Escenarios

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•La vida dura de Santiago

•“El Mil Usos” del pueblo

•Fracasa política económica

Luis Velázquez

21 de septiembre de 2019

UNO. La vida dura de Santiago “N”

El fracaso de la política económica en Veracruz se calibra por la historia laboral de Santiago “N”:

Con apenas, apenitas, la educación primaria, en sus 50 años de vida laboral trabajó como campesino, jornalero en el campo sembrando maíz y frijol, cortador caña y de café, taxista, albañil, pintor y ayudante de mecánico.

Boxeador de pueblo en pueblo, velador, escolta, chofer, otra vez taxista, de nuevo velador, saca-borrachos en una cantina y migrante sin papeles en Estados Unidos hasta cuando la migra lo detuvo y deportó.

En su último trabajo fue de nuevo guardaespaldas de un líder obrero y en unas elecciones sindicales cuando los adversarios estaban a punto de tronarse a su jefe fue más rápido, sacó la pistola y mató a un par de sicarios.

Entonces, huyó. Pero al ratito lo atraparon y encarcelaron y durante un tiempecito, el dirigente obrero le ayudó en la economía familiar, pero en medio de la tormenta sindical en que perdiera la reelección, lo abandonó por completo.

Nunca tuvo un trabajo estable. El patroncito en turno lo despedía. Además, nunca le dieron Seguro Social ni INFONAVIT y quedó al garete en las prestaciones.

DOS. Jodidos toda la vida

Igual que Santiago “N” la población en general. El INEGI y el CONEVAL lo establecen: uno de cada tres padres de familia llevan el itacate a casa con el ingreso paupérrimo derivado del changarro en el vía pública.

6 de los 8 millones de habitantes de Veracruz viven atrapados y sin salida en la pobreza y la miseria y toda su vida han padecido la jodidez.

Por eso, cuando en la República Amorosa y la llamada por decreto Cuarta Transformación predican el paraíso terrenal para los pobres parece burla, ofensa, bofetada social, humillación.

Y es que en cada sexenio, la misma venta pútrida de esperanzas. Los políticos, como simples vendedores de ilusiones y utopías.

Insólito: medio millón de habitantes de Veracruz de catorce años de edad en adelante son analfabetas según los Cuadernillos Municipales de la secretaría de Finanzas y Planeación, donde de pueblo en pueblo retratan la vida social, incluso, y en el caso, con el número de personas y edades y género que no saben leer ni escribir.

TRES. Ni modo, la pobreza es inevitable

Los hijos de Santiago “N” solo cursaron la primaria. Una chica, trabaja de dependienta en una tienda de abarrotes. Y el hijo, de veinte años, es taxista. Y ni siquiera es dueño del taxi. Es un empleado, trabajando a destajo.

Podrán los jefes máximos de la secretaría de Desarrollo Económico, SEDECO, pronosticar la llegada del paraíso terrenal, pero solo queda en el plañidero discurso oficial. Vil discurso. Vil palabrerío. “Un mundo color de rosa”.

Desde los orígenes de la humanidad, los pobres y los jodidos han existido y por más ideologías cruzadas y entrecruzadas la miseria es inevitable, y pobres nacieron y pobres siguen y continuarán por el resto de sus vidas y la descendencia.

Cada presidente de la república y cada gobernador inflaman la esperanza y el gozo social. Y una vez transcurrido el sexenio solo resta mentar la madre a todos, sin excepción.

Miguel Hidalgo, José María Morelos, Benito Juárez, Francisco Ignacio Madero y Lázaro Cárdenas, lucharon, ajajá, por los pobres y 6 de cada diez mexicanos están en la pobreza y la miseria, y ni modo que en el primer sexenio de la izquierda la calidad de vida tan jodida de la mayoría sea enaltecida en el cielo.

Todos somos hijos de Santiago “N”.