miércoles, abril 8, 2026

Escenarios

•Amigo de escritores

•Pitol, Fuentes y Villoro

•Exrector, privilegiado

Luis Velázquez

20 de agosto de 2019

UNO. Amigo de escritores

Muchas satisfacciones dejó la rectoría de la Universidad Veracruzana al doctor en Economía, Raúl Arias Lovillo.

Por ejemplo, su amistad con los escritores Carlos Fuentes Macías, Sergio Pitol, Juan Villoro y Felipe Garrido.

Y con el ex presidente de Ecuador, Rafael Correa.

Y con la, digamos, secretaria o Ministra de Educación del gobierno de China, con nombre impronunciable.

Fue una amistad cultivada en el ejercicio de la inteligencia, pues ni modo que aquellas lumbreras se detuvieran en un rector anodino, intrascendente, inculto, sin visión de Estado, sin mirada universal.

Incluso, Sergio Pitol aceptó impartir clases en la facultad de Letras de la U.V., cuando siempre, y en todos los casos de otras universidades públicas, se resistió.

Más todavía, impartía seminarios sobre literatura.

Aún más, se encargó de la publicación de los libros universitarios, elegidos entre los clásicos, para regalarse en paquete a cada alumno de nuevo ingreso y al cuerpo académico, a tono con la cruzada educativa de José Vasconcelos, secretario de Educación Pública del presidente Álvaro Obregón.

La generosidad de aquella relación amical se tradujo en la donación de Sergio Pitol de sus treinta mil libros, aprox., a la biblioteca de la UV y cuyo destino habrá sido quizá la Biblioteca Carlos Fuentes Lemus, el hijo de Carlos Fuentes Macías.

DOS. Sergio Pitol hablaba 8 idiomas

Sergio Pitol (hablaba 8 idiomas) publicó una treinta de libros, más que los libros publicados por Carlos Monsiváis (unos 25) y José Emilio Pacheco (unos veinte), el trío de grandes amigos de la generación literaria del siglo pasado.

El primer invitado de Sergio Pitol a España para recibir el Premio Cervantes fue Raúl Arias Lovillo.

En la presentación de algunos de sus libros, Pitol invitaba al ex rector.

Incluso, en la U.V. también publicaron los libros de clásicos traducidos al español por Pitol formando una colección.

El ex rector era uno de sus pocos, excepcionales amigos, que conocieron por completo su vida, un hombre cien por ciento austero que utilizaba sus ingresos (honorarios y regalías) para comprar libros y libros y más libros.

Su vida giraba alrededor de los libros, digamos, desde aquella vez cuando en la infancia enfermó de gravedad y le prohibieron salir de casa y comenzó a leer.

Su único patrimonio material fue la casa donde vivía en Xalapa.

TRES. Villoro, amistad privilegiada

El escritor Juan Villoro es su otro gran amigo. Se frecuentan y toman café y desayunan y comen. Y sueñan.

Villoro siempre lo alienta y le dice: “Tú debes dirigir la secretaría de Educación”.

Felipe Garrido también escritor, novelista, cuentista, en su tiempo dirigió los Círculos de lectura de la UV creando y recreando hábitos de lectura en la población estudiantil, con la misma mística, quizá más intensa, del proyecto de José Vasconcelos para recrear un país de lectores, digamos, como ahora también sueña Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, aquel de “se la metimos doble”, a tono, digamos, con el “me canso ganso”.

Carlos Fuentes (hablaba 5 idiomas) fue amigo de Raúl Arias. Una amistad creada desde el tiempo de Víctor Arredondo Álvarez como rector.

En varias latitudes del mundo coincidieron. Una vez, por ejemplo, en Barcelona, donde Fuentes presentara un libro y comenzó hablando en vasco ante vascos y luego pidió permiso para seguir hablando pero en español, “mi lengua materna”.

Pero hablaba el inglés y el francés como sus lenguas natales. Y era profundamente generoso con la amistad.

Relaciones aquellas privilegiadas de Raúl Arias, más allá del “localismo empobrecedor”, la aldea y el rancho.

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