Barandal

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•Churchill y Cuitláhuac

•La gran lucha electoral

•El arte de ganar en las urnas

Luis Velázquez

20 de septiembre de 2019

ESCALERAS: Hay una frase de Winston Churchill en su libro “Grandes contemporáneos” donde se ocupa de los políticos que más lo impresionaron en su tiempo y que, bueno, pudiera aplicarse a Cuitláhuac García rascando en sus cualidades políticas para haber sido lanzado en dos ocasiones por AMLO como su candidato a gobernador. Dice:

“Ninguna parte de la educación de un político es más indispensable que la lucha electoral”.

Y es que si alguien tuvo, para su fortuna, carrera meteórica en la política y desde luego en el terreno electoral es el góber de MORENA y AMLO en Veracruz.

PASAMANOS: Primero, con su olfato político, profundo catador de la naturaleza humana, conocedor de las mujeres y los hombres políticos al derecho y al revés, López Obrador (un niño africano, hijos de padres migrantes, fue bautizado en México con su nombre) lanzó a Cuitláhuac por vez primera como su candidato a diputado federal y ganó.

Después, en el Congreso de la Unión nunca se conocieron intervenciones parlamentarias de primera ni tampoco una iniciativa de ley aprobada por el pleno ni menos un discurso incendiario defendiendo una causa.

Pero en cambio, dice el chamán de la esquina, el góber es un hombre leal.

Y la lealtad es el primer requisito de AMLO en un político, quizá, porque el 99 por ciento de los políticos en la historia del país han traicionado o han sido traicionados.

Napoleón Bonaparte decía que la traición es consustancial al hombre público.

CORREDORES: Dos veces candidato a gobernador significaron, habrían significado para Cuitláhuac un par de doctorados en Ciencia Política.

En la lucha electoral, escribió Churchill, “muchas cosas tienen que aceptarse con un encogimiento de hombros, una mirada o una sonrisa. Pero al fin y a la postre se sale sabiendo muchas cosas acerca de lo que pasa y por qué pasa”.

El góber, entonces, tuvo en el par de campañas electorales por la silla embrujada de palacio un entrenamiento fuera de serie, tanto político y social como sicológico y siquiátrico para conocer las pasiones humanas.

Estuvo “en contacto con toda clase de personas y con todas las corrientes de la vida estatal”, diría Churchill.

BALCONES: Podrán los adversarios gritonear que Cuitláhuac es un inepto, un ineficaz, un tonto, un fifí, un sabadaba, un Power del Sureste.

Pero con todo, primero, convenció a AMLO de lanzarlo en dos ocasiones como su candidato a gobernador.

Segundo, enfrentó a Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador en funciones, con su hijo, el primogénito como candidato y lo derrotó.

Y derrotar a Yunes en las urnas son palabras mayores, fuera de serie.

Por eso mismo, y en la mirada de Winston Churchill analizando la historia de Lord Rosebery, Primer Ministro de Gran Bretaña hacia 1984, sus batallas electorales lo magnifican.

PASILLOS: Si después de tomar posesión a la fecha han sucedido otras cosas, cada parte tendrá su versión.

Churchill lo expresaba de la siguiente manera:

“Puede cada uno tener la opinión que quiera sobre el gobierno democrático, pero es también justo que quien lo ejerce tenga experiencia” para ejercer el poder público “consiguiendo aplausos de turbulentas multitudes”.

Lo bailado, sin embargo, nadie se lo quita a Cuitláhuac. Antes, mucho antes de decenas de priistas y panistas y perredistas soñando con la gubernatura, el Morenista entró al palacio. Y ahí sigue, por más y más que han pronosticado su caída en varias ocasiones.

Podrá haber desencantado a la población, pero AMLO está contento y a gusto con su trabajo.

El resultado electoral, claro, se conocerá hasta el año 2021. Y para entonces, “mucho habrá llovido sobre mojado”.