Barandal

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•500 mil analfabetos

•Taibo “se las metió doble”

•El ilusionista Zenyazen

Luis Velázquez

13 de septiembre de 2019

ESCALERAS: Quizá la secretaría de Educación de Veracruz, SEV, es discreta y opera con bajo perfil la gran cruzada cívica de alfabetizar al medio millón de habitantes que no saben leer ni escribir.

Acaso, y luego de que el director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, “se la metió doble” a la SEV denunciando los 500 mil jarochos analfabetas, Zenyazen estaría vigilando la campaña alfabetizadora con la misma intensidad volcánica de cuando era stripero.

Bendito el chamán que así se estuviera dando. Por vez primera, hacia el final del sexenio de MORENA, se izaría la bandera blanca, más allá de que cada ex gobernador la ha izado como parte de una burda “tomadura de pelo”.

PASAMANOS: Desde luego, constituye la peor infamia del mundo que luego de 77 gobernadores caminando por el palacio de Xalapa medio millón de personas sigan analfabetas.

En un dos por tres, con gran voluntad política, social, moral y educativa, Fidel Castro alfabetizó a su pueblo luego de la toma de poder en Cuba.

Pero más aún, desde Cuba lanzó al resto de América Latina unas brigadas excepcionales para alfabetizar el continente. Y de gratis. Simple apoyo institucional. Solidario. Caritativo. Humanístico. Generoso.

CORREDORES: Incluso, cuando Agustín Acosta Lagunes gobernó Veracruz, Gustavo Carvajal Moreno, secretario particular de José López Portillo, secretario de la Reforma Agraria, líder nacional del PRI, fallido aspirante a la gubernatura, le ofreció cabildear con Fidel Castro para alfabetizar Veracruz con aquellas grandes brigadas cubanas.

Y por celos y recelos, Acosta Lagunes se negó.

Desde entonces, el pendiente social y educativo se ha agravado, porque en la lista de los analfabetos hay personas de 14 años de edad en adelante.

BALCONES: Ahora, desde Palacio Nacional hay una fiebre educativa y cultural para que en el país todo mundo lea. Leer, por decreto, es la filosofía política sexenal.

Entonces, Taibo II apareció de pronto en Xalapa y en el centro del poder político “se la metió doble” a Zenyazen y le recordó la existencia de los 500 mil jarochos analfabetas.

Semanas después, de pronto, la SEV lanzó un evento en el WTC de Boca del Río para entregar diplomas a unas cuarenta personas que, aseguraron, habían sido alfabetizadas.

Y, de paso, anunciaron que pronto, antes de que el gallito cante 3 veces, 50 más.

Nadie, claro, lo creyó. Pero al mismo tiempo, bien puede otorgarse el beneficio de la duda.

PASILLOS: En cada uno de los 212 municipios de Veracruz hay analfabetas. La estadística está consignada en los Cuadernillos Municipales de la secretaría de Finanzas y Planeación, SEFIPLAN.

Incluso, hasta por género y por edades, y en donde la mayoría son mujeres, la parte, como siempre, más afectada en el ejercicio de los derechos humanos.

Y más, porque legítimo derecho humano es saber leer y escribir, además, de cursar la educación básica, mínimo.

Bastaría, sin embargo, referir otra parte negra de la estadística: de cada cien niños egresados de la primaria únicamente diez llegan a la universidad y sólo uno se titula.

VENTANAS: La fama pública consigna que la mayoría de políticos utilizan el poder con sentido patrimonialista. Demagogos les llamaban en el siglo pasado. Napoleón Bonaparte decía que la chamba de un político es vender esperanzas. Ilusionar a la gente. Llenarla de utopías. Palabras incumplidas.

Cada sexenio en Veracruz, el analfabetismo ha sido postergado. Nunca le han otorgado su valor social y jamás en toda la historia una gran cruzada cívica para enseñar a leer y a escribir.