jueves, marzo 26, 2026

Corolario

RAÚL CONTRERAS BUSTAMANTE

Austeridad y seguro de gastos médicos mayores

Analizando una de las propuestas del plan de austeridad que propone implementar la próxima administración pública federal, llama la atención lo referente a la eliminación del seguro de gastos médicos mayores con el que cuentan —desde hace años— los servidores públicos de mandos medios y superiores del gobierno.

Dicho seguro es un beneficio adicional a esos niveles de servidores públicos y se estima que, con su eliminación, se podrían ahorrar más de tres mil millones de pesos. Con esta medida se obligará a que todos los servidores sean atendidos por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

De acuerdo con datos ofrecidos por el Inegi, actualmente laboran en la administración pública federal 1,567,381 personas. De concretarse la eliminación del seguro de gastos médicos mayores, alrededor de 695 mil servidores públicos se verían afectados.

El número anterior se incrementaría al multiplicarlo por el número de familiares directos que cada trabajador tiene asegurado gracias a la prestación; y calculo que ascendería a más de dos millones de personas las que deberían pasar a ser atendidas por el ISSSTE o el IMSS de forma adicional e inmediata.

En la actualidad, alrededor de 98 millones de mexicanos se encuentran afiliados a algún servicio de salud. Dentro de ellos, nueve millones 200 mil personas se encuentran afiliados al ISSSTE y casi 47 millones, al IMSS.

Los datos oficiales indican que tan sólo durante el año 2010, el ISSSTE atendió a más de cinco millones y medio de derechohabientes, en tanto que el IMSS hizo lo propio con más de 31 millones.

De tal suerte que, de concretarse la medida, ambos institutos se verán en serios problemas para dar un servicio adecuado; si antes no existe una debida estrategia que los dote de mayores presupuestos y personal para poder ampliar de forma considerable su capacidad operativa.

Hace poco, la Condusef dio a conocer datos que previenen que al menos 928 mil de las personas que se podrían quedar sin el seguro de gastos médicos mayores requerirán de consultas especializadas por enfermedades preexistentes; y que esta atención médica tendría un costo de cuatro mil ochenta millones de pesos. Y eso sin considerar los costos de inversión y de contratación de más personal que sería imperativo hacer en el ISSSTE e IMSS.

Luego entonces, la supuesta medida de austeridad tendría un efecto negativo, pues las consecuencias de implementarla implicarían un mayor gasto que aquello que pudiera ahorrarse.

Sin duda, la lacerante corrupción que aqueja al país exige la implementación de medidas que busquen el ahorro en el presupuesto y la eliminación de los gastos suntuarios y superfluos, sin embargo, es conveniente que la proyección e implementación de dichas medidas sea el resultado de un serio y profundo análisis acerca de la viabilidad de las mismas.

La mejor manera de sanar a México es a través de la adopción de políticas públicas integrales, creadas sobre bases económicas y sociales serias, bien reflexionadas, para que la atención de los problemas brinde buenos resultados. Porque la experiencia indica que no existen soluciones mágicas.

Como Corolario, a veces estas propuestas se parecen al Aforismo del alemán Georg Christoph Lichtenberg: “Nuevas vistas a través de viejos agujeros”.

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