESCOLLERAS: Grandeza, pero de igual manera, agravios, tiempos oscuros y grises, sombríos, sórdidos, siniestros… Por ejemplo, Porfirio Díaz Mori ordenando a su gobernador Luis Mier y Terán, 1879, “matar en caliente” a los 9 jarochos y campechanos sublevados a su nueva reelección, con todo y que ambos habían trabajado con Benito Juárez… El dictador porfirista enviando a los batallones del ejército a Río Blanco para asesinar a los obreros textiles en huelga con un aproximado de trescientas trabajadoras ejecutados… Y luego, caray, la perversidad en su más alta dimensión, ordenando trepar los cadáveres a los vagones del ferrocarril y trasladados al castillo de San Juan de Ulúa para arrojarlos todos al Golfo de México…

PLAZOLETA: Por aquí, pasaron Porfirio Díaz, Benito Juárez, Melchor Ocampo, camino al exilio, pero también por aquí pasaron para honra del país Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Rubén Darío… Y por aquí entró León Felipe, el gran poeta español de talla universal… Y aquí, en el café del Hotel

Diligencias, Gabriel García Márquez decidió quedarse a vivir en México por el gran parecido de las ciudades y su gente a Colombia, su pueblo, y luego de que el director de la editorial de la Universidad Veracruzana, Sergio Galindo, le dijera que publicaría su primera novela después de tantos rechazos en América Latina…

PALMERAS: Aquellos días, más otros tantos, glorificaron a Veracruz… Honraron a Veracruz en el concierto mundial… Días irrepetibles, días que se fueron, y como las golondrinas de Adolfo Bécquer, pareciera que “ya no volverán”… Sabrá el chamán dónde quedó olvidada la grandeza… Falta un movimiento telúrico oficial para el despegue, la resurrección de los días idos, los tiempos de gloria…