Expediente 2019

80

Viento negro

Luis Velázquez

13 de julio de 2019

El PRI sufrió una fractura más. La secretario de Gestión Social del CDE del PRI renunció al partido. Sofía de León Maza forma parte de una generación política familiar. La encabeza su hermano Manuel. Ella fue diputada federal. Y tiene su residencia en Pánuco, la tierra donde antes también migrara del tricolor el cacique huasteco, Ricardo García Guzmán, con sus dos hijos.

Se ignora el número de fans de los De León Maza que la hayan seguido, como buena lideresa, en su nueva caminata partidista.

Pero mientras trasciende, las cúpulas siguen partiéndose. Y cuando las elites andan así, incide en la base militante.

Sean los que sean, y dada la espantosa derrota electoral del PRI en el mes de julio del año anterior, cuando perdieron la gubernatura y todas las diputaciones locales y federales y las senadurías, el viento negro y atroz sigue debilitando la estructura del partidazo que fuera, partido hoy.

Y más, en el norte de Veracruz, donde una región significativa está al lado del PAN. Tantoyuca es el epicentro. Los hermanos García Guzmán, panistas, al frente. Azules también otras demarcaciones hasta, digamos, Tuxpan. Poza Rica ya es de la izquierda. MORENA.

De MORENA también otras demarcaciones y en donde operan los priistas. Priistas, incluso, ahora, con la fe rota. Incrédulos de que el tricolor resucite. Algunos, desertores desde el año anterior. Otros más, titubeando. Muchos de ellos, la mayor parte quizá, desempleados y subempleados.

BUSCANDO LAS LLAVES DEL CIELO

En el trascendido se afirma que la renuncia de Sofía de León Maza se debe a las mismas tentaciones y pasiones que de toda la vida han identificado a las elites priistas.

Por ejemplo, que Sofía de León se negó “a meter en la nómina a la parentela completa de Marlon Ramírez, el nuevo presidente, y a sus operadores”. (La Jornada, jueves 27 de junio, 2019)

Se ignora si sea así. Pero cuando los días han transcurrido sin que ninguna parte precise los hechos, reoriente la información, aclare paradas, la duda y la sospecha se multiplica.

Y más, porque los hermanos De León Maza tienen formas dignas de vivir y caminar en la vida y en ningún momento se prestarían a trastupijes y componendas.

Más priistas, claro, se fueron por otras razones.

Por ejemplo, Ricardo Ahued Bardahuil, cuando luego de que el PRI lo ungiera presidente municipal y diputado local y federal, le cerraron las puertas para la candidatura a Senador y en MORENA se le abrieron en automático.

Fernando Arteaga Aponte se fue luego de ocupar varios cargos públicos en la secretaría de Educación y hasta la regiduría y cuando soñó la candidatura a presidente municipal y a diputado local y se la negaron se bajó del barco.

Ricardo García Guzmán, ex alcalde, ex diputado local y ex Contralor, se fue del tricolor cuando le negaron posiciones para sus hijos y que al día siguiente encontrara en el PAN de Miguel Ángel Yunes Linares, su amigo histórico.

Mario Tejeda Tejeda y Felipe Amadeo Flores Espinoza se pasaron al PAN de la yunicidad, digamos, por razones de amistad.

Y Ranulfo Márquez Hernández brincó a MORENA en la elección de gobernador del año anterior soñando con las llaves del cielo.

Sofía de León Maza renunció, sin embargo, de buenas maneras, cordial, amable, pero al mismo tiempo, en la cancha partidista el trascendido de otras razones.

Sabrá el chamán. Pero cualesquiera sean las circunstancias significa una ruptura partidista. Y dura, porque en el norte de Veracruz, Pánuco como epicentro, el liderazgo familiar está fuera de dudas.

Sorpresas, en todo caso, que bien podrían darse…

DIFÍCIL RESUCITAR EL ENTUERTO

La prueba de fuego para las lealtades y traiciones está sonando en el tricolor desde hace ratito. Lógico. La goliza electoral del año 2018 fue sórdida. Y más, porque gran parte de las elites influyó, entre otras causas, por la altísima corrupción. Bastaría referir que todavía hoy, dos años y 7 meses después, hay duartistas en la picota con nuevas denuncias penales como el caso de Antonio Tarek Abdala, poderoso tesorero de la secretaría de Finanzas y Planeación, impuesto, se afirma, por Karime Macías.

Y por eso mismo, el daño político, social, electoral y moral de Duarte y asociados al tricolor alcanzó, incluso, al CEN, pues el político preso en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México fue puesto por órdenes de Enrique Peña Nieto como el modelo nacional de las pillerías.

“Era amigo, pero a todos nos engañó” exclamó alguna vez Flavino Ríos Alvarado, el góber de 48 días.

Verdad o mentira si a todos estafó Javier Duarte, el caso es que desde entonces, el PRI sigue noqueado en el centro del ring con los brazos y las piernas extendidas, y sin un liderazgo manifiesto, sólido y firme, capaz de resucitar el entuerto.

Y más, porque, caray, aun cuando pareciera insólito que el presidente del CDE del PRI quiso imponer a la parentela y amigos en la nómina oficial, resulta notoria la versión en la cancha partidista.