Barandal

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•Veracruz migrante

•Desintegración familiar

•Economía fallida

Luis Velázquez

22 de octubre de 2019

ESCALERAS: Veracruz es un estado migrante. La Universidad Veracruzana documenta la permanencia de un millón de paisanos en Estados Unidos. Huyeron de aquí por el fracaso de la política económica. Y uno de sus estragos, la peor desintegración familiar.

El esposo, un hijo, los hijos, caminan para el país vecino en ningún momento soñando con la tierra prometida o el paraíso terrenal, sino, simple y llanamente, con un empleo.

Entonces, de pronto, las circunstancias son favorables y allá se quedan. Y como están las circunstancias con Donald Trump, difícil viajar a Veracruz para estar con los suyos.

PASAMANOS: Y allá se quedan. Uno. Dos. Tres años. Etcétera. Enviando, y en el mejor de los casos, las remesas a la familia.

Un día, en medio de la turbulenta soledad que viven y padecen sobre todo los fines de semana, hallan una pareja. Y viven juntos. Se casan. Y olvidan a la esposa y a los hijos dejados aquí en Veracruz con la esperanza de seguir al padre, y la familia comienza a desmoronarse.

Decenas de pueblos en las regiones indígenas y campesinas habitados por mujeres solas con hijos sin padre.

CORREDORES: La migración de América Central (Honduras, Salvador y Guatemala), y ahora también de África y Asia a Estados Unidos, pasando por Veracruz, es visible. Se ha vuelto un asunto de Estado. La alianza bajo sospecha de Estados Unidos y México para repatriar al mayor número de migrantes. Donald Trump los rechaza y México se pone a sus órdenes.

Pero la migración de habitantes de Veracruz a EU es discreta, con bajo perfil.

Y también deja familias desintegradas.

BALCONES: En muchos pueblos de norte a sur y de este a oeste del estado jarocho existen testimonios de las remesas. Montón de casitas construidas con el modelo arquitectónico del país vecino. Los hombres envían las remesas con la foto de la casa soñada.

Pero de igual manera, son mucho más, la mayoría, de familias a la deriva. Por eso, incluso, tantos niños lanzados a la aventura migrante ilusionados con encontrar a sus padres en el otro lado.

Así, la fallida política económica de Veracruz para arraigar a la población en sus pueblos con una fuente de empleo pagada con justicia laboral y las prestaciones sociales, económicas y médicas establecidas en la Ley Federal del Trabajo incide en otras secretarías y dependencias, (SEDESOL y DIF, por ejemplo) responsables de la seguridad social.

PASILLOS: El mundo es migrante. Los pueblos de los 5 continentes fueron fundados por migrantes. Y por tanto, se dirá que el fracaso de la política económica para garantizar empleo a la población es universal.

Cierto.

Grave, sin embargo, cuando las elites políticas miran las cosas como hechos inevitables.

Y aun cuando, como en el caso, MORENA continúa subsidiando programas sociales, una cosita es otorgar una limosnita a los pobres y otra, cien años luz, enseñar a pescar a los jodidos ofreciendo trabajos seguros, estables y pagados con justicia social.

VENTANAS: La mayor farsa de la historia local sucedió en el Fidelismo. Los llamados “Juarochos”, migrantes en Ciudad Juárez, fueron repatriados, siempre se dijo por voluntad propia, porque aquí les garantizaban el derecho al trabajo digno.

¡Pura faramalla! Meses después, incluso con aquel sexenio “en la plenitud del pinche poder”, los “Juarochos” seguían esperando la tierra prometida y tocando puertas para una chambita.

Con Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares, la secretaría General de Gobierno, de quien depende la oficina estatal de Migración, jamás se ocuparon. El millón de paisanos en E.U. les valieron.