Hay presiones en el sentido de que hagas algo o no hagas algo, pero nosotros nos conducimos en el ámbito legal. Yo nunca he hecho nada fuera de la norma”, aseguró Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, auditor general del Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (Orfis), al reconocer que gobernadores, alcaldes y servidores públicos han intentado persuadirlo de no actuar en su contra en casos de corrupción. Asimismo, enfatiza que pese a estas presiones él no tiene seguridad privada, tiene apenas un protocolo de protección con sus más cercanos colaboradores y camina sin miedo por la calle. “Yo no tengo guardaespaldas ni nadie que me cuide. El único que me cuida es Dios”, comentó.
Desde 2012 Antonio Portilla es encargado de revisar a detalle las cuentas públicas de aproximadamente 350 entes fiscalizables en Veracruz, dijo sentirse seguro de todas y cada una de las 158 denuncias penales de hechos que el Orfis ha presentado durante los seis años, cuatro meses y dos días que él ha estado al frente de ese organismo. Muchas de estas denuncias, señaló, permanecen en investigación por parte de la ahora Fiscalía General del Estado (antes Procuraduría), ya que los actores políticos señalados han recurrido a juicios de amparo para intentar evadir sus responsabilidades; sin embargo, garantizó que en su momento “llegarán los resultados”.
En la época de Portilla Vázquez es una de las más complicadas en la entidad y es que las irregularidades en el manejo de recursos públicos en Veracruz son enormes. De acuerdo con los datos del propio Órgano de Fiscalización Superior, las 158 denuncias penales presentadas ante la Fiscalía General del Estado en contra alcaldes, funcionarios y exfuncionarios que resulten responsables involucran un presunto daño al erario público de más de 33 mil millones de pesos cometido de 2007 a 2016, esto sin contar perjuicios a fondos federales.
Para dar una idea, el auditor general comentó que la revisión de la cuenta pública 2016 arrojó que un crédito solicitado por la Secretaría de Finanzas (Sefiplan), 6 mil millones de pesos, en su totalidad fue desviado.
Portilla Vázquez deja entre ver que las presiones recibidas por funcionarios públicos de todos los niveles también han incluido ofrecimientos económicos que ha rechazado, por lo que al dejar su encargo se irá del Orfis con sólo las propiedades que ha conseguido con su salario. “Tengo dos propiedades, un terreno para mi hija y un terreno ahí en Bosques del Recuerdo. Ahí tengo ya el espacio para unos nichos por si se ofrece” y añadió: “también tengo un carro que estoy pagando. El que tenía lo dejé como enganche y me traje uno nuevo y una nueva deuda”.
