Francesco Amato, quien esta mañana irrumpió en una oficina postal de un suburbio de la ciudad italiana de Reggio Emilia y tomó a varios rehenes, se rindió sin que las cuatro personas que tenía prisioneras sufrieran daños, informaron las fuerzas del orden
Cristiano Desideri, coronel de los carabineros, dijo a los medios que el hombre, que protestaba porque la semana pasada fue sentenciado a 19 años de cárcel en un juicio contra la Ndrangheta, la mafia calabresa, se rindió en torno a las 16:43 horas locales (14:43 GMT).
Pocos minutos antes había liberado a dos de los cuatro rehenes en su poder, mientras al mediodía había dejado en libertad a una mujer que se había sentido mal.
El mafioso (acusado de pertenecer a la Ndrangheta) había exigido hablar con el ministro del Interior, viceprimer ministro y líder de la Liga, Matteo Salvini, sin que ello le fuera concedido.
“El hombre se entregó de su propia voluntad al final de las negociaciones y no hubo heridos”, precisó Desideri.
Dijo que durante las largas horas de tratativas se le hizo comprender que sus prisioneros no tenían ninguna culpa de su situación.
“Lo logramos con el tiempo y con la paciencia, apelando a su sentido de humanidad, no hizo mal a nadie; protestaba contra una sentencia que desde su punto de vista es injusta pues asegura que no pertenece a la Ndrangheta”, informó el coronel.
Amato, de 55 años de edad, fue uno de los 125 sentenciados el miércoles pasado en un proceso celebrado en el tribunal de Reggio Emilia contra la Ndrangheta.
Tras la lectura de la sentencia el hombre se había dado a la fuga y esta mañana reapareció armado de un cuchillo en la oficina postal de Pieve Modolena, un suburbio de Reggio Emilia para tomar como rehenes a la directora y a cuatro empleados del lugar.
En el mismo juicio fue sentenciado a dos años de cárcel el exdelantero del club futbolístico Juventus, Vincenzo Iaquinta, declarado culpable de posesión ilegal de armas, mientras su padre Giuseppe recibió 19 años de prisión por asociación mafiosa.
