Expediente 2019

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Los excluidos

Luis Velázquez

22 de octubre de 2019

La lucha por el poder político siempre ha sido así. Descarnizada, como ahora en MORENA para comprar delegados a la justa interna. Prácticas corruptas para ganar más poder. Y perpetuarse.

Incluso, hubo un tiempo cuando se llegó a la barbarie y a la saña. Fue con Plutarco Elías Calles con su candidato presidencial. José Vasconcelos, candidato opositor. Cien de sus seguidores fueron asesinados en unos cuantos minutos en la conocida matanza de Topilejo. Vasconcelos huyó a Estados Unidos con su amante. Adolfo López Mateos y Alejandro Gómez Arias, jóvenes impetuosos, sus seguidores, quedaron a la deriva.

Ahora, un grupo de diputados locales se lanzaron contra el secretario General de Gobierno y el secretario de Desarrollo Social de meter las manos al proceso interno. Y adueñarse de los delegados de MORENA.

Son los mismos legisladores opositores que desde hace rato andan en el fuego amigo. De algún modo quedaron excluidos de “las mieles del poder”. Y se rebelaron.

Antes, la cabeza visible era Amadeo de Jesús Cruz Malpica. Ahora, todo indica, Magdaleno Rosales Torres, o en todo caso, el más aguerrido y combativo, el que más da la cara, de frente, sin enmascararse. Simple y llanamente, es opositor a Cuitláhuac García y a Éric Cisneros Burgos, su operador.

La disidencia, sin embargo, y salvo excepciones, está condenada al fracaso.

A, A.M.L.O. con Cuitláhuac. Le concesionó la gubernatura igual que Elías Calles a los generales y caciques regionales del país a cambio de tener pacificada su región.

B, Cuitláhuac es el jefe máximo, el tlatoani, el gurú, el tótem, el dueño del erario y de las policías y de las cárceles y de parte de los Poderes Legislativo y Judicial y de parte de los medios.

Y desde ahí, ejerce el poder. Además, sin rendir cuentas a nadie, de igual manera como por ejemplo, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares en su tiempo.

Por eso, los Malenos seguirán como la gotita de agua tratando de perforar la roca, pero sin trascender.

Antes, cuando se opusieran por vez primera (“Somos el hazmerreír nacional” dijo Maleno cuando la primera fallida destitución del Fiscal Jorge Wínckler García) marcaron la raya del gobierno de Veracruz. Y así continúan. Habría de preguntarse si han logrado, primero, su objetivo político. Segundo, el objetivo partidista. Tercero, el objetivo social.

Son los excluidos. Está satanizados por el reino de Cuitlalandia. Y si solo se reducen a la declaración mediática sin mostrar el puño y el músculo, entonces, pudiendo quedarse, digamos, con el 50 por ciento, quedarán sin nada.

Ninguna posición en MORENA Veracruz. Ninguna posición en MORENA nacional. Ninguna candidatura de MORENA a presidentes municipales y diputados locales y federales.

Cuitláhuac y Cisneros son políticos que desconocen el verbo perdonar en todos sus tiempos gramaticales. Tampoco saben entender y comprender a los demás. Después de Dios, ellos.

El amigo enfermo de Sida significa el testimonio irrefutable de la dureza del corazón humano.

VICIOS PRIISTAS EN MORENA

Un trío de diputados locales de MORENA fueron reveladores. Magdaleno Rosales, Cristina Alarcón y José Andrés Castellanos “tiraron su espada en prenda” denunciando los mismos vicios y abusos y excesos del poder del panismo y el priismo:

Uno. La secretaría de Desarrollo social operó la elección interna de los delegados de MORENA efectuada el fin de semana utilizando los programas sociales con fines partidistas.

Dos. “Con los padrones en mano, casa por casa, visitando a cada uno de los afilados, prometieron apoyos” a los morenistas para comprar conciencias y lealtades.

Tres. El jefe de los operadores es el secretario General de Gobierno. “Y lo hace a través de otras manos”, como quien dice, “escondiendo la mano”, zorruno y tramposo.

Y cuatro. “No se pueden usar los recursos públicos para la elección interna de un partido”.

Madgaleno Rosales, Cristina Alarcón y José Andrés Castellanos son Morenistas. Y conocen “el fondo de la olla”. Pero son disidentes, opositores a Cuitláhuac y los suyos.

Las mismas prácticas viciadas del antiguo sistema político que A.M.L.O. sueña desaparecer. Pero en Veracruz, Cuitláhuac con los suyos operan al revés.

Quizá el desencanto social ha mermado la credibilidad del reino de Cuitlalandia, y ni modo, para cumplir con la tarea nacional, reprodujeron el modelo panista y priista.

DE SU LADO, EL APARATO GUBERNAMENTAL

Pero “mientras son peras o manzanas”, ellos centran y concentran el poder. De su lado tienen el aparato gubernamental. El billete. Los cargos públicos.

Tan es así que, por ejemplo, dejaron fuera del poder estatal a un par de obradoristas de toda la vida como son Manuel Huerta Ladrón de Guevara y Amado Cruz Malpica, ambos ex diputados federales y ambos colaboradores de Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno en la

Ciudad de México. El primero, encargado de los programas de vivienda y el segundo como jefe de la Central de Abastos.

Ahora, cierto, en el poder federal y legislativo, pero al mismo tiempo, lejos de las prebendas, lejos del reparto del poder, lejos del presupuesto.

Ellos saben, con razones de peso y con peso, que andar en la disidencia significa desafiar los vientos huracanados. Muchos años así anduvieron. Y ahora, cuando MORENA entró al palacio de Xalapa los excluyeron. Nunca formaron parte del grupo selecto de Cuitláhuac. Tampoco del secretario de Gobierno. Incluso, hasta adversarios o enemigos los vieron.

Y mientras A.M.L.O. siga vitoreando y levantando la mano a su góber jarocho, será su político de confianza.

Y los Malenos siguen en la disidencia arriesgando hasta la vida, o apuestan a una mejor estrategia para ganar espacio. Incluso, Maleno está exponiendo hasta la candidatura de MORENA a presidente municipal de Medellín en el año 2024. O en todo caso, la nominación a diputado federal.

Fouché sobrevivió a tantas dinastías políticas porque siempre estaba del lado de las mayorías, además, claro, de llevar un expediente sórdido y siniestro de cada uno de sus adversarios y enemigos, y hasta de Napoleón Bonaparte y Josefina, y Robespierre, Dantón, Marat y Chautebriand, entre otras tantas figuras clásicas de la Revolución Francesa.